miércoles, diciembre 17, 2008

El Día que los Abuelos Bajaron al Pueblo a Fotografiarse


A mamá,
a quien de pronto este escrito
le arrebatara una sonrisa.


Por: Yamid Galindo Cardona

Eran las 4:30 de la mañana cuando el gallo cantó por primera vez, síntoma de levantarse de la cama para las labores diarias que tiene una finca dentro de su hogar en las primeras horas: atizar el fuego para el carbón, moler el maíz trillado ya cocinado desde el día anterior para las arepas, revolver lo que había quedado de la comida para el calentado, poner la aguadepanela para hacer chocolate, y fritar el chicharrón o un huevo; toda una variedad gastronómica de origen antioqueño que debía estar en punto de las siete de la mañana cuando la familia y los trabajadores ya habían tenido su primera jornada. Sin embargo, ese día por ser sábado tenía otras connotaciones, se trabajaba medio día, y se bajaba al pueblo en dirección al granero para comprar café, arroz, frijoles, cigarrillos, parba, la carne de la semana, el periódico trasnochado, y por supuesto, retratarse. Ese día muchas actividades habían quedado a cargo de los mayores de la familia, ya que Mercedes y Rafael emprendieron su camino por la trocha con su ropa de trabajo, y un maleta que albergaba lo mejor de sus vestidos; además como acompañantes unas mulas que llevaban algunos muebles hechos en madera de cedro que él había elaborado por encargo e iba entregar en el pueblo, y otras con algún revuelto de plátano, banano y yuca, que tenían de adorno en las puntas de sus costales cuatro gallinas atravesadas y envueltas en hojas de biao para que no se escaparan, las cuales iban a ser igualmente vendidas; el punto de llegada inicial era Cruce Bar, sitio donde muchos pobladores de la región llegaban y dejaban sus bestias en un potrero acondicionado para los viajantes, y esperaban un vehículo que los transportaran al centro de Buga.

Mercedes Muñoz había nacido en Manizales, hija de Jesús Muñoz quien venía de la zona del Tolima, y Carlina Giraldo, arraigada en la zona cafetera del departamento de Caldas, su unión trajo además cuatro hijos: Pedro, Jesús, Bernardo y Ligia, esta última, única sobreviviente. Rafael Cardona había nacido en Pereira, hijo de Dioclesiano Cardona y Librada Echeverri, quienes tuvieron además a: Roberta, Jova, Juan de Dios, Eduardo y Reynelda, todos fallecidos. Por los sitios de origen que se han relatado en las anteriores líneas, Mercedes y Rafael tenían arraigada fuertemente la cultura paisa dentro de su forma física, modos de vestir, su hablar, y sentir como mujer y hombre comprometidos con sus hijos, y el hogar, carácter particular de la zona antioqueña, algo que seguro algunos de sus hijos asimilaron muy bien dentro de sus relaciones posteriores, y otros no.

Rafael y Mercedes, ya unidos en franca bendición de la iglesia católica, bajo una constitución política consagrada al Sagrado Corazón de Jesús, y bastante conservadora, decidieron unir sus vidas, y trasladarse a la zona vallecaucana que conocemos como colonización antioqueña, y “el otro lado de la banda” -tal como se suele llamar en términos de ubicación con los campesinos-, espacio geográfico contrario, que en este caso sería Buga y su zona montañosa. Allí hicieron vida marital, él consagrado a su oficio de carpintero fino que utilizaba las mejores maderas, liberal por convicción, tomador de café, y lector de periódicos; físicamente de perfil bien pronunciado con bigote espeso, ojos azules, estatura media, y con la costumbre diaria de no calzar sus pies. Ella dedicada como buena mujer de la época, a los cuidados de la casa con su aseo, la comida, el cuidado de un jardín, y la cría de unas gallinas; sus facciones de cara delgada, nariz puntiaguda, ojos claros, larga cabellera, y seriedad contante. Juntos compartieron hasta que la sentencia divina obró tal cual como fue escrita, es decir, la muerte los separo. Juntos construyeron una vida en el espacio rural y urbano, el primero con consecuencias que pusieron en peligro sus vidas al verse inmersos en la violencia política y partidista, en momentos donde los “pájaros” enruanados con machete y pistola abordo, buscaban a liberales por orden de las cabezas del partido conservador, y la bendición de uno que otro cura para sanar el país de tanta inmoralidad, circunstancia que puso a la familia a dormir algunas noches en compañía del cafetal. En ese compartir, la pareja tuvo ocho hijos: Saulon, Jaime, Mariela, Fanny –madre de quien escribe-,Fabio Gustavo, Rosalba, Rafael y Mercedes; algunos ya grandecitos y otros en pleno crecimiento, fueron los que se quedaron ese día sábado que los abuelos bajaron al pueblo a retratarse.

Después de realizar las vueltas en el centro, vender el revuelto y las gallinas, cobrar por los muebles encargados, y almorzar en la galería, Mercedes y Rafael pagaron un lugar donde bañar sus cuerpos y cambiar sus ropas para quedar listos y asistir al gabinete fotográfico. Dirigiéndose al centro de la ciudad entraron tal vez a foto Liner, sitio con mayor reconocimiento en asuntos fotográficos, estando allí, tomaron asiento y esperaron su turno de entrada al amplio cuarto decorado con cortinas de diversos colores, luces, trípodes, y una cámara Zeiss Ikon de fuelle antiguo con placa de vidrio, un lente y un filtro; tras de esta, un distinguido caballero de bata blanca que tenia el control de decorar y ubicar a sus distinguidos clientes, en este caso la pareja bien vestida.

Mercedes recogió y dejo partida su cabellera, ubico en sus orejas aretes circulares; su rostro no maquilló y puso en su cuello un hermoso collar que poseía unos tramos más gruesos que otros, de color perla o blanco; su vestido de talle amplio y largo, medio destapado, llegaba al antebrazo en sus mangas, y debajo de sus rodillas, con tela gruesa y delgada que podría a ver sido seda, terciopelo o satín, y de color negro, verde o morado; acondicionó su vestido con enaguas y medias largas; dejo estirada su mano derecha, y con sus dedos sostuvo un bolso señoritero; calzó unas botas de cuero con tacón, brilladas y de cordones, que se cruzaban con su vestido; y así vestida, ubico su mano izquierda sobre las hojas de una planta. Su compañero Rafael tampoco desentonó para la ocasión, organizó su cabello y bigote; puso en su cuello una pañoleta, tal vez de seda y color roja que le llegaba casi al pecho; de fondo, una camisa blanca y sobre ella un saco de paño ajustado de color café; sus pantalones, subidos más allá de su ombligo y de color negro, estaban ajustados con una correa de cuero acomodada hacia el lado izquierdo; sus pies, quedaron sin calzado, costumbre diaria que ni siquiera un retrato con su amada, merecía proteger.

Vestidos y acomodados frente al ojo fotográfico, el hombre de la cámara adorno el espacio con una mata de largos tallos y hojas, y puso a su lado otra de menor tamaño, tal vez convencido de esconder los pies descalzos de su cliente, algo que pobremente hizo. Puestos en su lugar, los flashes de las bombillas hicieron su efecto sobre el punto de foco, Mercedes y Rafael hicieron su mejor postura, abrieron sus ojos y se entregaron a la eternidad a través de esa foto, que en pleno siglo XXI podemos apreciar sus descendientes.


[1]Un relato que mezcla ficción y realidad.

viernes, noviembre 28, 2008

Un poco de inspiración…, no arrebatada


Por: Yamid Galindo Cardona

Hace unos años atrás decidí que la mejor forma de desahogarme ante ciertas situaciones de mi vida cotidiana era escribiendo poemitas, costumbre que se quedó, y que hago para distraerme, en algunos días fluye la creatividad, en otros la hoja en blanco se queda en blanco. Inclusive una vez el médico de cabecera, que es bien familiar, insistió sobre la necesidad de que yo escribiera lo que sucedía con mis dedos y esa dolorosa forma de somatizar, ya que unas bombitas de agua salían, estallaban, picaban, y se laceraban, hasta el punto de mi invalidez para poder utilizar mis manos. La última vez traumática sucedió en el año 2006, ante la mala idea de la directora del Museo la Tertulia de dejarnos sin “prima salarial”, el no pago de la seguridad social, y mi dura pelea con ella a través de mis cartas sinceras, además del proceso de entrega de mi tesis con los tira y aflojes que eso conllevaba, tuve una crisis que se fue directo a mis manos, soportando un mes de tremendos dolores que pude aliviar con medicamentos homeopáticos que como siempre, agravan la situación para luego mejorarla. Brevemente, después de mi recuperación, fui al papel y saque esta pequeña inspiración…., no arrebatada:

Dedos lacerados

¡Ahí están!
Soportando el dolor.
Cada uno representa desde el corazón,
en vía al pulgar,
un hecho particular,
llevado al stress.

Los días pasan,
evolucionan como volcán.
La homeopatía abre piel, brota vino,
cierra y recupera.

Los observo,
me tranquilizo.
Soy el mejor diagnostico.
Causa y solución del hecho.

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Ante el cambio suscitado en la forma de observar a los pacientes por parte de mi hermano médico, decidí otorgarle unas líneas a su valiosa ayuda que directamente ha ido a otros seres humanos muy especiales en mi vida, su cambio, nos sirvió para entender la forma de llevar la enfermedad y asumirla de otra forma, algo que beneficiosamente hemos comprobado; presento el decimo poema de algo que se denomina Líneas de lo Complejo:

X
-a Bernardo, médico y homeopata familiar-

Cambiando la alopatía,
por la homeopatía, sucedió algo.

El conocimiento se transformó,
los diagnósticos se ampliaron,
las consultas se alargaron,
muchos sanados.

La vida tomo otro rumbo,
la práctica fortaleció el espíritu,
introdujo nuevos factores,
atrajo nuevos actores.

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Otro momento va directamente relacionado con una canción infantil, recuerdan esa que dice que al viejo hospital de los muñecos llegó el pobre pinocho malherido, por causa de un cruel espantapájaros bandido que lo atacó, y que llegó con su nariz hecha pedazos etc., y al final le hacen una operación de corazón y le colocan uno de fantasía; pues yo me imagine la historia un poco al revés, hasta el punto que podría considerarlo para mayores de 10 años, eso que dicen para no matar la inocencia infantil, digno de ser llevado al cortometraje por una mente torcida como la de Tim Burton con sus ejemplos de Vincent, Frankenweenie o La Melancólica Muerte de chico Ostra:

Pinocho muerto

Pinocho no llego vivo
al viejo hospital de los muñecos.

Lo están velando,
sobresale en él una sabana blanca,
y estirada al aire.

Es su nariz…,
quedó intacta.

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Asumiendo antes de tiempo la vejes, me puse en posición de muchas personas cuando llegan a los ochenta años, realizando una retrospectiva de esa vida, lo que resulto fueron pequeños escenarios cotidianos que de seguro, a más de uno, nos tocará vivir. Respetando de antemano esa tercera edad que en nuestros países latinoamericanos es dejada a un lado y poco interés se le da, distinto a los países orientales:

Hombre al final de su vida

El hombre dijo a los 81 años:
¡existo, más soy mortal!
Comenzó en forma retrospectiva,
a examinar sus últimos veinte años:

Consiguió un amigo inseparable, el médico.
Decidió ser atleta, sin éxito.
Quedo un espacio deshabitado en su cama.
Le llegaron nietos.
Se enamoro tres veces, de tres desconocidas.
Asistió al entierro de cinco amigos.
Leyó veinte cuatro libros.
Vio repetir al mismo presidente tres periodos.
Sintió la economía crecer y el sueldo decrecer.
Su equipo de fútbol fue campeón en la A, y luego bajo a la B.
Viajo al mar dos veces.
Vio la nieve una vez.
Comió dulces a escondidas, perdió la cuenta.
Hizo colas deprimidas, de pensión asumida.

El hombre dijo a los 82 años antes de morir:
¡existo, más soy mortal!
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En una casa del barrio San Antonio de Cali ubicada en vía a la calle 10, entrada a la colina donde otrora se reunía un grupo que se llamaba el Corrillo del Gato Negro; soporté una pequeña experiencia que uno nunca espera a las siete de la mañana tener, un gato cae del cielo a la ventana del cuarto con su connotados ruidos de desespero y angustia ante el golpe llevado y la posibilidad de seguir cayendo, en mi susto opte por salir a buscar ayuda al cuarto del frente para socorrer al pequeño felino, que para rematar era negro, y así acabar mi levantada que se anticipo unas horas:

Gato caído en la ventana
-a Juancho-

Sucedió en la mañana,
el ruido espanto el sueño,
y el maullar trajo el encuentro.

Cinco metros lo separaban del suelo,
asustado no encontraba salida,
pero buscaba su huida.

Los pelos de sus bigotes,
salieron de su linealidad,
cambiaron su imagen,
y lo pusieron en fealdad.

No hubo salida ante el impacto,
perplejo quedó el hombre,
y el miedo angustió su mañana.

La salida se torno discreta,
tocó la puerta a buscar respuesta,
el auxilió llegó pronto,
atrapándolo del lomo.

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Siempre he creído que los zoológicos, de lógicos, no tienen nada. Aunque es una forma de preservar algunos animales que están en vía de extinción; cumpliendo su función –no todos- de preservar estas especies por medio de su reproducción en cautiverio para poder luego reintegrarlos a sus habitas naturales; pero hay otros que se dedican solamente a su explotación por medio de su exhibición como cualquier pieza de museo. Sin más preámbulos, va la última presentación, ya que bastante he dado ante esta loca idea de mostrarles parte de algo escondido, un abrazo a tod@s:

Zoo-ilógico

Detrás de cada barrote, los animales abrazan su tristeza.
En el trasegar de sus días, incrementan su pesadez
bajo el espacio cerrado de sus movimientos vigilados.

Tras el espectáculo diario entregado en su jaula,
los visitantes con niños, jóvenes y adultos,
observan la distante tragedia que cada animal
trasmite con su ida y venida.
¡Un circo legal con visos de humanidad!

Cada animal llegó por un hecho diferente:
víctima de un domador, confiscado en una predio de recreo,
intercambiado con otro zoo-ilógico, o el más natural de todos,
nacido en cautiverio.

Zoo-ilógicamente está reunido
león y cebra, hiena y gacela,
tigre y canguro, águila y guacamaya,
cocodrilo y lechuza, oso y salmón,
tiburón y ratón, serpiente y piraña.

Triste casa hábitat que cambio
la libertad de campo y mar abierto,
por cemento y alimento puesto.
Pero siga, “véalos en su estado natural”,
naturalmente aburridos.

jueves, noviembre 20, 2008

Una historia “para” contar o la violencia que nos toca

¡A los muertos que sentí
y sobrevivientes que toque,
en el conflicto colombiano!

Por: Yamid Galindo Cardona

De un momento a otro comenzaron a llegar familias de campesinos desplazados al centro urbano de Buga, quienes fueron ubicados en uno de sus coliseos deportivos, una forma de gueto que de seguro angustiaba más su situación social. En los inicios de mi carrera profesional de historiador en la universidad, y ante las expectativas sobre que investigar, quise acercarme a esta población afectada y realizar un trabajo con fuentes orales, proyecto que quedo ahí, ante los consejos de algunos compañeros que me hicieron caer en cuenta de lo riesgoso de la situación, más si para el caso personal, yo era oriundo del sitio de albergue. Comenzaba un nuevo milenio y la situación política con el truncado proceso de paz del presidente de turno, en la llamada “zona de distención” de San Vicente del Caguan en el departamento del Caquetá venía en caída libre, con una característica especial de fortalecimiento del conflicto en los tres frentes de actuación, primero, la guerrilla de la FARC ganando territorio y haciéndose fuerte con sus prácticas ante la facilidad otorgada por el proceso que se gestaba y en el cual actuaban pasivamente; segundo, el Ejercito Nacional con su alta inversión presupuestal venida del llamado “Plan Colombia”, ayuda de los gringos para acabar supuestamente con la producción de narcóticos pero que indirectamente era y es utilizada en el conflicto interno; tercero, la derecha política colombiana ganando adeptos de todos los calibres, y parte de ella gestionando grupos Paramilitares en zonas donde la guerrilla era fuerte para incrementar una vez más el conflicto, un resurgir que podríamos denominar tercera violencia, y que una persona como mi papá volvía a vivir en directo.

Nuestra violencia ha traído contradicciones fuertemente marcadas que el espacio de escritura se queda corto para analizarlas, siendo importante resaltar que existen un sinnúmero de investigaciones sobre la temática, iniciando con el trabajo clásico de Orlando Fals Borda, Germán Guzmán Campos y Eduardo Umaña Luna titulado La Violencia en Colombia, pasando por el auge vivido en los ochentas que tildo a estos académicos como “violentologos”, hasta el último trabajo trascendental realizado por el Grupo Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación titulado Trujillo: Una Tragedia que no Cesa, pesquisa coordinada por el historiador Gonzalo Sánchez que durante seis meses recolecto testimonios de los familiares de las 342 personas asesinadas entre 1986 y 1994 en Trujillo, población del centro del Valle del Cauca. Sumado a estos trabajos académicos los colombianos a través de la literatura, las artes platicas, el teatro, la música, la fotografía y el cine, han dejado testimonio de la barbarie, aquella que no cesa y parece aumentar con las últimas noticias venidas de los falsos positivos donde la fuerza pública ha asesinado ciudadanos haciéndolos pasar como caídos en combate, pero claro está, esa noticia ya hace parte del olvido, porque la de hoy, la pone en segundo plano.

En la década del noventa del siglo XX, un escritor decidió entrar en la sucia carrera política colombiana, se trataba de Gustavo Álvarez Gardeazabal quien fue elegido primero alcalde de Tulua, y posteriormente gobernador de su departamento. Tulua, es su ciudad natal y espacio representativo de su obra cumbre Cóndores no Entierran Todos los Días, historia que precisamente retrata el periodo de la violencia partidista bajo la personalidad de un “pájaro” camandulero de alias “El Cóndor” y llamado León María Lozano, personaje que fuera llevado a la pantalla por el cineasta Francisco Norden con la actuación magistral de Frank Ramírez en el año 1983. Recuerdo del escritor político tres situaciones particulares, su franca oposición a la medida de otro presidente de turno que a partir de la baja reserva de agua por motivos del llamado “Fenómeno del Niño” y la disminución de energía hidroeléctrica, quiso contrarrestar la situación con una serie de apagones programados entre el año 1992-1993, adelantando en una hora, la hora oficial colombiana coincidiendo con el huso horario venezolano, la llamada “hora Gaviria” nos puso a madrugar, algo que se sostuvo solo un año debido a la gran oposición de muchos sectores que obligaron al mandatario a recomponer su medida, y a la asidua critica de Gardeazabal que por ningún motivo impuso la medida en su terruño, es decir, Tulua se convirtió en un espacio donde si usted salía, cambiaba su hora;[1] la segunda situación puso nuevamente en contravía a Gardeazabal con el gobierno nacional, esta vez se trataba de la construcción de una escuelita en Ladrilleros –zona de Buenaventura- por parte de soldados norteamericanos, tan buenas intenciones no son creíbles,[2] y el sagaz gobernador se opuso rotundamente hasta lograr su retiro; la tercera situación atañe al objetivo del escrito, en su posición de analista y visionario social y político, Gardeazabal en muchas de sus intervenciones televisivas y radiales se pronunciaba sobre la lamentable situación que vivía el país con las masacres perpetuadas por los paramilitares en zonas tan especiales como el Uraba antioqueño, y ponía el dedo en la llaga advirtiendo que esa situación a más tardar nos tocaría de lleno en las diversas zonas rurales del valle del río cauca, pues así fue.

Llegaron los paramilitares y se instalaron como bloque Calima de las AUC –Autodefensas Unidas de Colombia-, desplazando a gente humilde cuyo único sostenimiento era su trabajo dirigido a la tierra –en pocas hectáreas-, aquella que muchos tienen en cantidades ubérrimas, instalándose en muchas poblaciones que los albergaron. Buga no fue la excepción, ya que su zona montañosa tiene un número alto de veredas y se ubica estratégicamente como paso al departamento del Tolima, zona históricamente dominada por los grupos guerrilleros y que paso a convertirse en espacio de ida y venida con los paramilitares, donde el mayor perjudicado fue la población civil con un modus operandi que utilizó y utiliza los grupos de llamada autodefensa, llegando a sitios donde han pasado los guerrilleros y actuar allí a través de la intimidación con ejecuciones individuales o grupales, el caso más reconocido del sector fue el ocurrido en el año 2001 y que a continuación presento:

[…] Ese día, hacia las 10 de la mañana, un grupo de entre 20 y 30 miembros del denominado Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) partió de algún cercano a la vereda Buenos Aires con la intención de matar a sangre fría. Vestidos con uniformes camuflados, con los rostros cubiertos por pasamontañas y armados y armados hasta los dientes, los hombres de las AUC iniciaron una travesía de seis horas por la zona rural de Buga. Más o menos hacia las 3 de la tarde llegaron al corregimiento de La Magdalena, ubicado a unos 15 kilómetros del casco urbano del municipio, y se llevaron a ocho personas. La mayoría eran comerciantes y tenderos, a quienes les dijeron que tenían que ayudar a levantar un carro de las autodefensas que se había volteado en la vía. En un cruce de vías cercano, los mataron a todos.
Los hombres armados se dirigieron luego hacia la vereda Alaska, a unos 500 metros de donde habían dejado a sus primeras víctimas. Allí reunieron a un grupo de campesinos frente a la parroquia con el pretexto de leerles un comunicado. Les dijeron a los niños que se perdieran, que se fueran para una finca y no salieran. A las mujeres las encerraron en la sede de Aproplan, una microempresa comunitaria donde las campesinas elaboran champúes y pomadas con plantas medicinales. Afuera del salón los verdugos seleccionaron a 14 hombres de los presentes, algunos de ellos habían sido traídos de sus parcelas los alinearon frente a la caseta comunal y les dispararon ráfagas de fusil hasta que no quedó uno solo de pie. Los que no murieron de inmediato fueron rematados con tiros de gracia en la cabeza.
Media hora más tarde los asesinos entraron en la vereda Tres Esquinas, aun kilometro de distancia, donde al parecer asesinaron a otras personas. A continuación se dirigieron a otra área de la vereda La Habana. Allí detuvieron una chiva, en la que viajaban unos 45 pasajeros, hicieron bajar a los hombres, los obligaron a correr y les dispararon ráfagas de fusil por la espalda. A las 4 de la tarde los agresores terminaron su siniestra ronda y desaparecieron. A la morgue de Buga llegaron en total 24 cadáveres, entre los que se encontraban menores de edad y ancianos. Sin embargo, hasta el viernes pasado, una comisión del Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr) estaba buscando por lo menos seis cadáveres en otras partes de la zona rural, en los límites con el municipio de San Pedro.
[3]

La vereda donde esta la finca de mi papá se encuentra precisamente en los límites con el municipio de San Pedro, corredor escogido por las AUC para su accionar, sitio donde se presentaron algunos acontecimientos que prácticamente colocaron en la zozobra diaria a los habitantes campesinos de La María, La Primavera, Guaqueros y Los Medios, cuatro veredas que tuvieron como visitantes y vecinos a este grupo paramilitar. Conocedores de la zona, prácticamente realizaron un censo de cada uno de sus habitantes, sabían cuantos bajaban al pueblo y cuantos subían - podría decirse que sistematizaron a la población, por lo que era aconsejable no visitar esos lados, ya que de seguro ibas a ser motivo de registro y duda ante sus ojos-, si eran los mismos o eran nuevas caras; inclusive uno que otro “paraco” se colocaba su ropa de civil y agraciado bajaba en la chiva, un vehículo que en su trayecto dejaba la alegría del campesino por el silencio sepulcral ante tamaño acompañante, pero algo particular sucedía, en el trayecto siempre –por ser la única vía- se iba y venia pasando frente al batallón palacé, así que extrañamente lo que sucedía a pocos kilómetros de este espacio militar en cuanto a violaciones de derechos humanos, pasaba desapercibido.

Ante la nueva situación que se vivía, una especie de secuestro in-voluntario -palabras dichas por don Bernardo un día de conversación dominguera-, muchos vecinos decidieron dejar sus parcelas abandonadas temerosos de un acontecimiento como el vivido en La Habana y sus sitios aledaños, craso error que aprovecharon los “nuevos pájaros del milenio” para habitar esos espacios y dejarlos no muy bien a la hora de su retiro, en particular una casa que tenia línea telefónica, donde el recibo de pago sobrepaso la tasa mensual de dicha familia cuando decidieron regresar, tal vez la mayoría de llamadas fueron hechas al departamento de Antioquia o la costa norte, sitios de donde al parecer eran oriundos la mayoría de individuos, al decir por el acento y los comentarios de quienes tuvieron la oportunidad de encontrárselos.

En este espacio enviolentado[4] pasaron dos situaciones familiares que hoy son anecdóticas, la primera corresponde a la mala idea que tuvo mi hermano de ir en un vehículo a la finca, su acompañante un sobrino, resulta que próximos a llegar a su destino fueron detenidos en un retén de los paramilitares, quienes armados hasta no más poder decidieron preguntar todo lo que se les ocurrió, más de media hora cotejaron informaciones y entendieron cual era el motivo de la visita, no sin antes registrarlos en sus bases de datos y mirar con cierta ganas aquella camioneta que a juzgar por su modelo, se les antojaba bastante amplia para transportarse; conociéndolos como los conozco, sé que el miedo tuvo que ser fuerte, la situación espantosa, y la fortaleza admirable, pero el riesgo corrido pudo evitarse ante lo que se vivía en el momento y los altibajos que un grupo como estos sostienen en el día a día con su accionar, algo que seguro no repetirían si lo pudieran hacer. La segunda situación involucra a otro hermano, la preocupación de mi papá y la angustia del nómada amigo apodado Lucio, como si no fuera poco la visita de aquellos violentos, se sumo la desgracia por efecto de una avalancha que destruyo la carretera, daño que duro bastantes meses antes de ser solucionado, mejor dicho, se fueron primero los “paracos” y la administración municipal con su secretaría de obras públicas no había remediado el problema, este daño de la naturaleza colocaba a los campesinos en situación desventajosa para sacar sus productos a la ciudad, lo que implicaba un gasto extra; para el caso de la finca, el trayecto era largo teniendo en cuenta su posición geográfica en la zona, por lo tanto la yegua de nombre “Leonela” sumaba un esfuerzo físico más con la carga de bananos a lado y lado de su lomo para llegar a su destino, que era un puente acondicionado por los labriegos de la zona para pasar el barranco formado y así ubicar la carga en la chiva respectiva, en una de esas acciones que normalmente se realizaba los viernes en la tarde, a su regreso mi hermano fue abordado por los paramilitares, le indicaron que necesitaban la yegua para un trabajo que significaba un esfuerzo mayor que hombre alguno no podía realizar, así que opto por seguirlos hasta un espacio cercano donde aquellos señores tenían a disposición una res para su sacrificio, animal donado por un ganadero en “agradecimiento por la excelente labor realizada en la región”, como si no fuera poco prestar a “Leonela”, a mi agraciado hermano le correspondió hacerse a cuchillos para cortar la piel del trofeo otorgado y remover vísceras, cortar músculos, y sacar las mejores partes para su consumo, además le correspondía trasportar parte del festín a otro punto de reunión paramilitar, algo así como proveer provisiones de proteína animal por encargo directo y obligado; resulta que desde la finca, a mi hermano se le esperaba desde las 6 pm y no llegó sino hasta pasadas las 10 pm, tiempo en el cual la angustia de Lucio sobrepasaba los límites ante su comprensible miedo hacia los paramilitares, y el pensar que lo peor le había sucedido, angustia que fue pasando a la cabeza de mi papá, más cuando ve llegando la yegua y con ella un hombre completamente ensangrentado de pies a cabeza, la escena no puede ser más terrorífica, algo que se soluciono con el dialogo de lo sucedido y la felicidad de saber que esa sangre correspondía a una res y no a las heridas de su hijo.

Hasta el momento no se ha resuelto la situación vivida con respeto a la incursión de los paramilitares en nuestra región, la impunidad sobresale por lo alto, quedan fosas que descubrir, militares y políticos que enjuiciar, responsabilidades que admitir, aquellas que lejanamente se ven con acciones como la extradición de la cúpula de las AUC por parte del gobierno, lavándose las manos y dejando en la jurisprudencia de un país extranjero la decisión que pudo asumir aquí, así se justifique constantemente ante la determinación tomada, y aquellos personajes oscuros comiencen a testificar desde los Estados Unidos sus delitos cometidos ante la mirada absorta de sus víctimas, aquellas que bajo una ley quedaran no muy protegidas y remuneradas por el estado. Nuestro gran territorio necesita hechos de paz ligados con inversión social, una eficaz reforma agraria, mejor y mayor inversión a la educación y menor inversión a la guerra, negocio redondo de los capitalistas locales que se postulan como presidenciales y ejercen cargos públicos, y nuestro aliado del norte que no desaprovecha la oportunidad estratégica de tenernos bajo su manto de estrellas; el conflicto sigue, pero tranquilos, el sofisma del embrujo con alta popularidad continua.

[1]En esta circunstancia social y política debido al apagón, nace un programa radial llamado “La Luciérnaga” mezcla de ficción y realidad que retrata la actualidad nacional y mundial, que al día de hoy sigue programado en las tardes de lunes a viernes –caracol radio 4 pm-, y que paradójicamente tiene entre sus participantes a Gustavo Álvarez Gardeazabal.
[2]Es obvio que las fuerzas norteamericanas en nuestro territorio no se fueron con esta acción audaz del gobernador, de antemano ya existían en el país bases militares donde ellos han estado y están instalados –rural y urbanamente-, con todo el salvo conducto que su país les otorga al no ser juzgados en un país ajeno al suyo en caso de cometer algún delito, ejemplo de lo anterior son las violaciones a dos mujeres en la población de Tolemaida –la sede de instrucción militar más importante de Colombia- en el departamento del Tolima, por parte de soldados gringos, algo que se quedo en la impunidad, así las pruebas hayan sido contundentes.
[3]Masacre de Buga, octubre de 2001. Ver el informe completo en: http://www.verdadabierta.com/web3/nunca-mas/desplazados/40-masacres/423-masacre-de-buga-valle-del-cauca-octubre-de-2001-
[4] La expresión hace parte de un articulo de Alfredo Molano, quien nos anuncia que Colombia no es un país violento sino enviolentado, ¿por quién?, esa es una pregunta amplia que nos llevaría desde el actual periodo, pasando por el narcoterrorismo, Turbay Ayala, el Frente Nacional, el Bogotazo, la Guerra de los Mil Días, las guerras civiles del siglo XIX, la Independencia, la Colonia y posiblemente la llamada conquista de América, cada uno dará sus razones, ¡entre y escoja!.

sábado, noviembre 08, 2008

Las Mejores Películas del American Film Istitute -AFI’s 10 Top 10, 2008-

A Eugenio Jaramillo,
para que la siga pasando de película.


Por: Yamid Galindo Cardona

Sírvase a degustar un listado cinematográfico, seguro usted ya ha visto más de una de estas películas, tal vez tenga una copia en original o pirata de fácil acceso en este mundo globalizado. Cine que extrañamente es vendido en cualquier calle de nuestras capitales colombianas bajo el sello de “cine arte” un “nuevo género” que se me antoja a popularizado más el cine, claro está que de la mano tecnológica de los reproductores del formato DVD en todas sus extensiones, posibilitando que muchas de las películas que la historia del cine ha entregado, y que un grupo reducido de personas solo tenia acceso a ellas, ahora puedan observarse sin ningún problema económico, ya que la capacidad de adquisición ha aumentado en este orden, así que los coleccionistas reducidos que tenían su archivo fílmico celosamente guardado, ahora pertenecen a millones de personas que tienen en su casa seguramente alguna copia de la película que ni siquiera se ha estrenado, o joyas que antes difícilmente se conseguían. Al revisar su listado de cintas y compararlo con el que a continuación voy a presentar, usted quedara con el antojo de organizar su cinemateca, y sentirse orgulloso –cuando sea el momento- al decir que tiene el top 10 del American Film Institute.

Los gringos acostumbrados a elaborar listados de toda índole no podían dejar a un lado el cine, claro está, con una mejor organización que data del año 1967 en el momento que el presidente Lyndon B. Johnson firmó el tratado llamado National Foundation on the Arts and the Humanities Act. En este tratado quedo instaurado el American Film Istitute, trabajando en tres frentes reconocidos en la actualidad: primero, por elaborar desde el año 1998 un listado de las mejores películas realizadas desde que apareció el cinematógrafo; segundo, por los premios honoríficos que entrega a los personajes más destacados del celuloide estadounidense; tercero, al preservar algunas películas antiguas que se encuentren en riesgo de perderse por su alto grado de descomposición en el soporte fotográfico. Sin más preámbulos, se presenta el top 10 de igual número de géneros:

Animación
1-Blancanieves y los Siete Enanos, de David Hand, 1938.
2-Pinocho, de Ben Sharpsteen, Hamilton Luske, 1940.
3-Bambi, de David Hand, Perce Pearce, 1942.
4-El Rey León, de Roger Allers, Rob Minkoff, 1994.
5-Fantasía, de Joe Gant, Dick Huemer, 1942.
6-Toy Story, de John Lasseter, 1995.
7-La Bella y la Bestia, de Kirk Wise, Gary Trousdale, 1991.
8-Shrek, de Andrew Adamson, Vicky Jenson, 2001.
9-Cenicienta, de Wilfred Jackson, Hamilton Luske, 1950.
10- Buscando a Nemo, de Andrew Stanton, Lee Unkrich, 2003.

Comedia Romántica
1-Luces de la Ciudad, de Charles Chaplin, 1931.
2-Annie Hall, de Woody Allen, 1977.
3-Sucedio una Noche, de Frank Capra, 1934.
4-La Princesa que Quería Vivir, de William Wyler, 1953.
5-Hsitorias de Filadelfia, de George Cukor, 1941.
6-Harry y Sally, Rob Reiner, 1989.
7-La Costilla de Adán, de George Cukor, 1949.
8-Hechizo de Luna, de Norman Jewison, 1987.
9-Enseñame a Vivir, de Hal Ashby, 1971.
10-Sintonia de Amor, de Nora Ephron, 1993.

Western
1-Centauros del Desierto, de John Ford, 1956.
2-Solo Ante el Peligro, de Fred Zinnemann, 1952.
3-Shane, de George Stevens, 1953.
4-Los Imperdonables, de Clint Eastwood, 1992.
5-Red River, de Howard, Hawsk, 1948.
6-La Pandilla Salvalaje, de Sam Peckinpah, 1969.
7-Butch Cassidy and The Sundance Kid, 1969.
8-MacCabe and Mrs. Miller, de Robert Altman, 1971.
9-La Diligencia, de John Ford, 1939.
10-Cat Ballou, de Elliot Silverstein, 1965.

Deportes
1-Toro Salvaje, de Martín Scorsese, 1980.
2-Rocky, de John G. Alvidsen, 1977.
3-Orgullo de los Yanquis, de Sam Wood, 1943.
4-Hoosiers, de David Anspaugh, 1986.
5-Bull Durham, de Ron Shelton, 1988.
6-El Audaz, de Robert Rossen, 1961.
7-Caddyshack, de Harold Ramis, 1980.
8-Breaking Away, de Peter Yates, 1979.
9-National Velvet, de Clarense Brown, 1945.
10-Jerry Maguire, de Cameron Crowe, 1996.

Misterio
1-Vertigo, de Alfred Hitchcock, 1958.
2-Chinatown, de Román Polanski, 1974.
3-La Ventana Indiscreta, de Alfred Hitchcock, 1954.
4-Laura, de Otto Preminger, 1944.
5-Tercer Hombre, de Carol Reed, 1950.
6-El Halcón Maltes, de John Huston, 1941.
7-Intriga Internacional, de Alfred Hitchcock, 1959.
8-Terciopelo Azul, de David Lynch, 1986.
9-La Llamada Fatal, de Alfred Hitchcock, 1954.
10-Los Sospechosos de Siempre, de Bryan Singer, 1995.

Fantasía
1-EL Mago de Hoz, de Víctor Fleming, 1939.
2-El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo, de Peter Jackson, 2001.
3-¡Que Bello es Vivir!, de Frank Capra, 1947.
4-King Kong, de Merian C. Cooper, 1933.
5-Milagro en la Calle 34, de George Seaton, 1947.
6-Campo de Sueños, de Phil Alden Robinson, 1989.
7-Harvey, de Henry Koster, 1950.
8-Groundhog Day, de Harold Ramis, 1993.
9-El Ladrón de Bagdad, de Raoul Walsh, 1924.
10-Quisiera ser Grande, de Penny Marshall, 1988.}

Ciencia Ficción
1-2001: Odisea del Espacio, de Stanley Kubrick, 1968
2-Guerra de las Galaxias, de Georges Lucas, 1977.
3-E.T, de Steven Spielberg, 1982.
4-La Naranja Mecánica, de Stanley Kubrick, 1971.
5-The Day The Eearth Stood Still, de Robert Wise, 1951.
6-Blade Runner, de Ridley Scott, 1982.
7-Alien, de Ridley Scott, 1979.
8-Terminator 2, de James Cameron, 1991.
9-Invasion of the Body Snatchers, de Don Siegel, 1956.
10-Volver al Futuro, de Robert Zemeckis, 1985.

Gangster
1-El Padrino, de Francis Ford Coppola, 1972.
2-Goodfellas, de Martín Scorsese, 1990.
3-El Padrino 2, de Francis Ford Coppola, 1974.
4-White Heat, de Raoul Walsh, 1949.
5-Bonnie and Clide, de Arthur Penn, 1967.
6-Scarface, de Howard Hawks, 1932.
7-Pulp Fiction, de Quentin Tarantino, 1994.
8-El Enemigo Público, de Willian A. Wellman, 1931.
9-Litle Caesar, de Mervyn LeRoy, 1931.
10-Scarface, de Brian De Palma, 1983.

Dramas de Tribunal
1-Matar a un Ruiseñor, de Robert Mulligan, 1963.
2-Doce Hombres en Pugna, de Sidney Lumet, 1957.
3-Kramer vs Kramer, de Robert Benton, 1979.
4-El Veredicto, de Sidney Lumet, 1982.
5-Cuestión de Honor, de Rob Reiner, 1992.
6-Testigo de Cargo, de Billy Wilder, 1958.
7-Anatomia de un Asesinato, de Otto Preminger, 1959.
8-A Sangre Fría, de Richard Brooks, 1967.
9-A Cry in The Dark, de Fred Schepisi, 1988.
10-Juicio en Nuremberg, de Stanley Kramer, 1961.

Épicas
1-Lawrence the Arabia, de David Lean, 1962.
2-Ben-Hur, de William Wyler, 1952.
3-La Lista de Shindler’s, de Steven Spielberg, 1993.
4-Lo Que el Viento se Llevo, de Víctor Fleming, 1939.
5-Spartacus, de Stanley Kubrick, 1960.
6-Titanic, de James Cameron, 1997.
7-Sin Novedad en el Frente, de Lewis Milestone, 1930.
8-Rescatando al Soldado Ryan, de Steven Spielberg, 1998.
9-Reds, de Warren Beatty, 1981.
10-Los 10 Mandamientos, de Cecil B. DeMille, 1956.

De seguro las personas tendrán otras películas que incluirían en estos listados, creyendo injusto que no este allí catalogada, pero eso también dependerá de que tanto cine haya visto, recordando que “entre gustos no hay disgustos”. La escogencia de estas cintas esta valorada a partir de la historia que ha narrado, su puesta en escena, entre otras; cada una ha dejado imágenes que están en la retina del espectador, aquellas que quiere volver a ver en la movilidad que el espacio cinematográfico ha trasformado, desde un teatro oscuro hasta la sala de un apartamento. La otra posibilidad esta mediada por encontrar en esta guía una opción de acercarse a la historia del cine desde varios géneros, sobretodo en lo que respecta al cine americano, quedando para otra oportunidad una catalogación al cine europeo y latinoamericano. Que les rinda mucho comprando cine para tener este top 10, y si no lo compran, pues simplemente ejerciten la memoria recordando lo que vieron, o sintonicen un canal televisivo. Nos vemos en el próximo rollo.


PD: El canal de tv. MGM estuvo presentando en días pasados el programa dedicado al AFI’s 10 Top 10, 2008, estén en la jugada porque lo repiten.

Fuentes
-http://www.afi.com/
-Revista Kinetoscopio Vol. 18. N°83 / Agosto-Octubre 2008.

lunes, noviembre 03, 2008

El Amplio Espacio Decadente de la Cinemateca la Tertulia u Otro Teatro en Vía de Extinción

Por: Yamid Galindo Cardona


En los años setentas del siglo XX cuando el Museo de Arte Moderno la Tertulia ya era una realidad por las bienales realizadas bajo el trabajo mancomunado de Maritza Uribe de Urdinola y su grupo de colaboradoras (es), así como la colección de obras de arte que empezaban a albergar estratégicamente, bajo el amparo de ese “charco del burro” ya pasado a la historia por la modernidad desastrosa con que algunos administraciones destruyeron ese Cali viejo; momentos donde la ciudad se había internacionalizado por los juegos panamericanos; cuando los ciudadanos se ganaban las congratulaciones de todo el país por cívicos y organizados, y en el fin de semana los jóvenes asistían a los cineclubes locales y un grupo comenzaba a crear lo que conocemos como Caliwood; se les ocurrió a los gestores de la Tertulia construir un escenario para presentar conciertos de cámara y cine, pasaron de alquilar teatros de barrio -ya venidos a desgracia- donde programaban cine, a tener el propio bajo el auspicio de la administración pública, la empresa privada y el trabajo de personas como el fallecido Gino Faccio quien ya tenía una reputación ganada con su participación en la construcción de la plaza de toros de cañaveralejo. Sueño realizable que necesitó de la cooperación de muchas personas para realizar allí diversos eventos representados en lo literario, musical, artístico y cinematográfico, este último sería el que a la postre pasaría a establecerse como espacio principal durante la semana, con una programación regular que hasta el día de hoy se mantiene, si es que ese “hoy” merece tenerse en cuenta.

La llegada refrescante de Ramiro Arbeláez a la Cinemateca la Tertulia unos años después de ser fundada, trajo su ya ganada experiencia en el Cine club de Cali, algo que posibilitó un trabajo encomiable que puso la sala entre las preferidas del público caleño por la programación y aspectos de exhibición, creándose un nuevo espacio social en dónde ver lo mejor del cine mundial y sus estrenos, con ciclos retrospectivos y un trabajo de amplitud inmejorable en talantes informativos y de atención a la clientela cinéfila experta y en formación, era su hoja de ruta; trabajo que entraba en pleno circuito con otras salas a nivel nacional que tenían experiencia o comenzaban a ganarla, caso de la Cinemateca Distrital de Bogotá. Esta época que recogió los años setentas y parte de los ochentas es la más fructífera y recordada, porque lo que siguió después de la salida de Arbeláez fue una breve colaboración de Luís Ospina, Julián Tenorio y su actual director Eugenio Jaramillo.

Ese impulso de la Cinemateca la Tertulia ganado desde su exhibición y bajo la dirección de Arbeláez, sigue su camino hasta mediados de la década de los noventa, cuando comienza su declive manifiesto en asistencia de público y divulgación, altibajos que cada vez son más bajos por la nula preocupación de quien la dirige y la persona que maneja las riendas de la institución en sí, la señora María Paula Álvarez. Cada vez la sala es un desierto de 300 sillas -algunas dañadas- bajo el amparo de una imagen borrosa en uno de sus proyectores; el pequeño punto publicitario en la pagina de eventos del periódico donde salía se perdió, y eso que la directora hace parte de la familia que maneja dicho diario; la pronta conversación y ayuda cinéfila se ha esfumado con la destitución arbitraria del portero en el año 2007, conocido caso que en su momento llego a oídos y estuvo en boca del medio cultural de la ciudad, por razones sospechosas de su despido; este puesto de trabajo ahora lo ocupa y realiza el vigilante de turno, aquel que contratan para realizar otras labores y deja descuidado el espacio asfaltico de nuestro antiguo charco, que valga anunciarlo, se le hace muy grande para ocuparlo.

El amplio espacio decadente que ya el público no ocupa con su presencia en la sala oscura de la Cinemateca al Tertulia, viene determinado por la falta de atención de la directora del Museo a quien de seguro poco le preocupa lo que sucede con este espacio de la cultura vallecaucana y trascendentalmente nacional; nada le importa a esta ficha de autoridad las necesidades que surgen en el día a día, tal vez porque considera todavía que ese es el “elefante blanco” que camina y camina y no cae, pero que el día que caiga sacará las mejores razones para explicar y enredar a sus escuchas diciendo que era necesario cerrarlo porque ya no iba gente y que era insostenible por la alta carga laboral de su operador y vendedora de boletas; y si eso sucede –que ojalá no sea así-, la directa responsable será ella, por su falta de preocupación hacía la sala en aspectos como la programación, la publicidad y las ideas, tal vez esta última es la que más les falta a María Paula Álvarez como directora del Museo la Tertulia y a Eugenio Jaramillo como director de la Cinemateca; en época de crisis hay que ser recursivos así se muera en el intento, algo que poco apuestan en la practica los sujetos mencionados, tal vez esperan y esperan el momento donde no dará más el espacio, tal vez perciben que sucede pero no quieren hacer nada, así tengan mucho que hacer. Señor lector, esté alerta porque tal vez en unos años veamos la Cinemateca la Tertulia cerrada, convertida en un salón alquiler de despedidas, fiestas y espectáculos, o en parqueadero: “Adelante, pase que hay cupo”, cupo que habitaron muchas personas durante más de treinta años sentados, complacidos, riendo, llorando, gritando, aplaudiendo y en últimas viviendo.

Se espera que la Cinemateca la Tertulia salga adelante con la organización de la red nacional de salas alternas Kayman que coordina el laborioso Jorge Mario Duran, tal vez con esta intervención se salga un poco de la decadencia, amanecerá y veremos. No dejemos que uno de los patrimonios culturales más importantes del país caiga en desgracia, que no se convierta en una sala donde solo los recuerdos sobrevivan, más bien exijamos que nos digan que se va hacer para sacarla adelante y realizar las mejoras pertinentes que la saquen de ese declive en que se encuentra, el mismo que se experimenta en la noches de libertad de aquellos vendedores y consumidores de alucinógenos que en alto porcentaje se han tomado los alrededores y han alejado aquellos transeúntes que veían en la rivera del río y el museo, un sitio de descanso. No permitamos que la Cinemateca la Tertulia haga parte de ese circulo exclusivo que un cinéfilo denominó Sociedad de los Teatros Muertos.

lunes, octubre 27, 2008

Ratas en el inodoro, Ratas en la casa, Ratas en el cine

Por: Yamid Galindo Cardona

Desde que tengo uso de razón les tengo miedo a las ratas, y los recuerdos abundan en espacios como las casas en la que he vivido, la finca que más he visitado, algunas películas que he observado, tres teatros visitados, y por último, y más reciente, razón por la cual escribo sobre ratas, el retrete.

Siempre he evadido la responsabilidad de solucionar un problema –es decir, espantarla o matarla- en el que están inmiscuidas, por razones de aseo, higiene y seguridad. No es bueno convivir con ellas, así para algunas sociedades como la hindú, tenga merecimientos de divinidad, inclusive con templo a bordo para sus oraciones donde son alimentadas y prácticamente se conviva con millares, dejando que libremente mueran y siendo los seres humanos los que las recojan para echarlas a un caldero y así controlar su putrefacto olor. O por el contrario están algunos orientales que decidieron ver en las ratas nutrientes para su dieta diaria y la ponen de vez en cuando en la mesa servida al vapor, asada o en bistec, colocando como principio dos reglas: 1-Si se mueve, es susceptible de ser digerida. 2-Si se ve bien, cómela.

Supe por experiencia de una de mis hermanas, la penosa tarea que fue matar una rata cuando esta salía de su inodoro en plena madrugada cuando ella se dirigió al baño, teniendo tan no grata sorpresa que de seguro alerto al resto de personas por sus gritos y golpes al roedor descarado, al conocer esta situación, espere que nunca me sucediera, porque no sabría mi reacción ante el pavor que les tengo, además uno nunca espera encontrar un bicho de estos en su retrete. Pero el día llegó y fue la semana pasada con la salvedad de que la desgraciada estaba ahogada, pero en un principio pensé que estaba viva, la escena que se me asemeja a un acto surrealista dicho de filmarse, fue así: Me levante a las 7:30 de la mañana y me dirigí como siempre lo hago, a hervir agua para hacer café, seguidamente entre la baño como entre dormido y despierto para orinar, en plena acción decido observar el fondo del inodoro para eso que llaman “apuntar bien”, cuando noto cierto animal de color negro mostrando uno de su lados, no podía ser sino una miserable rata, lo que yo nunca espere que me sucediera, sucedió. Me entro pánico, que acabo de un solo corte mis ganas de orinar, y salí corriendo, imaginando que el roedor había saltado del agua y me perseguía, lo que pude comprobar después de quince minutos por fuera del apartamento y con la calma requerida para asumir este reto solo. Regrese al baño y constate que la rata estaba ahí pero muerta, así que tenía dos opciones para solucionar el problema, meter mis manos con guantes y sacarla de allí para depositarla en una bolsa y echarla en la basura, o vaciar el tanque de agua para que regresara por donde vino, lo que me ponía en duda ante la posibilidad de que se quedara estancada, algo que al final comprobé negativamente porque descargue el tanque, algo que hice como diez veces. Lo que siguió fue prepararme para mi vida cotidiana en esta ciudad, algo que a medias hice porque el trauma no lo supere por muchas horas y días, llegando al extremo de cerciorarme hasta más no poder que el baño estaba limpio de estos animalejos, y así poder entrar con confianza.

Las casas donde viví mi niñez y juventud siempre fueron grandes, acorde a la cantidad de miembros de mi familia, teniendo arraigado el recuerdo de una en particular en donde sus metros cuadrados casi que albergaban la manzana entera, con zaguán, muchos cuartos, solar y dos patios, precisamente era uno de estos últimos el albergue predilecto de las ratas. Bueno es decirlo y recordarlo, mi papá siempre aprovecho cualquier pedazo de tierra para sacarle provecho sembrando algo, casi siempre maíz u hortalizas, trasladaba sus labores semanales de la finca a la casa, una extensión más de su trabajo preferido, inclusive en algunos de los casos, aprovechándose del espacio público, ejemplo de esto es el secado del café, que ante la cantidad de la cosecha, los planchones en la finca no daban abasto y el hombre traía sus bultos y los echaba a veces en la cancha de baloncesto del parque o en unos metros de la calle, recuerdo esto porque ante los oficios que esto ameritaba con la siembra por ejemplo de perejil, muchas horas pasaba allí en oficios como el riego de agua o quitar la maleza, y muchas veces tenía que lidiar con mis miedos a las ratas; esta gran casa que pertenece al patrimonio arquitectónico de la ciudad de Buga por su antigüedad, era o es un refugio para las ratas, allí no valió gato, ni trampa, ni veneno para desterrarlas, ya que sus vecinas igual las albergaban, algo así como una sociedad bien organizaba que tenia escapaderos por cualquiera de sus frentes laterales en caso de emergencia; allí ante la resistencia que les tenía, me tocaba sacar valor día a día en caso de topármelas, prueba medio superada que con el tiempo aún me fastidia.

En el cine y la televisión, las ratas son usadas como protagonistas principales para algunas escenas, creando en el espectador cierta zozobra ante la imagen de un roedor que pasa sobre el cuerpo de uno de los protagonistas, o como forma decorativa ante un espacio oscuro y de terror, enviándonos el mensaje que sólo allí conviven las ratas. En la década de los ochentas y bien entrados los noventa del siglo XX, en Buga existían cinco salas de exhibición cinematográfica: Teatro Buga, Teatro Santa Barbará, Teatro Municipal, Teatro del Hospital –no recuerdo ahora su nombre, pero se que quedaba en las inmediaciones del hospital San José-, y el Teatro María Cristina que luego cambio su nombre a Cinema Centro, de estos teatros en la actualidad solo funciona abierto para toda la comunidad el último de los nombrados, el resto cerraron o pasaron a exhibir porno; en uno de esto teatros observé una película titulada La Revolución de las Ratas del año 1971 dirigida por Daniel Mann, película con tintes vengativos de parte de su personaje principal que amaestraba estos roedores para cometer sus crímenes –en contra de su padrastro y otros personajes-, teniendo como líder a una rata blanca llamada Ben base de argumentación para seguir otras partes, tal vez asistí para aterrarme un rato, y recuerdo mucho a Ben; este cine hace parte de lo que se conoce “clase b”, que manejaba poco presupuesto e historias muchas veces truculentas, género muy apetecido por un cinéfilo reconocido en la década de los setentas en Cali, quien se sumergía en la oscuridad de los teatros céntricos para digerir estas historias. El segundo recuerdo cinematográfico con las ratas como protagonistas sucedió en la trilogía de los colores –homenaje a la bandera francesa- del director Krzysztof Kieslowski, en Azul una mujer –protagonizada por Juliette Binoche, contaré lo que me interesa del film para este tema-, ante la tragedia del accidente automovilístico donde pierde a su esposo e hija, decide abandonar todas las referencias materiales y afectivas que la ligan a sus recuerdos familiares, incluyendo el cambio de casa, ante lo cual alquila un apartamento, teniendo la mala suerte de encontrar en una de sus habitaciones una rata recién parida con muchos ratones, su miedo y ansiedad es tan grande que no soporta la idea de ver esa rata llena de crías y ella tan afligida con su duelo familiar, además de los secretos que ha descubierto después de morir su esposo, como por ejemplo que tenia una amante y que esta embarazada; ante la dificultad de tener una cría de rata en su espacio, decide prestar un gato, el cual es traído en la noche para ser introducido en el cuarto y que este haga su festín rico en proteína animal ratuna, escuchar los ruidos e imaginarse lo que sucede es insoportable, decidiendo pasar la noche en otro sitio, metáfora entre la vida y la muerte en la que la protagonista está envuelta, colocándola como verdugo, paradoja de la vida que le toco vivir.

El antiguo Teatro Municipal de Buga, celebre en la historia del cine colombiano por ser el sitio donde se estreno nuestro primer largometraje titulado María de Máximo Calvo y Alfredo del Diestro -adaptación de la obra cumbre de Jorge Isaacs-, fue un lugar que con el tiempo tuvo su declive ante la falta de asistencia y gestión local, que trajo como resultando su deterioro arquitectónico –parece que recibió una restauración y espera ser culminada para reabrir nuevamente- algo palpable en el hecho de que las ratas salían del piso de madera en una fiesta constante de ida y venida que obligaba al espectador arriesgado observar la película con los pies levantados o cruzados en la silla, toda una posición de faquir, no viví esta situación, pero la traigo a colación por lo que sí me sucedió en dos teatros caleños, uno definitivamente cerrado y convertido en iglesia cristiana –triste destino de nuestros Teatros de Barrio en Colombia- y el otro…; inicialmente fui una tarde al Teatro San Fernando para observar la reedición de la película Help protagonizada por el grupo de rock británico The Beatles, ante la poca asistencia que había, era fácil escoger un espacio para estirar los pies y colocarlos encima de la silla delantera y no fastidiar a nadie, a la media hora de empezada la cinta, pude notar por mi percepción visual que algo se movía sobre la delgada línea de las sillas ubicadas una al lado de la otra en dirección del sitio donde yo postraba mis pies estirados, lo que significó una reacción inmediata de estiramiento para ver que era, y confirmar mis sospechas, un rata enorme del tamaño de un conejo, de seguro alimentada de mecato y crispetas, toda una “cinéfila”, acto seguido salí despavorido de la sala a encontrar la luz y comentar brevemente lo sucedido al portero, quien sin más explicaciones me dijo que no era la primera vez que se quejaban y que no estaba en sus manos la solución. Después de muchos años conseguí una copia de Help en Dvd, y observé la película sin roedores a mi lado. El segundo teatro fue la Cinemateca la Tertulia –sitio donde laboré por diez años-, en plena función y con muy poca gente, algo que se volvió costumbre en esta sala, dos de los asistentes al termino de la función de siete de la noche, me comentaron un poco relajados y si extrañados, la visita de dos ratas en plena función al frente de la pantalla, iban y venían juguetonas ante las imágenes que se reflejaban en el piso de madera, hasta que se perdieron en la oscuridad del cuarto adyacente a la pantalla; ese relajamiento de los espectadores, se vio contrastado con mi rostro de pavor, bastante era para el portero tener que salir al cuarto del aire acondicionado que queda por fuera de la sala al lado de un matorral y toparse con ese gran roedor llamado zarigüeya o vulgarmente “chucha”, para tener que convivir con las ratas en la sala, la solución vino de mover los cachivaches -obviamente no lo hice yo- de ese cuarto continuo y colocar veneno, además de llenarme de mucho valor y olvidar la situación.

Recuerde, si va ir al baño, cerciórese de que no haya una rata nadando, tal vez esta ahogada o quiere salir para seguir su camino. Si vive en una casa antigua o inclusive nueva, tenga siempre a su lado una persona valiente que haga lo que usted no es capas de hacer cuando se topa con este roedor. Si va a cine –no deje de ir-, escoja uno de su confianza, igual casi siempre las imágenes en movimiento nos recrean a esta especie.

lunes, octubre 13, 2008

Se Quedaron Esperando el Premio Nobel de Paz

Mis sentimientos están como mi corazón, a la izquierda;
mi razón, como cerebro, al centro;
mis odios y mis resentimientos en mi pequeña vesícula biliar, a la derecha.

Héctor Abad Gómez



Por: Yamid Galindo Cardona


La semana pasada los medios de comunicación colombianos estuvieron insistiendo en sus noticias sobre la posibilidad de que la ciudadana Ingrid Betancourt ganara el Premio Nobel de Paz, ya que había sido postulada para dicho galardón. Seguro tuvieron a sus periodistas listos para el momento en que se diera el veredicto desde el mismo país sede de esta distinción, así como vigilantes de los pasos de la mujer delgada con cara de tristeza, y supuestamente una de las más seguras candidatas presidenciales en los próximos años, a partir de la insistencia mediática con que se maneja este tema en Colombia y el resto del mundo. Si el premio hubiera sido a favor de la colombo-francesa -últimamente más francesa que colombiana-, nos hubieran fatigado hasta más no poder, así como lo hicieron con su connotada liberación “sospechosa” en la operación jaque, con entrevistas en vivo y en directo, con preguntas fastidiosas de la acelerada Claudia Gurisatti, con la aparición del hombre fuerte de palacio anunciándonos sobre la importancia de este premio para la paz en Colombia y hablando con ella vía telefónica marcando sintonía para su canal privado gobiernista; muchos colombianos hubieran hinchado su pecho nacionalista y uno que otro hubiera cantado el himno e izado la bandera tricolor como en pleno acto de eliminatoria mundialista, además se vendrían las columnas de opinión en los periódicos nacionales, y muchas otras situaciones que se nos podrían ocurrir.

¿Qué hizo Ingrid Betancourt para ser postulada? Nada, estar secuestrada por la FARC y el haber sido rescatada por el gobierno de Colombia. Su presencia era importante por ser de doble nacionalidad, botín de guerra de las dos partes, de la guerrilla por haber sido una candidata presidencial crítica y arriesgada en sus opiniones sobre el conflicto interno, lo que precisamente la llevó a la mala idea de ir a San Vicente del Caguan, antigua zona de distención del gobierno “viajero” de Pastrana para hablar con este grupo, algo que ellos aprovecharon para secuestrarla; del gobierno, la oportunidad para demostrarle al mundo que los rescates si se pueden realizar, que el acuerdo humanitario pasa a segundo plano por el fortalecimiento de las fuerzas militares, y que ella es testimonio vivo del éxito en su política de su seguridad anti-democrática, teniendo alto relieve por ser extranjera. En la deplorable acción de quitarle la libertad a un ser humano, como estrategia de guerra y presión política que realiza las FARC en nuestro país, solo queda decir que es una grave acción que los ha alejado de la población que confiaba en ellos desde el momento mismo de su creación en plena violencia partidista. La figura de Betancourt cobra importancia en toda esta problemática por su inteligencia y resistencia, tal vez los dos premios que deben dársele en este momento, la inteligencia que tiene para poder analizar nuestra situación actual por haber estado en los dos extremos, la cual debe usar aquí, en el terreno de fuego y juego, y no allá, en las esferas eurocentristas de los parlamentarios que escasamente conocen la raíz de nuestra problemática desde un contexto cultural, económico histórico, político y social; su laurel a la resistencia por no declinar en el agobiante y tortuoso día a día en la maraña que la hospedaba, bajo el vigilante fusil en un campo de concentración.

En Colombia hay miles de personas que sufren y han sufrido con la violencia, es casi seguro que en cada una de nuestras familias conozcamos un caso, desde aquel que narra los acontecimientos donde se perseguía al abuelo o padre por ser liberal o conservador, o la entrada en ese circulo vicioso del narcotráfico que al día de hoy esta aunado con el estado, la guerrilla y los paramilitares; victimas de esta violencia encontramos en cada región de nuestro país, personas que luchan día a día por saber de sus familiares y amigos, mujeres que se organizan para hacerse escuchar y realizar actividades en pro de que no se olvide el dolor humano que las lastima –esposos, hijos, padres asesinados, secuestrados, desaparecidos, enterrados en fosas comunes o tirados a los ríos- , u hombres que deciden caminar y caminar en la difícil geografía colombiana para llegar a la capital y decirnos que su hijo esta secuestrado hace más de diez años, y el estado no quiere hacer nada para traérselo, así sea uno de sus empleados; estas personas reunidas en una sola organización merecen más un nobel de paz que la figura mediática de la mujer con cabello largo y hablar pausado de aire afrancesado, ella no ha hecho nada por la paz de Colombia, su historia hace parte del entramado histórico actual, que como sucede con lo mediático tiene sus altas y bajas, sobretodo en un país donde cada noticia rebasa a la anterior, algo en lo que ayudan nuestros medios, que en gran porcentaje se convierten en faranduleros del hecho, y en poco analíticos del suceso.

Analizando la competencia que tenía Ingrid Betancourt para ganar el nobel de paz, la verdad era bastante difícil que se lo otorgaran –recordemos que ella es una figura encumbrada mediáticamente aquí en Colombia-, entre sus contendores estaba el que a la postre fuera ganador, el ex presidente finlandés Martti Ahtisaari quien ya en numerosas ocasiones había sido seleccionado como finalista, y quien si tenia los pergaminos para ganar y ser poseedor de tan digna mención, por lo anterior presento el comunicado del comité nobel noruego para conocer un poco de su actividad:

El Comité Nobel Noruego ha decidido otorgar el Premio Nobel de la Paz de 2008 a Martti Ahtisaari, por su importante labor, en varios continentes y en más de tres décadas, para resolver los conflictos internacionales. These efforts have contributed to a more peaceful world and to “fraternity between nations” in Alfred Nobel’s spirit. Estos esfuerzos han contribuido a un mundo más pacífico y "fraternidad entre las naciones" de Alfred Nobel del espíritu. Throughout all his adult life, whether as a senior Finnish public servant and President or in an international capacity, often connected to the United Nations, Ahtisaari has worked for peace and reconciliation. A lo largo de toda su vida adulta, ya sea como un alto funcionario público finlandés y Presidente en ejercicio o en una capacidad internacional, a menudo vinculadas a las Naciones Unidas, Ahtisaari ha trabajado en pro de la paz y la reconciliación. For the past twenty years, he has figured prominently in endeavours to resolve several serious and long-lasting conflicts. Durante los últimos veinte años, ha ocupado un lugar prominente en los esfuerzos para resolver los graves y duraderos conflictos. In 1989-90 he played a significant part in the establishment of Namibia’s independence; in 2005 he and his organization Crisis Management Initiative (CMI) were central to the solution of the complicated Aceh question in Indonesia. En 1989-90 jugó una parte importante en el establecimiento de la independencia de Namibia y en 2005 él y su organización Iniciativa de Gestión de Crisis (CMI) son fundamentales para la solución de la complicada cuestión de Aceh en Indonesia. In 1999 and again in 2005-07, he sought under especially difficult circumstances to find a solution to the conflict in Kosovo.En 1999 y nuevamente en 2005-07, buscó en circunstancias especialmente difíciles para encontrar una solución al conflicto en Kosovo. In 2008, through the CMI and in cooperation with other institutions, Ahtisaari has tried to help find a peaceful conclusion to the problems in Iraq. En 2008, a través de la CMI y en cooperación con otras instituciones, Ahtisaari ha tratado de ayudar a encontrar una conclusión pacífica a los problemas en Iraq. He has also made constructive contributions to the resolution of conflicts in Northern Ireland, in Central Asia, and on the Horn of Africa. Él también ha hecho contribuciones constructivas a la resolución de los conflictos en Irlanda del Norte, en Asia Central, y en el Cuerno de África. Although the parties themselves have the main responsibility for avoiding war and conflict, the Norwegian Nobel Committee has on several occasions awarded the Nobel Peace Prize to mediators in international politics. Aunque las partes tienen la responsabilidad principal de evitar la guerra y el conflicto, el Comité Nobel Noruego ha en varias ocasiones galardonado con el Premio Nobel de la Paz a los mediadores en la política internacional. Today Ahtisaari is an outstanding international mediator. Hoy Ahtisaari es un mediador internacional. Through his untiring efforts and good results, he has shown what role mediation of various kinds can play in the resolution of international conflicts. A través de sus incansables esfuerzos y buenos resultados, que ha demostrado el papel de mediación de diversos tipos pueden desempeñar en la resolución de los conflictos internacionales. The Norwegian Nobel Committee wishes to express the hope that others may be inspired by his efforts and his achievements. El Comité Nobel noruego desea expresar la esperanza de que otros pueden ser inspirados por sus esfuerzos y sus logros. Oslo, 10 October 2008 Oslo, 10 de octubre de 2008[1]

Esperamos que Ingrid Betancourt se inspire en los logros del ganador del premio nobel de paz, que recoja sus prácticas de mediación, o en su defecto que tengamos la posibilidad de que la organización CMI trabaje en nuestro territorio con su misión en pos de fortalecer la capacidad de la comunidad internacional en la gestión de crisis global y la resolución de conflictos, con las diversas redes interesadas combinando el análisis, la acción y la promoción; con un papel de gestión en crisis muy importante resumidos en cinco puntos: Promoviendo la seguridad sostenible en una forma pionera; reuniendo a los actores para buscar soluciones a los problemas de seguridad; participando en la creación de capacidades entre la comunidad internacional en la prevención, resolución y transformación de conflictos; defendiendo soluciones para la seguridad; utilizando enfoques globales que unan a la seguridad y el desarrollo, la buena gobernanza, la justicia y la reconciliación. Tal vez es muy utópico pensar que un gobierno como el actual permita la participación de una organización como CMI, debido a los intereses que se ponen en juego cuando de paz se trata de hablar en Colombia, es decir, el sostenimiento de un aparato militar, de un vendedor armamentista extranjero, de entregar tierra para una verdadera reforma agraria, cambiar el presupuesto de guerra para el desarrollo educativo etc.

Se quedaron esperando el Premio Nobel de Paz los medios de comunicación para hacer del hecho una pasarela informativa el día de su entrega el 10 de diciembre del año en curso, anunciándonos el vestido confesionado por el diseñador de moda y llevado por Ingrid, su peinado –haciendo eco si se corto o no el cabello-, el antes, el después, lo que usted no vio, el perfil biográfico etc. Se quedo esperando el presidente de la in-seguridad democrática el premio para sacar pecho sobre su obra militar, y poner nuevamente en la opinión su acción bélica, juego que siguen al pie de la letra su RCN y medianamente Caracol, los dos canales televisivos privados que el conglomerado criollo de la población observa; gracias a la buena labor del jurado en Oslo, a Ingrid Betancourt no le dieron el nobel de paz, nos ahorraron a muchos el fastidio de escuchar y ver algunos medios de in-comunicación internos, incluyendo el que se encuentra en el Palacio de Nariño.

Seguiremos entonces conformes y dichosos de tener a Gabo y sus Cien Años de Soledad como el único ganador del premio nobel, pero de literatura, que indirectamente es de paz, aquella que sentimos cuando nos regocijamos con su historia macondiana fantástica, ayudándonos a soportar la realidad que vivimos, aquella que posee tiempos difíciles y fáciles, ¡al fin vida!



[1]Los datos que hacen referencia al CMI –Crisis Management Initiative- fueron tomados de la página web: http://www.cmi.fi/

domingo, octubre 12, 2008

Variaciones en torno a los medios, dos marchas y su polarización

Por: Yamid Galindo cardona

Colombia es un país que posee un conflicto interno de larga duración. Necesario para nutrir las noticias de nuestros canales públicos, privados y regionales, los cuales invierten en una franja de su parrilla, un tiempo considerable con el fin en mostrarnos cual fue el último político vinculado con la para-política; el último ataque guerrillero o por el contrario el último guerrillero “dado de baja”; el último secuestrado liberado; los últimos soldados “asesinados” por los narcoterroristas; inclusive tienen un espacio para hablar de la política desde un punto farandulero, -la cosa política en “RCN” y el código “Caracol”, como por ejemplo, que le dijo el presidente a sus ministros en la Casa de Nariño y a puerta cerrada –es decir en secreto- sobre la situación con Ecuador y Venezuela; o que el reloj rolex encontrado a cierto personaje, en su estado de muerte, era pirata y había sido comprado en España. Para cambiar inmediatamente a una noticia insólita: un gallo de pelea en la costa atlántica “macondiana”, ha decidido calentar los huevos de una de sus gallinas, por lo cual su tesón y bravura en la gallera, ha sido puesta en duda. Luego los deportes y la escala de goles trasnochados de nuestro torneo profesional de fútbol; siguiendo la sección médica que en muchos de los casos corresponde a los intereses de un producto o diagnóstico que necesita ser publicitado; y finalmente la tan esperada presentación de las modelos que con sus vestidos cortos, mostraran el último chisme de la farándula criolla, y promocionaran el nuevo producto novelesco de las noches familiares, algo que solo sucede en las noticias colombianas de nuestra televisión, y que quisiéramos cambiara en su factura, es decir, cada cosa con su programa: lo cultural, la farándula, la salud etc., en una franja diaria que involucre la tarde y la noche, sacando del aire los refritos colombianos realizados por mexicanos o viceversa; en resumen, hacer de la televisión un espacio agradable y lleno de interés con temáticas diversas –que cada uno escoja-, pero eso es algo utópico, ya que las pautas comerciales sostienen el negocio, y ante eso, nos toca seguir mamándonos los 15 minutos de pauta, con canales arrastrados al gobierno de turno, otros que se mueven en el equilibrio de la marea, y finalmente aquel que hace oposición y se trasmite solo el fin de semana y poco es visto.

Ante esa situación expresada en el anterior párrafo, en cuanto los medios, es necesario entrar en otro tema que me convoca; en lo corrido del año, nuestro país ha sido testigo de un sinnúmero de hechos noticiosos que nos mantienen en vilo y cierta medida divididos. Cierta polarización que puede ejemplificarse en las dos marchas realizadas entre los meses de febrero y marzo, y que tuvieron como destino la plaza de Bolívar, la misma que ha servido para inaugurar eventos artísticos como el festival iberoamericano de teatro; el duelo nacional por la muerte de un humorista político; la agitación por un 1º de mayo; la llegada de un caminante y su debate público con el show del primer mandatario; el recuerdo del magnicidio de un partido político; y finalmente entre muchos usos que se le ha dado, el de una mujer valiente que grita y grita como cabeza visible de un movimiento que lucha por el intercambio humanitario, en donde cabría su hijo, un servidor del estado vinculado a las fuerza militares.

Para la marcha del 4 de febrero se utilizó una red electrónica llamada Facebook, lo cual incentivó a un porcentaje alto de la población a salir vestida de blanco contra un actor natural de nuestra agitada historia política y social llamada FARC, y que precisamente en la actual administración, se ha convertido en el enemigo a vencer desde su ministerio de santificada defensa. Esa marcha tuvo un patrocinador único y efectivo, el gobierno nacional, lo cual posibilitó un mejor engranaje organizativo y mediático para su éxito. Lo anterior facilitó que los noticieros de radio y televisión de las dos empresas más reconocidas, estuvieran en directo comentando detalle a detalle como transcurría ese día particular. Era notable observar como los centros de estética no dieron abasto para algunas damas que querían lucir bellas ante la ocasión; como algunos actores de nuestra farándula se agrupaban para gritar consignas; y finalmente, como al medio día, Bogotá se convirtió en una mancha humana de color blanco sobre las principales calles de la ciudad y su mayor concentración en la plaza de Bolívar, todo con un objetivo: repudiar las acciones de un grupo guerrillero de trayectoria bélica, que cambió su génesis de lucha por otros medios censurables.

Una organización no gubernamental –Movimiento Nacional de Crímenes del Estado-, que vela por los intereses de las victimas del conflicto por parte de las fuerzas de derecha llamadas paramilitares -y del mismo gobierno- programó y citó para el 6 de marzo su marcha. Contraria a la anterior jornada, el gobierno ofició como critico, ya que uno de sus asesores asumió la responsabilidad gubernamental de anunciar a fuerte voz –dando como resultado luego de esa jornada, amenazas de muerte contra muchos de sus organizadores- que esa marcha era patrocinada por las FARC en retaliación a la del 4 de febrero donde el país se expresó por las acciones beligerantes y extremistas. Sin embargo, todo ese ambiente gravado no hizo mella en sus organizadores, y por el contrario se sumaron muchas organizaciones de derechos humanos, universidades, sindicales obreras, algunos partidos políticos y grupos independientes representados en la población afrocolombiana e indígena. Las consignas cambiaron, esta vez el responsable era el gobierno y sus políticas expresadas en la “seguridad democrática”, las medidas económicas y su cercanía siamés con los Estados Unidos, donde uno es más dependiente del otro.

Las dos marchas fueron exitosas, en la del 4 de febrero los carteles abundaban en contra de una sola organización, que trajo como resultado una recolecta de firmas para un tercer mandato presidencial que al día de hoy se incrementa en plena séptima bogotana. En la del 6 de marzo el efecto social era más palpable, así como se criticaban las acciones oscuras que han atentado contra muchos colombianos, se pedía una mejor estructura social representada en la economía y la educación, es decir, más atención al cultivo educativo para salir de la “hecatombe”, y menos inversión a la guerra que no vislumbra resultados que beneficien al gran conglomerado de la población. Si el país se vistió de blanco en un hecho representativo y simbólico de la paz, el 4 de febrero; los colores abundaron el 6 de marzo, digna expresión de alegría y duelo para que en este país acaben las injusticias de toda índole. Para el 4 de febrero las fuerzas especiales de la policía –con sus vestimentas negras de terror- no estuvieron vigilantes de los posibles desordenes que una marcha podría suscitar; para el 6 de marzo sí, en plena entrada del capitolio nacional con la mirada cómplice de la estatua de Tomás Cipriano de Mosquera, tomaron la decisión de culminar la manifestación, apunta de corretear a una tribu urbana que se dice anarquista al lanzamiento de gases lacrimógenos. Si el tricolor nacional fue uno de los símbolos más importantes del 4 de febrero, lo cual despertó indudablemente un nacionalismo extremo con mano directa al corazón; el 6 de marzo un grupo de universitarios trasladaron sobre la carrera séptima en vía a la plaza de Bolívar una gran bandera, expresando una nueva visión de lo que debe ser la bandera nacional, cambiando el color rojo por el verde, exorcizando esa sangre que derramaron nuestros héroes patrios, por la esperanza de un país que desea menos guerra.

Finalmente en el país esta sucediendo algo, la indeferencia ha cambiado por la presencia. El dolor humano esta expresado en diversas manifestaciones: novelas, obras de arte, películas, marchas etc., la inmovilidad ante el desastre humano ajeno, ha terminado un poco, siendo difícil e imposible sentirlo si no se ha vivido. Pero, como se percibe, no podemos ser ajenos ante eso que observamos en la prensa, la televisión, el vecino o el amigo. Cada vez son más las voces que claman por un mejor bienestar humanitario, político, económico y social; así nuestras tendencias sean diferentes, obviamente que los intereses ajenos y locales tienden siempre a beneficiar unos pocos, aquellos que bajo las prebendas post-electorales vienen a reclamar lo suyo, como botín de guerra en plena paz.
-Escrito en mayo de 2008-