jueves, agosto 27, 2009

Fotos no santas


Por: Yamid Galindo Cardona.

En la edición del periódico El Espectador del día 22 de agosto de 2009, el columnista Iván Cepeda Castro hace mención al pedido que el Movimiento de Victimas de Crímenes de Estado seccional Sucre le hiciera al gobernador de este departamento para sacar de la galería fotográfica de ex gobernadores, a ciertos personajes que patrocinaron e hicieron parte del ala política de los paramilitares, caso particular los “insignes patriotas” Salvador Arana, Erick Morris, Jorge Anaya y Miguel Ángel Nule Amín; pedido que no fue aceptado por el Gobernador Jorge Barraza, esgrimiendo que esa “es una galería para que la gente recuerde quienes fueron sus gobernantes” y que “no le veía mayor fundamento para resarcir el daño de las víctimas”. El columnista agrega que ese tipo de exaltaciones son una grave ofensa a las víctimas y la sociedad, además que las condenas y la prohibición de participar en funciones públicas son insuficientes, siendo necesario las medidas “simbólicas que impidan que en el futuro esos mismos personajes, o sus aliados, puedan reeditar los métodos que les han permitido establecer sus posiciones e influencia en el Estado”. Finalmente, Cepeda invita a las víctimas y organizaciones para que adelanten medidas similares en otros espacios de nuestro país, evitando así exaltaciones y homenajes de personas que han participado de acciones encaminadas a crímenes de lesa humanidad.

El artículo citado me recuerda la época en que obligadamente fui llevado al ejército nacional, más, por tratarse de una “zona roja” como Florencia Caquetá, así hubiera sido bachiller. Y recuerdo que en medio de la instrucción de recluta nos obligaban a memorizar y aprender los nombres del Presidente de la República, el Ministro de Defensa, y cada uno de los altos mandos militares, además de llevarnos al “quemando central” –como decía Jaime Garzón- para mostrarnos la galería de fotos de los comandantes que habían pasado por ese brigada, además de los actuales representantes del gobierno nacional; lo que lleva a preguntarme: ¿Cuántos de esos personajes amparados en un uniforme, cometieron delitos que nunca fueron conocidos e investigados, bajo planes por fuera de la legalidad en periodos como por ejemplo el estatuto de seguridad del presidente del corbatín llamado Julio Cesar Turbay Ayala? Seguro, en algunos cuarteles, todavía se exhiben las fotos de militares de alto rango que actualmente están en el banquillo de los acusados; seguro, se mantendrán allí, ya que los nuevos soldados, suboficiales y oficiales, necesitan de estos “grandes defensores” de la soberanía nacional para remedarlos con sus ejemplos.

Algunas cinematografías han contextualizado algún periodo donde un hecho particular los marcó, ejemplo el cine español post era del generalísimo Franco, donde encontramos escenas que recrean este período, como la enseñanza en una escuela o colegio, ubicando la foto del dictador y muy cerca un crucifijo, símbolo de la unión del estado con la iglesia; sin embargo, sabemos que el oscurantismo de este periodo en España fue nefasto en cuanto a las libertades individuales y civiles, pero nos dice que con esta imagen del general expuesta, se quiere significar que él era supremo sobre las instituciones. Igual sucede en cintas que nos muestran la Alemania Hitleriana o la Rusia Estalinista, situando en escena algunos espacios donde están expuestas las imágenes de los líderes de estas naciones confrontadas en una guerra mundial. Los ejemplos van dirigidos a explicar que el retrato de un líder, gobernante, presidente, rey, cualquiera sea su ideología política, está determinado a la memoria colectiva e individual de quien o quienes la observan, indicando que ese personaje rige un espacio bajo sus decisiones; en algunos casos sabemos que ese retrato saldrá de ese espacio para ser reemplazado, o por el contrario ese retrato tomara su propia forma en la pared porque no sabemos cuando será cambiado.

Visitando una oficina del estado, vi que en uno de sus espacios de espera está exhibida la imagen de nuestro presidente de turno que comenzó su octavo año y espera se le cumplan sus rezos y ofertas para otros cuatro, esta foto que ha sido en muchos casos retocada por sus contradictores con fines burlescos y bastante políticos, se mantiene vigente, y tal vez ya este atornillada y detrás de ella una gran sombra convertida en lunar con respecto al color general de la pared donde esta ubicada. Álvaro Uribe posa entonces en traje con corbata roja, de pie y con el brazo derecho sobre una silla, y su mano izquierda sobre este; si estuviera al contrario, algún izquierdista de extrema se atrevería a decir que Uribe agarro su brazo izquierdo con la derecha para dejar claro quien tenía el control ahora, y hacía quien va dirigido todo su proyecto; se nota igualmente que las canas no han hecho mella en él, y que su remolino de pelo sigue intacto, así que a pesar de que veamos en los medios a un Uribe bastante canoso y cansado, sus fotos institucionales lo entregan joven y de mirada tierna. La tradición de tener nuestros gobernantes expuestos con su foto institucional no cambiará, hace parte de la egolatría con claros antecedentes en los bustos, estatuas y retratos, así sepamos que algunos no fueron dignos de tan semejante homenaje a la posteridad; esa foto de Uribe, así percibamos o se le compruebe sus relaciones no muy acertadas con la extrema derecha, se mantendrá en la galería de los gobernantes colombianos, así como se mantiene por citar algunos, la de personajes tan nefastos como Laureano Gómez o Turbay Ayala.

La denuncia hecha por el Movimiento de víctimas de crímenes de estado en el departamento de Sucre, es el primer paso para sentar un precedente importante en nuestro país, lo difícil será llegar a jurisprudencias que obliguen a las instituciones sacar de las galerías fotográficas aquellos seres humanos que cometieron delitos contra comunidades bajo el asesinato y el desplazamiento forzado; más difícil será llegar a los cuarteles y exigirles a los castrenses que bajen a los coroneles y generales de ese pedestal. La memoria siempre estará relacionada con la historia, sin ella, no podríamos reconstruir nuestro pasado en los procesos que reconocemos de corta, media y larga duración; la memoria posibilita que no olvidemos, y eso, en países como Colombia con sus conflictos, hechos sociales y culturales, es básico, ya que la historia se construye día a día y la memoria se aplica como base de funcionamiento de los hechos, y tal vez con una foto, así sea de nuestro verdugo, estamos sustentando y denunciando el acto cometido, así sea de lesa humanidad.


Ver: http://www.elespectador.com/columna157387-fotografias-de-los-parapoliticos.
Imagen: http://img185.imageshack.us/i/militarsaludandomn8.jpg/#q=militares colombianos

martes, agosto 25, 2009

Cine silente colombiano


Por: Yamid Galindo Cardona.

Ha salido para su difusión la colección de Cine Silente Colombiano bajo la responsabilidad de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, institución que ha conseguido, recibido y restaurado desde la década de lo ochentas del siglo pasado, nuestro patrimonio cinematográfico primitivo con apoyo estatal y privado. Noticia importante que los aficionados a nuestra imágenes en movimiento sabrán apreciar, y de seguro resguardaran en sus archivos personales, algo imposible unos años atrás, y que se posibilita con la actual tecnología. Los que puedan acceder a esta recopilación, seguro conseguirán un material invaluable donde encontraran algunas obras de ficción y documentales, validas para reconocer nuestra sociedad colombiana en algunas regiones del país, con algunas de su tradiciones y costumbres.

En la presentación de esta colección, la directora de la fundación nos entrega la siguiente información, necesaria para comprender el contenido y algunos de los cambios que se han realizado en los filmes:

[…] Reúne está colección un conjunto formidable de diez discos que incluyen la totalidad de lo que ha llegado a la Fundación, del legado de la Cinemateca Colombiana que presidió Hernando Salcedo Silva de las películas silentes de 1924-1926, que herederas de la inspiración en obras literarias o teatrales y otras con su sello propio hacen alusión a hechos históricos o de ficción, algunos registros noticiosos, documentales y crónicas sobre la producción, distribución y promoción del oficio cinematográfico…, Para ofrecer está colección que dará a conocer la titánica labor de los pioneros del séptimo arte en Colombia (llámense Di Doménico o Acevedo) se han aunado los esfuerzos de los funcionarios que han logrado la restauración de las películas originales en laboratorios o filmotecas de otros países con el apoyo de entidades nacionales e internacionales, resultado de una profunda investigación, compaginación editorial, edición electrónica que rescata la calidad técnica y acompañamiento musical especialmente creado para la versión restaurada por reconocidos compositores, con el objetivo de sensibilizar al público sobre la naturaleza y la dimensión estética de está historia cargada de información y emoción que bien merece que se preocupen de su conservación, para no solo recordar la historia sino hacer historia. -Myrian Garzón de García, directora FPFC-

A continuación presento el listado de películas que trae esta compilación:

1-Garras de Oro
Dirección: P.P Jambrina
Productor: Cali Films
1926/56 min/Blanco y negro/35 mm/ficción/Silente

2-Manizales City
Dirección: Félix R. Restrepo
Productor: Manizales Films Company
1925/52 min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

3-Bajo el Celo Antioqueño
Dirección: Arturo Acevedo Vallarino
Productor: Compañía Filmadora de Medellín
1925/124 min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

4-Alma Provinciana
Dirección: Félix Joaquín Rodríguez
Productor: Félix Mark Film
1926/126 min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

5-Archivo Histórico Cinematográfico de los Acevedo
Dirección: Juan Carlos Arango Espitia
Producción: Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano
1915-1933/32 min./Blanco y negro/35mm/Registros documentales y noticieros/Silente

6-La Tragedia del Silencio
Dirección: Arturo Acevedo Vallarino
Productor: Casa Cinematográfica Colombia
1924/26 min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

7-Madre
Dirección: Samuel Velásquez
Productor: Manizales Film Company
1924/21min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

-Aura o las Violetas
Dirección: Pedro Moreno Garzón y Vicenzo Di Doménico
Productor: Sociedad Industrial Cinematográfica Latinoamericana (Sicla)
1924/18 min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

8-Como los Muertos
Dirección: Pedro Moreno Garzón y Vicenzo Di Doménico
Productor: Sociedad Industrial Cinematográfica Latinoamericana (Sicla)
1925/12 min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

-1897 – 1937, Cuatro Décadas del Cine Colombiano
Dirección: Juan Carlos Arango Espitia
Producción: Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano
2006/21 min./Blanco y negro/Video/Crónica

9-El Amor, el Deber y el Crimen
Dirección: Pedro Moreno Garzón y Vicenzo Di Doménico
Productor: Sociedad Industrial Cinematográfica Latinoamericana (Sicla)
1926/28 min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

-En Busca de María
Dirección: Luís Ospina y Jorge Nieto
Productor: Claudia Triana, Jaime Cifuentes, y Diego Rojas.
1985/ 16 min./35 mm./Documental

Actualmente el cine colombiano vive un periodo especial por la cantidad de producciones que están saliendo, participando en festivales internacionales, y teniendo cierto éxito que nos pone en el ámbito internacional como un cine en franco crecimiento y con mucho futuro; lo anterior, ha sido posible por la gestión acertada del Ministerio de Cultura y su Dirección de Cinematografía, Proimágenes en Movimiento y el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, tal vez una inversión diferente que este gobierno de turno con casi ocho años de mandato ha posibilitado. Saliéndonos de las divergencias que las políticas del “señor del palacio” propone y pone en práctica en nuestro país con un alto presupuesto dedicado al conflicto interno, y con “bases” de dudosa presencia, lo poco que llega a la cultura colombiana oxigena nuestro panorama social, claro está, como muchas áreas de conocimiento y expresión, se quedan en un reducido número de personas que llegan, conocen y se nutren con los resultados del factor cultural en nuestra tierra.

El catalogo de cine silente colombiano hace parte de esa mínima inversión a la cultura cinematográfica colombiana, seguro más adelante tendremos otra colección de esas películas que la Fundación patrimonio Fílmico Colombiano ha restaurado, acción que los interesados en nuestro cine sabremos valorar y disfrutar como en la actualidad lo hacemos.