jueves, septiembre 24, 2009

La Cinemateca la Tertulia y dos filmes sobre la Segunda Guerra Mundial


Por: Yamid Galindo Cardona.

Acaba de cumplirse 70 años del inicio de la segunda guerra mundial, acontecimiento histórico que ha servido para nutrir la pantalla gigante con innumerables puntos de vista, y puestas en escena que posibilitan conocer y no olvidar las injusticias humanas surgidas por las ansias expansionistas y de poder. Ya el profesor José María Caparros Lera nos entrego en su blog del mes de agosto, y con el titulo de “Filmografía Básica Sobre la II Guerra Mundial”, un listado muy importante que sirve de guía para aquellos interesados en el tema. También dos canales televisivos han emitido sendos trabajos de gran factura, se trata de National Geographic con su serie titulada Apocalipsis: La Segunda Guerra Mundial, documental de imágenes editadas con las nuevas tecnologías y a color de sus principales acontecimientos; por su parte History Channel, emitió la miniserie de dos capítulos titulada Hitler: El Nacimiento del Mal, la cual recrea la infancia, adolescencia y primeros triunfos políticos del líder alemán. Por lo anterior, sin ser ajeno al acontecimiento, y basado en mi experiencia como empleado de una Cinemateca, y programador de un Cine club, entrego en este escrito el comentario de dos cintas que fueron exhibidas en la sala del “Charco del Burro” donde actualmente se encuentra el Museo de Arte Moderno la Tertulia.

Con la fundación de la Cinemateca la Tertulia en los años setentas del siglo XX, se quiso tener una actividad más amplia y constante de exhibición cinematográfica, la cual ya venía dándose irregularmente en los teatros que existían en la ciudad de Cali bajo la forma de Cine club. A la par se busco mediante la compra y donación de algunas instituciones, crear un catalogo de filmes en diversos formatos: 35 mm, 16 mm, y betamax. La Cinemateca logro reunir un acervo de películas que por su contenido eran importantes, y de patrimonio inmaterial; sin embargo, no se previó que a futuro estas cintas se iban a deteriorar por su alto grado de combustión, ya que la gran mayoría estaban realizadas con el material a base de nitrato de celulosa, y por la humedad, calor y estrecho espacio en el que fueron ubicadas, por fuera de las normas técnicas de conservación, más del noventa por ciento se perdieron. Fue finalizando el decenio de los noventa e inicios de este nuevo siglo, que el olor insoportable a acido inundaba la cabina de proyección, razón por la cual, y a medida de precaución por un posible incendio, se hizo un barrido, algo doloroso, ya que el desfile de la cabina a la avenida Colombia para ubicar en un carro las innumerables latas oxidadas, significaban la perdida de un filme de la historia del cine, el cual iba a ser destrozado e incinerado.

Narro lo anterior porque dentro de las cintas que se “salvaron” de su destrucción total, estaba y tal vez ya no este, el filme del director austriaco Friedrich Christian Anton Lang -Fritz Lang- Los Verdugos También Mueren. El hombre del proyector u operador de cine -a propósito, un oficio en vía de extinción- de la Cinemateca la Tertulia, tuvo la buena idea de sacar las “latas” de esta película y darle mejor vida por medio de la moviola, y la corrección de algunas pegas con la cinta especial para ese trabajo, ubicándola en un espacio de mejor temperatura, con la posibilidad de algún día ser enhebrada en las maquinas de 35 mm. Sucedió que en la elaboración de uno de los programas mensuales del Cine club la Tertulia, propuse programar esta película como forma de darle movimiento y vida, en un ciclo conmemorativo al cumpleaños de la sala del museo, con la mala suerte que el día de su exhibición se fue la energía eléctrica cuando llevaba 15 minutos de iniciada, por lo tanto esperamos un tiempo para su regreso, pero después de una hora, ya la sala estaba vacía e inclusive lo estuvo hasta el día siguiente porque este servicio no llegó. Aplazamos su presentación para el sábado siguiente, en el mismo horario de las 4 pm, sin embargo como efecto de una tormenta eléctrica, ni siquiera logramos vender las boletas porque al igual que ocho días atrás, la energía eléctrica ya no estaba, y pero aún, la energía física fallaba ante el desgano. De los escasos 15 minutos de exhibición de este filme, me acuerdo la preocupación que tenía mientras la pasaba, por ese incesante salto que tenía en los proyectores, además de esa circulación sutil en la pantalla que seguro a los asistentes estaba mareando, labor que quedo inconclusa por lo comentado en anteriores líneas, y que seguro después de unos años sigue esperando su reflejo en la pantalla.

Presento a continuación la ficha técnica de la película del director austriaco, y unos breves comentarios.

Los Verdugos También Mueren –Hagmen Also Die- 1943
Director: Fritz Lang.
Intérpretes: Hans Heinrich von Twardowski, Brian Donlevy, Walter Brennan, Anna Lee, Nana Bryant, Gene Lockhart.
Guión: Bertolt Brecht, Fritz Lang, John Wexley.
Música: Hanns Eisler.
Fotografía: James Wong Howe.
País: Estado Unidos.
Genero: Drama bélico.
Duración: 140 minutos.
Blanco y negro.

Sinopsis: El asesinato de Heydick, apodado el «verdugo», un individuo a sueldo de la Alemania nazi, en las calles de Praga, desencadena toda una serie de detenciones indiscriminadas de los habitantes de la capital checoeslovaca. Pero el inspector jefe de la GESTAPO Grüber cree que entre los detenidos no figura su principal sospechoso, Svoboda, quien ha escapado del cerco policial merced a la ayuda prestada por Mascha Novotny. Precisamente, la joven checa sufre la pérdida temporal de su progenitor, el eminente profesor Novotny, acusado sin prueba alguna de participar en la conspiración para asesinar a Heydrick. Para averiguar la verdadera implicación del profesor Novotny y de otros presos de procedencia centroeuropea en el asesinato del «verdugo», Grüber cuenta con los informes facilitados por un «infiltrado», Emile Czaka, en el frente partisano.

Para Tomás Fernández Valentín, esta es una gran obra digna de ser destacada por dos razones: primero, por la colaboración de el famoso dramaturgo alemán Bertold Brecht, viejo amigo del realizador desde los tiempos en que ambos vivían en su Alemania natal y que a principios de los años cuarenta recaló brevemente en Hollywood, siendo su única contribución a la así llamada meca del cine; así como la participación de John Wexley, antiguo miembro del Partido Comunista Norteamericano quien luego fuera víctima de persecución durante la época llamada “cacería de brujas”. Desde el lado fílmico Fernández anuncia:

[…] Los verdugos también mueren puede considerarse una de las obras impomayores de su autor de la década de los cuarenta. La película, protagonizada por unos excelentes Brian Donlevy, Walter Brennan, Anna Lee y Gene Lockhart, es en más de un sentido un Lang en estado puro, donde se reconocen rápidamente personajes, escenarios y situaciones que sobre todo aquí, dada la ambientación centroeuropea del relato, retrotraen de inmediato los mayores logros de su primera etapa alemana: esos estrechos callejones de un pueblo sometido al yugo del nazismo, al imperio de un terror que acecha en cada esquina, donde todo el mundo parece vigilado y que, al mismo tiempo, te vigila, dominado por un poder secreto que opera en las sombras, guarda indudables ecos de la saga del Doctor Mabuse. Los verdugos también mueren es un relato sombrío y pesimista, que dramatiza la historia real del atentado de Reinhard Heydrich, un auténtico jefe nazi cuyo asesinato provocó un pavoroso baño de sangre entre la población civil de la zona entre Bohemia y Moravia, pero dejando escaso resquicio a la esperanza. Hay muchos momentos que hacen grande este impresionante fresco humano donde se abordan, con notable escepticismo, cuestiones como la política como arma de represión, las falsas apariencias, la traición y la dignidad, pero vale la pena señalar, siquiera de pasada: las secuencias inmediatamente posteriores al atentado contra Heydrich en las calles del pueblo, que transmiten una extraordinaria sensación de angustia; el momento en que Svoboda (Donlevy) cena con los Novotny, aprovechando la complicidad de la joven Nasha (Lee) y ante la mirada escrutadora, comprensiva, del padre (Walter Brennan, extraordinario como siempre); y un formidable clímax en el que el traidor a su patria cae abatido por las balas de aquellos a quienes ha servido.

Ser miembro de un Cine club te posibilita programar e influir sobre ciertos ciclos que directamente te interesa ver. Igualmente se debe tener conocimiento del espacio donde exhibes, en aspectos tan básicos cómo las maquinas de proyección, en el caso de la Cinemateca la Tertulia existen tres formatos: 35 mm., 16 mm., y videobeam, precisamente este último es el más utilizado por la posibilidad de acceder al DVD y ver obras del cine mundial que antes solo podían observarse en pequeños círculos de coleccionistas. Traigo a la memoria estas maquinas porque precisamente, ante el uso esporádico que se la daba, y debe darse actualmente a los proyectores de película de 16 mm., se me ocurrió proponer un ciclo en este formato accediendo al catalogo de cine alemán y europeo que el instituto Goethe en Colombia posee en su bodegas, escogiendo directores reconocidos entre los que se encontraban Fasbinder, Herzog, y Agnieszka Holland, precisamente esta última es la directora de la segunda película exhibida con motivo del acontecimiento histórico vivido a mediados del siglo XX.

Polaca de nacimiento, empezó su carrera cinematográfica en los setentas, participando como asistente de dirección de Andrzej Wajda en la película Danton del año 1982; igualmente le colaboró a Krzysztof Kieślowski en el guión de una de las cintas dedicada a los tres colores de la bandera francesa titulada Azul. En nuestro país es recordada por filmes como Oliver, Oliver -1992-, El Jardín Secreto –The Secrete Garden, 1993-, Vidas al Límite –Total Eclipse, 1195-, y Washington Square -1997-. La película sobre la Segunda Guerra Mundial que se exhibió en 16 mm., y que tuvo mejor suerte que la ya reseñada y dirigida por Fritz Lang, se titula Hitlerjunge Salomón –Joven Hitleriano Salomón-, en Latinoamérica se conoce con el titulo de Europa Europa. De esta cinta recuerdo la lucha por sobrevivir de su protagonista quien por sus habilidades en el idioma alemán y ruso, logra colarse de la muerte en momentos claves; también la angustia permanente que vive por ser un hombre judío y circuncidado, algo que le evita querer a una joven bastante comprometida con el orden constitucional que impera en su país, con una escena bastante dolorosa que involucra su pene y el afán por evitar que descubran su gran secreto; pero esta obra cinematográfica nos entrega una escena básica y ejemplar, donde el joven Salomón esta involucrado, se trata de una clase de adoctrinamiento sobre como es la raza aria y los defectos de un judío, con la mala suerte de ser él centro del ejemplo, y con la buena suerte de salir avante; a continuación presento los diálogos de esta parte:

Salón de clase
–entra el maestro y dice-
-¿Cómo reconoces a un Judío?
Los estudiantes responden con la pregunta…
Muy simple, dice -además de llevar su relato con gesticulaciones y el breve ruido de sus estudiantes-. La composición de la raza Judía es radicalmente diferente de la nuestra. El Judío tiene una frente amplia, nariz de gancho, la cabeza aplanada por detrás, orejas que sobresalen, y caminan como simios. Sus ojos son evasivos e ingenuos. El nunca te mira a los ojos. El mueve sus manos compulsivamente, hace gestos salvajes. El te sonríe. Pero en el minuto que te distraes, ¡él salta hacía tu cuello! –literalmente el maestro coge de su cuello a un alumno bastante asustado-.

-Prosigue, pero su tono de voz cambia…
El hombre nórdico es la gema de esta tierra, el ejemplo más brillante del regocijo de la creación. El no es sólo el mejor dotado, sino el más hermoso. Su cabello es claro como el trigo maduro, sus ojos son azules como el cielo de verano, sus movimientos son armoniosos, su cuerpo es perfecto. La ciencia es objetiva, incorruptible. Como ya he dicho: entiendan las diferencias raciales meticulosamente y ningún judío los engañará jamás.

-El profesor llama a Salomón, asustado se dirige a su encuentro, luego, cogiéndolo del brazo lo ubica frente a sus compañeros y saca un instrumento de medición antropométrica, mide su rostro, la distancia entre la nariz y el mentón, mide su cabeza, y dice:
Los ojos…, estudien su cráneo, su frente –cogiendo su cabeza y girándolo-, su perfil. A través de varias generaciones, la sangre de sus ancestros se mezcló con la de otras razas pero uno aún puede reconocer sus características distintivas Arias. Por esta mezcla vino la raza Báltica del Este. Tú no perteneces a la más noble raza del pueblo alemán, pero eres un auténtico Ario.

La escena magistralmente realizada, tiene la capacidad de hacernos cómplices de Salomón, y sufrir lo que él sufre, para luego, como él lo hace notar, poner cara de satisfacción y “tragar saliva”, ya que pasa la prueba a la que es sometido. Luego de recrear parte de este film, presento a continuación la ficha técnica.

Joven Hitleriano Salomón –Europa Europa 1990-
Director: Agnieszka Holland.
Interpretes: Salomón Perel, Marco Hofschneider, René Hofschneider , Piotr Kozlowski.
Guión: Agnieszka Holland, Paul Hengge.
Fotografía: Jacek Petrycki.
País: Alemania y Francia.
Genero: Drama bélico
Duración: 113 minutos
Color

Sinopsis: Salomón, un chico judío, es separado de su familia durante los primeros días de la segunda Guerra Mundial y acaba refugiado en un orfanato soviético. Cuando los alemanes invaden la Unión Soviética, el orfanato es destruido y Salomón cae en manos del «enemigo», como sabe hablar ruso se convertirá en el interprete del escuadrón. Para sobrevivir se hace pasar por un huérfano ario alemán. Pronto le hacen figura del regimiento y por casualidad se convierte en héroe de guerra; como compensación es llevado al corazón de la Alemania nazi formando parte de las juventudes hitlerianas. En su empeño por la supervivencia Salomón interpreta con tanta convicción su papel que su propia identidad está en peligro. Basada en la historia real de Salomón Perel.

Días después de programar esta película, se me ocurrió hacer una exhibición privada para los estudiantes del Departamento de Historia de la Universidad del Valle, cita a la cual muy pocos asistieron a pesar de los carteles, perdiéndose de una gran obra, y quedando solo para aquellos que asistieron y luego a la salida pudieron hablar, comentar y criticar lo visto con la brisa y el río Cali como telón de fondo.

He querido transmitir un poco de mi experiencia con dos cintas que tocan la temática de la Segunda Guerra Mundial, cruzando algunos hechos particulares de mi vivencia en la Cinemateca del Museo la Tertulia, dejando la invitación abierta para que cada lector acuda a su memoria o consiga una obra que relate y adapte este hecho histórico, las cuales abundan en el mercado, algunas bibliotecas especializadas, y tal vez en la cartelera; ¡ah!, y recuerden: Un amante del cine es aquel que cuando le dicen que una película es mala, la ve, para poder darse cuenta si verdaderamente es mala; es decir, hay que verlas todas, esa es la realidad de un verdadero cinéfilo.
Fuentes
http://caparroscinema.blogspot.com/
http://www.cinearchivo.com/site/Fichas
http://www.baketik.org/index.php/es/videoteca-abierta-de-arantzazu/190-europa-europa

miércoles, septiembre 16, 2009

Las columnas de opinión, y la polarización de sus lectores en los periódicos virtuales


Por: Yamid Galindo Cardona.

Los periódicos inicialmente se convirtieron en un medio para civilizar la población que podía acceder a su lectura, que era poca e involucrada en las esferas de poder. Desde la escritura publicada se lanzaban directrices políticas, se asumían posturas y críticas al diario vivir en torno a la moral, la religión, higiene y las buenas maneras que el ser humano debía tener. Con la prensa escrita se atacaron gobiernos o se defendieron, inclusive, los mismos gobernantes, eran de afiliación o dueños de uno de esto órganos de expresión, lo cual significaba tener a favor un medio para vanagloriar sus actividades; o sus oponentes, dueños igualmente de un periódico, dedicarse a los improperios. Con el tiempo, y avanzando la tecnología para la impresión de papel con el “reguero de tinta” convertido en documento, la edición y organización varió, involucrando otras noticias, publicando cuentos y novelas clásicas por partes, además de consolidarse la columna de opinión, la cual ha sido y será, una fuente de información que nos pondrá en acuerdo o no con su contenido.

Con el pasar de los años, los periódicos ampliaron esta sección con invitados de diversas corrientes sociales y culturales, una forma de seguir educando bajo otros parámetros en el acontecer nacional y su día a día, involucrando análisis políticos, literarios, cinematográficos, psicológicos, religiosos etc. Puntos de opinión que a veces encontraban replicas dentro o fuera del medio de comunicación; inclusive con un espacio para los lectores y sus cartas, comentando algún aspecto de su publicación, casi siempre una columna de opinión. Con la aparición de la plataforma o red que denominamos internet, los medios de comunicación fueron los más beneficiados, y la posibilidad del instante noticioso se dio. El periódico virtual hizo que desde cualquier lugar del mundo los emigrantes regados en el orbe, pudieran acceder al acontecer nacional de su país, e inclusive con la posibilidad de leer extras que son puestos en la red inmediatamente se suceden. Las épocas cambian, y los medios también, lejos estamos de los envíos por ultramar de las últimas noticias de la Nueva Granada en su periódico oficial, para que la monarquía española supiera de su colonia, e igual de los envíos vía aérea con un día de retraso; ahora el presente inmediato esta al alcancé de un ordenador, y la información es universal, logrando acceder a varios rotativos con noticias nacionales, regionales y locales, que más se puede pedir.

Los lectores virtuales tienen la ventaja que los lectores normales no poseen cuando lo leen en físico o papel; se trata de opinar sus emociones en torno a lo leído en una columna de opinión, haciéndolo con la inscripción de sus datos personales o con seudónimos. Los mensajes que allí encontramos están dirigidos al apoyo o no, de quien escribió, con razonamientos inteligentes, grotescos, absurdos, y ofensivos, quizás este último el más común de todos. Si se hace el ejercicio, encontramos la seguidilla de respuestas que le hace un lector a otro, asunto que va tomando tonalidades violentas en algunos casos, y salidas de cualquier proporción que una discusión sensata podría tener; lo anterior, es el reflejo de la actual situación política que vivimos –asumiendo que precisamente lo que narro se da en los escritos de opinión social y política- con una polarización extrema donde parece los opuestos son irreconciliables, tanto así, que si estuvieran al frente cara a cara, pasarían a las manos o armas. ¿Por qué sucede esa disputa? La respuesta vendría de la decadencia de nuestras instituciones en todas sus instancias, de los encargados de dirigirlas, con más desaciertos que aciertos, y de la intolerancia que nos acoge en diversos espacios. Hay que advertir que los escritores están bajo la regla de la responsabilidad individual y no grupal de quienes dirigen un periódico, es decir que lo que escriben no necesariamente corresponde a lo que piensa el comité editorial; por eso la necesidad de que los diarios posean una gama de columnistas de diversas “tonalidades” para equilibrar el estado de opinión; también hay que anunciar que algunos con su pluma “destilan veneno” y la objetividad la dejan por el piso, algo que el más analítico de los lectores debe identificar para no caer en el juego desinformativo, y así crear su juicio sobre lo leído, escuchado, y en algunos casos visto.

Es innegable que leer virtualmente los periódicos es una ventaja que tenemos aquellos que no accedemos a una suscripción, o nos falta el dinero para comprarlo; así como la posibilidad de estar cerca de lo que sucede en el país cotidianamente, cuando somos visitantes del mundo. Recordando que actualmente tenemos abierta esa opción de escribir lo que sentimos cuando leemos un documento que nos concierne, informando que siempre está bajo la línea de un interés particular. En conclusión, Colombia es un país de noticias constantes, enfocadas en gran porcentaje al acontecer político y al conflicto interno, en un segundo orden a las noticias deportivas, y en menor medida a nuestras expresiones culturales; en esa misma directriz encontramos a los columnistas con sus temas, por eso la facilidad de identificarlos cuando se es un lector responsable; además por lo explicado en las anteriores líneas, la importancia de la prensa cobra un valor invaluable como fuente de investigación en las Ciencias Sociales, algo que sociólogos e historiadores saben aprovechar y explotar al máximo para complementar una pesquisa, análogamente es un gran árbol de frutos que lleva muchos años alimentando las posibilidades de dilucidar nuestro pasado, claro está, con la responsabilidad de cotejar, analizar, y criticar esa noticia que nos entrega, punto alto que debe aplicar cualquiera que se acerque a su contenido.

sábado, septiembre 12, 2009

Profesión: Cineasta


Por: Yamid Galindo Cardona.

En el primer trimestre de 1946, el periódico regional Relator impreso en Cali, publicaba un aviso publicitario que decía en su titulo Aprenda Cinematografía, y a renglón seguido informaba: “Si usted es aficionado o desea iniciarse en la Cinematografía Nacional, ya sea como amateur o profesional, aproveche la brillante oportunidad que le ofrece el “INSTITUTO CINEMATOGRAFICO ARGENTINO”. Inscríbase en el curso “Técnico Cinematográfico” que se dicta por correo y llegará a ser un experto en las distintas especialidades de la industria fílmica como ser: Directores, Argumentistas, Camaramen, Técnicos de Laboratorio y Sonido, Editores de Films, Dibujos Animados. Pudiendo al mismo tiempo concurrir a nuestros estudios e intervenir en clases orales y conferencias, certámenes y concursos…, GRATIS!! Obsequiamos a todos nuestros alumnos con un proyector cinematográfico de calidad para realizar funciones familiares. Solicite sin compromiso nuestro folleto titulado “El cine a su alcance” y matricula para inscribirse, a nuestra dirección postal CASILLA DE CORREO 243, Buenos Aires. Adjuntando el presente aviso”. La publicación hace parte de una seguidilla de cursos, que con los años posteriores encontraríamos en las páginas de la prensa con ofrecimientos de diversos oficios enseñados por correo, algo que podríamos constatar hasta la década de los ochentas del siglo XX, inclusive en los comics, que en sus contraportadas ofrecían estos servicios e invitaban al lector para que se apuntará.

Para la época en que sale el aviso de prensa, el cine hecho en Colombia no sumaba más de treinta producciones, y recién habíamos cambiado del cine silente al sonoro. Teníamos un antecedente con el cine oficial a través de la Extensión Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Educación, que venía desde inicios de los cuarenta sustentado en las llamadas Escuelas Ambulantes, idea que no prospero. Las películas mexicanas y argentinas inundaban nuestras salas; y el cine norteamericano, como efecto de la postguerra, empezaba su monopolio expansivo en Latinoamérica, ubicando en las principales capitales sucursales de las productoras cinematográficas.

El anuncio pudo haber entusiasmado a algún ciudadano caleño para entrar en el curso, o fue la posibilidad de acceder a un proyector para simplemente filmar las diversas escenas familiares. Igualmente significa que el cinematógrafo tenía cierta influencia cultural dentro de la población como medio de entretenimiento, algo comprobable con la gran cantidad de cines que existían en el periodo, con el Circuito de Cine Colombia los teatros: Colombia, Rivoli, Alameda, Roma, Rialto; más los teatros independientes Isaacs, Cervantes, Colon, Bolívar y Sucre; diez salas que ofrecían un programa amplio que se volvía itinerante en algunos casos, espacios públicos que influenciaron la vida cotidiana de una ciudad en pleno desarrollo, y que ya traía cierta influencia con la realización cinematográfica. Por lo anterior, a través de la tradición oral, si fuera posible encontrar a una persona sobreviviente del periodo, y con la capacidad económica para acceder a un curso de cinematografía por correo, podríamos desentrañar los conocimientos adquiridos, las filmaciones hechas, y porque no, las participaciones en años posteriores en producciones documentales y de ficción que se hicieron en la comarca.

En los años sesentas y setentas con la aparición e influencia de los cineclubes, la afición por el cine se fue incrementando, surgiendo estudiosos y críticos de este arte, además de individuos que salieron del país a estudiar cinematografía y otros que lo asumieron con experimentos documentales y afiliaciones a casas publicitarias en la ciudad y el país; este efecto trajo un auge importante de trabajos que al día de hoy hacen parte de nuestra historia del cine colombiano, recordando el inacabado film Angelita y Miguel Ángel codirigido por Carlos Mayolo y Andrés Caicedo con el auspicio de Ciudad Solar; Oiga Vea de Luís Ospina y Mayolo en contraparte al cine oficial de los Juegos Panamericanos celebrados en Cali en 1971, y Agarrando Pueblo finalizando la década de los setentas. Pasando a los ochentas, para consolidarse eso que conocemos como el grupo de Cali o Caliwood, que involucro a otros entusiastas como Oscar Campo que al día de hoy sigue vigente y ha correspondido con su conocimiento a muchos estudiantes desde la academia en la Universidad del Valle y su Escuela de Comunicación Social.

La profesión de cineasta es una actividad consolidada en nuestro espacio a través del oficio de unos pocos, y aplicada desde el ámbito académico para su creciente afición; tiene gran connotación en la actualidad por el interés del Ministerio de Cultura y la Dirección de Cinematografía de consolidar este arte con apoyos financieros en convocatorias y participaciones en festivales internacionales y nacionales, precisamente vivimos una ola de encuentros que incrementan el área de acción para que nuevos y experimentados cineastas presenten sus realizaciones y así obtener a través de la exhibición la aprobación o no de su proyecto. Igualmente, se debe recordar qua la Ley de Cine que nos rige, es bastión de lo que vivimos actualmente en nuestro país con respecto al cine nacional, recordando que en los últimos años hemos visto en nuestras carteleras un sinnúmero de producciones de ficción y documental, ganadoras de premios internacionales, y con gran perspectiva hacia el futuro de la industria, en la cual han convergido lo privado y público en unísono, ejemplo actual de nuestra cartelera la cinta La Pasión de Gabriel de Luís Alberto Restrepo, y la buena acogida que ha tenido en el Festival de Venecia la obra del caleño Jorge Navas titulada La Sangre y la Lluvia.

Escuche por ahí que la profesión: cineasta, esta de moda, tenemos una gran cantidad de jóvenes que se preparan en universidades nacionales y extranjeras, sobretodo Argentina, país que parece se ha convertido en el segundo hogar de muchos nacionales que han salido por las posibilidades que ofrece el estado del extremo sur en aspectos académicos, costos y menos trabas en cuestiones de admisión a sus centros de estudio. Entonces, tendremos a futuro, una gran generación de cineastas, aquellos que seguirán el derrotero con nuevas historias que involucren lo particular de la psiquis humana, o nuestro trasegar cultural, político y social, una necesidad de poder contener con las imágenes en movimiento la realidad actual, tal vez para que no olvidemos y tengamos algo que mostrar a futuro.