jueves, septiembre 24, 2009

La Cinemateca la Tertulia y dos filmes sobre la Segunda Guerra Mundial


Por: Yamid Galindo Cardona.

Acaba de cumplirse 70 años del inicio de la segunda guerra mundial, acontecimiento histórico que ha servido para nutrir la pantalla gigante con innumerables puntos de vista, y puestas en escena que posibilitan conocer y no olvidar las injusticias humanas surgidas por las ansias expansionistas y de poder. Ya el profesor José María Caparros Lera nos entrego en su blog del mes de agosto, y con el titulo de “Filmografía Básica Sobre la II Guerra Mundial”, un listado muy importante que sirve de guía para aquellos interesados en el tema. También dos canales televisivos han emitido sendos trabajos de gran factura, se trata de National Geographic con su serie titulada Apocalipsis: La Segunda Guerra Mundial, documental de imágenes editadas con las nuevas tecnologías y a color de sus principales acontecimientos; por su parte History Channel, emitió la miniserie de dos capítulos titulada Hitler: El Nacimiento del Mal, la cual recrea la infancia, adolescencia y primeros triunfos políticos del líder alemán. Por lo anterior, sin ser ajeno al acontecimiento, y basado en mi experiencia como empleado de una Cinemateca, y programador de un Cine club, entrego en este escrito el comentario de dos cintas que fueron exhibidas en la sala del “Charco del Burro” donde actualmente se encuentra el Museo de Arte Moderno la Tertulia.

Con la fundación de la Cinemateca la Tertulia en los años setentas del siglo XX, se quiso tener una actividad más amplia y constante de exhibición cinematográfica, la cual ya venía dándose irregularmente en los teatros que existían en la ciudad de Cali bajo la forma de Cine club. A la par se busco mediante la compra y donación de algunas instituciones, crear un catalogo de filmes en diversos formatos: 35 mm, 16 mm, y betamax. La Cinemateca logro reunir un acervo de películas que por su contenido eran importantes, y de patrimonio inmaterial; sin embargo, no se previó que a futuro estas cintas se iban a deteriorar por su alto grado de combustión, ya que la gran mayoría estaban realizadas con el material a base de nitrato de celulosa, y por la humedad, calor y estrecho espacio en el que fueron ubicadas, por fuera de las normas técnicas de conservación, más del noventa por ciento se perdieron. Fue finalizando el decenio de los noventa e inicios de este nuevo siglo, que el olor insoportable a acido inundaba la cabina de proyección, razón por la cual, y a medida de precaución por un posible incendio, se hizo un barrido, algo doloroso, ya que el desfile de la cabina a la avenida Colombia para ubicar en un carro las innumerables latas oxidadas, significaban la perdida de un filme de la historia del cine, el cual iba a ser destrozado e incinerado.

Narro lo anterior porque dentro de las cintas que se “salvaron” de su destrucción total, estaba y tal vez ya no este, el filme del director austriaco Friedrich Christian Anton Lang -Fritz Lang- Los Verdugos También Mueren. El hombre del proyector u operador de cine -a propósito, un oficio en vía de extinción- de la Cinemateca la Tertulia, tuvo la buena idea de sacar las “latas” de esta película y darle mejor vida por medio de la moviola, y la corrección de algunas pegas con la cinta especial para ese trabajo, ubicándola en un espacio de mejor temperatura, con la posibilidad de algún día ser enhebrada en las maquinas de 35 mm. Sucedió que en la elaboración de uno de los programas mensuales del Cine club la Tertulia, propuse programar esta película como forma de darle movimiento y vida, en un ciclo conmemorativo al cumpleaños de la sala del museo, con la mala suerte que el día de su exhibición se fue la energía eléctrica cuando llevaba 15 minutos de iniciada, por lo tanto esperamos un tiempo para su regreso, pero después de una hora, ya la sala estaba vacía e inclusive lo estuvo hasta el día siguiente porque este servicio no llegó. Aplazamos su presentación para el sábado siguiente, en el mismo horario de las 4 pm, sin embargo como efecto de una tormenta eléctrica, ni siquiera logramos vender las boletas porque al igual que ocho días atrás, la energía eléctrica ya no estaba, y pero aún, la energía física fallaba ante el desgano. De los escasos 15 minutos de exhibición de este filme, me acuerdo la preocupación que tenía mientras la pasaba, por ese incesante salto que tenía en los proyectores, además de esa circulación sutil en la pantalla que seguro a los asistentes estaba mareando, labor que quedo inconclusa por lo comentado en anteriores líneas, y que seguro después de unos años sigue esperando su reflejo en la pantalla.

Presento a continuación la ficha técnica de la película del director austriaco, y unos breves comentarios.

Los Verdugos También Mueren –Hagmen Also Die- 1943
Director: Fritz Lang.
Intérpretes: Hans Heinrich von Twardowski, Brian Donlevy, Walter Brennan, Anna Lee, Nana Bryant, Gene Lockhart.
Guión: Bertolt Brecht, Fritz Lang, John Wexley.
Música: Hanns Eisler.
Fotografía: James Wong Howe.
País: Estado Unidos.
Genero: Drama bélico.
Duración: 140 minutos.
Blanco y negro.

Sinopsis: El asesinato de Heydick, apodado el «verdugo», un individuo a sueldo de la Alemania nazi, en las calles de Praga, desencadena toda una serie de detenciones indiscriminadas de los habitantes de la capital checoeslovaca. Pero el inspector jefe de la GESTAPO Grüber cree que entre los detenidos no figura su principal sospechoso, Svoboda, quien ha escapado del cerco policial merced a la ayuda prestada por Mascha Novotny. Precisamente, la joven checa sufre la pérdida temporal de su progenitor, el eminente profesor Novotny, acusado sin prueba alguna de participar en la conspiración para asesinar a Heydrick. Para averiguar la verdadera implicación del profesor Novotny y de otros presos de procedencia centroeuropea en el asesinato del «verdugo», Grüber cuenta con los informes facilitados por un «infiltrado», Emile Czaka, en el frente partisano.

Para Tomás Fernández Valentín, esta es una gran obra digna de ser destacada por dos razones: primero, por la colaboración de el famoso dramaturgo alemán Bertold Brecht, viejo amigo del realizador desde los tiempos en que ambos vivían en su Alemania natal y que a principios de los años cuarenta recaló brevemente en Hollywood, siendo su única contribución a la así llamada meca del cine; así como la participación de John Wexley, antiguo miembro del Partido Comunista Norteamericano quien luego fuera víctima de persecución durante la época llamada “cacería de brujas”. Desde el lado fílmico Fernández anuncia:

[…] Los verdugos también mueren puede considerarse una de las obras impomayores de su autor de la década de los cuarenta. La película, protagonizada por unos excelentes Brian Donlevy, Walter Brennan, Anna Lee y Gene Lockhart, es en más de un sentido un Lang en estado puro, donde se reconocen rápidamente personajes, escenarios y situaciones que sobre todo aquí, dada la ambientación centroeuropea del relato, retrotraen de inmediato los mayores logros de su primera etapa alemana: esos estrechos callejones de un pueblo sometido al yugo del nazismo, al imperio de un terror que acecha en cada esquina, donde todo el mundo parece vigilado y que, al mismo tiempo, te vigila, dominado por un poder secreto que opera en las sombras, guarda indudables ecos de la saga del Doctor Mabuse. Los verdugos también mueren es un relato sombrío y pesimista, que dramatiza la historia real del atentado de Reinhard Heydrich, un auténtico jefe nazi cuyo asesinato provocó un pavoroso baño de sangre entre la población civil de la zona entre Bohemia y Moravia, pero dejando escaso resquicio a la esperanza. Hay muchos momentos que hacen grande este impresionante fresco humano donde se abordan, con notable escepticismo, cuestiones como la política como arma de represión, las falsas apariencias, la traición y la dignidad, pero vale la pena señalar, siquiera de pasada: las secuencias inmediatamente posteriores al atentado contra Heydrich en las calles del pueblo, que transmiten una extraordinaria sensación de angustia; el momento en que Svoboda (Donlevy) cena con los Novotny, aprovechando la complicidad de la joven Nasha (Lee) y ante la mirada escrutadora, comprensiva, del padre (Walter Brennan, extraordinario como siempre); y un formidable clímax en el que el traidor a su patria cae abatido por las balas de aquellos a quienes ha servido.

Ser miembro de un Cine club te posibilita programar e influir sobre ciertos ciclos que directamente te interesa ver. Igualmente se debe tener conocimiento del espacio donde exhibes, en aspectos tan básicos cómo las maquinas de proyección, en el caso de la Cinemateca la Tertulia existen tres formatos: 35 mm., 16 mm., y videobeam, precisamente este último es el más utilizado por la posibilidad de acceder al DVD y ver obras del cine mundial que antes solo podían observarse en pequeños círculos de coleccionistas. Traigo a la memoria estas maquinas porque precisamente, ante el uso esporádico que se la daba, y debe darse actualmente a los proyectores de película de 16 mm., se me ocurrió proponer un ciclo en este formato accediendo al catalogo de cine alemán y europeo que el instituto Goethe en Colombia posee en su bodegas, escogiendo directores reconocidos entre los que se encontraban Fasbinder, Herzog, y Agnieszka Holland, precisamente esta última es la directora de la segunda película exhibida con motivo del acontecimiento histórico vivido a mediados del siglo XX.

Polaca de nacimiento, empezó su carrera cinematográfica en los setentas, participando como asistente de dirección de Andrzej Wajda en la película Danton del año 1982; igualmente le colaboró a Krzysztof Kieślowski en el guión de una de las cintas dedicada a los tres colores de la bandera francesa titulada Azul. En nuestro país es recordada por filmes como Oliver, Oliver -1992-, El Jardín Secreto –The Secrete Garden, 1993-, Vidas al Límite –Total Eclipse, 1195-, y Washington Square -1997-. La película sobre la Segunda Guerra Mundial que se exhibió en 16 mm., y que tuvo mejor suerte que la ya reseñada y dirigida por Fritz Lang, se titula Hitlerjunge Salomón –Joven Hitleriano Salomón-, en Latinoamérica se conoce con el titulo de Europa Europa. De esta cinta recuerdo la lucha por sobrevivir de su protagonista quien por sus habilidades en el idioma alemán y ruso, logra colarse de la muerte en momentos claves; también la angustia permanente que vive por ser un hombre judío y circuncidado, algo que le evita querer a una joven bastante comprometida con el orden constitucional que impera en su país, con una escena bastante dolorosa que involucra su pene y el afán por evitar que descubran su gran secreto; pero esta obra cinematográfica nos entrega una escena básica y ejemplar, donde el joven Salomón esta involucrado, se trata de una clase de adoctrinamiento sobre como es la raza aria y los defectos de un judío, con la mala suerte de ser él centro del ejemplo, y con la buena suerte de salir avante; a continuación presento los diálogos de esta parte:

Salón de clase
–entra el maestro y dice-
-¿Cómo reconoces a un Judío?
Los estudiantes responden con la pregunta…
Muy simple, dice -además de llevar su relato con gesticulaciones y el breve ruido de sus estudiantes-. La composición de la raza Judía es radicalmente diferente de la nuestra. El Judío tiene una frente amplia, nariz de gancho, la cabeza aplanada por detrás, orejas que sobresalen, y caminan como simios. Sus ojos son evasivos e ingenuos. El nunca te mira a los ojos. El mueve sus manos compulsivamente, hace gestos salvajes. El te sonríe. Pero en el minuto que te distraes, ¡él salta hacía tu cuello! –literalmente el maestro coge de su cuello a un alumno bastante asustado-.

-Prosigue, pero su tono de voz cambia…
El hombre nórdico es la gema de esta tierra, el ejemplo más brillante del regocijo de la creación. El no es sólo el mejor dotado, sino el más hermoso. Su cabello es claro como el trigo maduro, sus ojos son azules como el cielo de verano, sus movimientos son armoniosos, su cuerpo es perfecto. La ciencia es objetiva, incorruptible. Como ya he dicho: entiendan las diferencias raciales meticulosamente y ningún judío los engañará jamás.

-El profesor llama a Salomón, asustado se dirige a su encuentro, luego, cogiéndolo del brazo lo ubica frente a sus compañeros y saca un instrumento de medición antropométrica, mide su rostro, la distancia entre la nariz y el mentón, mide su cabeza, y dice:
Los ojos…, estudien su cráneo, su frente –cogiendo su cabeza y girándolo-, su perfil. A través de varias generaciones, la sangre de sus ancestros se mezcló con la de otras razas pero uno aún puede reconocer sus características distintivas Arias. Por esta mezcla vino la raza Báltica del Este. Tú no perteneces a la más noble raza del pueblo alemán, pero eres un auténtico Ario.

La escena magistralmente realizada, tiene la capacidad de hacernos cómplices de Salomón, y sufrir lo que él sufre, para luego, como él lo hace notar, poner cara de satisfacción y “tragar saliva”, ya que pasa la prueba a la que es sometido. Luego de recrear parte de este film, presento a continuación la ficha técnica.

Joven Hitleriano Salomón –Europa Europa 1990-
Director: Agnieszka Holland.
Interpretes: Salomón Perel, Marco Hofschneider, René Hofschneider , Piotr Kozlowski.
Guión: Agnieszka Holland, Paul Hengge.
Fotografía: Jacek Petrycki.
País: Alemania y Francia.
Genero: Drama bélico
Duración: 113 minutos
Color

Sinopsis: Salomón, un chico judío, es separado de su familia durante los primeros días de la segunda Guerra Mundial y acaba refugiado en un orfanato soviético. Cuando los alemanes invaden la Unión Soviética, el orfanato es destruido y Salomón cae en manos del «enemigo», como sabe hablar ruso se convertirá en el interprete del escuadrón. Para sobrevivir se hace pasar por un huérfano ario alemán. Pronto le hacen figura del regimiento y por casualidad se convierte en héroe de guerra; como compensación es llevado al corazón de la Alemania nazi formando parte de las juventudes hitlerianas. En su empeño por la supervivencia Salomón interpreta con tanta convicción su papel que su propia identidad está en peligro. Basada en la historia real de Salomón Perel.

Días después de programar esta película, se me ocurrió hacer una exhibición privada para los estudiantes del Departamento de Historia de la Universidad del Valle, cita a la cual muy pocos asistieron a pesar de los carteles, perdiéndose de una gran obra, y quedando solo para aquellos que asistieron y luego a la salida pudieron hablar, comentar y criticar lo visto con la brisa y el río Cali como telón de fondo.

He querido transmitir un poco de mi experiencia con dos cintas que tocan la temática de la Segunda Guerra Mundial, cruzando algunos hechos particulares de mi vivencia en la Cinemateca del Museo la Tertulia, dejando la invitación abierta para que cada lector acuda a su memoria o consiga una obra que relate y adapte este hecho histórico, las cuales abundan en el mercado, algunas bibliotecas especializadas, y tal vez en la cartelera; ¡ah!, y recuerden: Un amante del cine es aquel que cuando le dicen que una película es mala, la ve, para poder darse cuenta si verdaderamente es mala; es decir, hay que verlas todas, esa es la realidad de un verdadero cinéfilo.
Fuentes
http://caparroscinema.blogspot.com/
http://www.cinearchivo.com/site/Fichas
http://www.baketik.org/index.php/es/videoteca-abierta-de-arantzazu/190-europa-europa
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