martes, octubre 20, 2009

Asuntos académicos

Por: Yamid Galindo Cardona.

Unos años atrás el jefe del Departamento de Historia de la Universidad del Valle, citó a una reunión con los estudiantes en el edificio Estanislao Zuleta, en medio de las preguntas de sus asistentes y las respuestas del citador, alcé la mano e indagué por qué los alumnos no sustentaban sus tesis o trabajos de investigación como requisito de grado, ante lo cual el profesor rápida y certeramente contestó: “porque los mismos estudiantes decidieron y pelearon para que ese requisito se quitara”.

Para ingresar a la Univalle se exige el examen de estado mejor conocido como ICFES, siendo los promedios por áreas la forma como se elige a los nuevos alumnos en las carreras que esta institución ofrece. En la mayoría de los casos los jóvenes quieren ingresar a las carreras de ingeniería o salud, en menor proporción a otras disciplinas como son las ciencias humanas y las artes integradas. Los que no llegan a la meta de la carrera que buscan, deciden probar con su puntaje en la que más se acerque a su resultado, sin tener ni siquiera el porcentaje mínimo de interés; lo anterior, para no quedarse sin estar vinculado a la universidad y buscar más adelante mejorar el examen de estado, un traslado de carrera o la máxima: deciden quedarse en esa disciplina porque se entusiasmaron y la quieren como proyecto de vida. Lo que he comentado hace parte cada año del ingreso a la Univalle, y el Departamento de Historia no es ajeno a esos casos.

Los dos programas que ofrece este departamento se diferencian en cuanto a la cantidad de semestres, y la profundización en algunas asignaturas como por ejemplo la línea que va dirigida a la licenciatura; y he escuchado profesores decir que unos se profesionalizan para convertirse en maestros de la básica secundaría, y los otros se preparan para convertirse en investigadores, idea que algunos estudiantes asumen como verídica y que descubren como una falsedad a la hora de enfrentarse a la realidad del espacio que habitan, y el país que los acoge con las poquísimas oportunidades. En el transcurrir de los semestres, ante las necesidades económicas que son muy comunes en los estudiantes de las universidades públicas, algunos tienen la posibilidad de entrar como asistentes de investigación, una primera instancia de experiencia que posibilita el aprendizaje y apropiación de métodos, algo a favor cuando llega la hora de buscar e indagar el tema de pesquisa para lograr el grado de licenciado en historia o profesional en historia; otros estudiantes se vinculan en actividades operativas que la misma universidad ofrece, y un porcentaje muy bajo encuentra en la educación primaria o secundaria de algunos colegios públicos y privados, una opción laboral para empezar la experiencia dura y mal paga de enseñar las ciencias sociales.

Los estudiantes de nuestro Departamento de Historia se distinguen como es común en muchas disciplinas, en buenos, regulares y malos, y pocos en la excelencia. Observé estudiantes que matriculaban con “x” profesor por ser menos exigente; cancelar con un profesor porque puso de trabajo final leer un libro completo, y no por capítulos como generalmente sucede, una triste dinámica que se volvió costumbre en nuestras universidades quedando los temas a medio leer, analizar y debatir, si es que se debate, ya que un gran porcentaje sufre de mudez. Supe de grupos de estudiantes de “x” semestre y código, asumir la postura de un profesor que con sus comentarios y aptitudes los puso en cierta posición petulante, casi “iluminados”; de otros más preocupados por el turismo académico, de estudiantes críticos y lectores, de estudiantes convencidos que con la “capucha y la roca” se solucionaban los problemas de la universidad y el país, y supe de estudiantes que ni siquiera se inmutaban ante la vida cotidiana del departamento y la universidad.

En esa variedad de seres humanos con defectos y virtudes, que hacen parte del conglomerado estudiantil de nuestro Departamento de Historia, se realizan investigaciones muy interesantes, tesis o trabajos de grado que en la gran mayoría de los casos se quedan en el anonimato de los anaqueles de la biblioteca central y el centro de documentación; ni siquiera con la divulgación del listado de los graduados y sus trabajos en la revista Historia y Espacio, que alguna edición unos años atrás publicó. Pero ante esa mala opción de no saber que se investiga y quienes lo hacen, se ha instaurado en los últimos ocho años dos posibilidades que pocos aprovechan, y desprecian: primero, la realización desde el año 2001 del Encuentro de Estudiantes de Historia, espacio académico que sirvió y sirve para que algunos estudiante presenten sus avances de investigación o su pesquisa final a través de una ponencia en el marco de un panel temático, inclusive para que pierdan el miedo escénico, un mal común de nuestros estudiantes. Segundo, la publicación de un artículo que sintetice la investigación, algo en lo que la revista del departamento ha acertado al entregar este espacio a los recién graduados, y en algunos casos a los estudiantes.

No sustentar la tesis de grado en el Departamento de Historia de la Univalle, le quita responsabilidad y seriedad a la disciplina, además de ponerla en bajo nivel con respecto a otros departamentos en el ámbito universitario nacional. Es importante que este requisito sea obligatorio, que cada estudiante exponga por qué eligió el tema, que fuentes utilizó, cuales fueron las dificultades, como se dividió su pesquisa, que resultados obtuvo, que aporte le entrega al campo historiográfico, etc., es decir, una serie de puntos que demuestren que el estudiante puso en práctica lo aprendido en sus cursos obligatorios de la carrera; que los estudiantes que están iniciando la disciplina los escuchen y sepan como es el proceso, para que conozcan los temas y las formas de llegar a ellos.

Es muy particular y sospechoso, que en los últimos años aparezcan tesis meritorias o laureadas, sin que conozcamos lo mínimo de esa valoración bajo una presentación pública, por lo tanto se convierten en asuntos entre el escritor, su tutor y los evaluadores. Inclusive, en medio de comentarios de pasillo, se habla de favorecimientos y ayudas extras para buscar beneficios a corto plazo en ciertos grupos de investigación. En resumen, muchos de esos nuevos profesionales que fueron tocados con la “vara mágica de la excelencia”, son seres invisibles que pasaron sin entregarnos una señal de su trabajo intelectual.

Se debe volver a instaurar ese requisito obligatorio de sustentar la tesis, una labor que debe trabajarse en conjunto con todas las instancias del Departamento de Historia, algo que posibilitará una mejor vida académica y profesional de los estudiantes en formación, nivel que a futuro tendrá resultados en los diversos campos de acción por donde se mueven sus egresados, porque todavía ante la experiencia y los ejemplos vividos, muy pocos son los que verdaderamente se sienten afin a la investigación y enseñanza de la historia.

martes, octubre 13, 2009

Buenos Muchachos


Por: Yamid Galindo Cardona.

“Desde que tengo uso de razón, siempre quise ser un gánster”, frase de Henry Hill –Ray Liotta-, personaje que narra tres décadas en la vida de la mafia en la intensa, atrayente y magníficamente lograda obra de Martín Scorsese titulada Gooddfellas –Buenos Muchachos-. La historia es verídica, y considerada por algunos críticos como la mejor película de gángsters de todos los tiempos, presentando las relaciones internas, externas y familiares de diversos seres humanos de pasado italiano e irlandés establecidos en la gran urbe norteamericana representada en New York, y sus negocios sucios; las acciones que se dan, los encuentros y desencuentros en la delgada línea de la ilegalidad que da un giro final hacia su opuesto, hace que ellos sean considerados “buenos muchachos”.

Observamos en la actualidad dos series televisivas en plena competencia por el rating, las dos recrean la vida de “Buenos Muchachos”, guiones adaptados a partir de nuestra cotidianidad con estos personajes –denominados mafiosos, traquetos, mágicos, etc.-, y sus relaciones sociales y económicas; mostrando la corrupción, opulencia, ordinariez, maldad, y “buen vivir” al lado de mujeres encantadas por la facilidad de obtener lo que desean. Es la recreación audiovisual de un pasado reciente, con espacios comunes que no son ajenos a aquellos que habitamos esos sitios donde estos personajes confluyeron, o por el contrario por el hecho de haber conocido a alguien que se involucró y malogro bajo dos acciones, la cárcel y la sepultura.


Igualmente encontramos “Buenos Muchachos” en nuestra vida política e histórica, por ejemplo:

-Buenos muchachos aquellos que incendiaron el país hasta el punto de provocar la violencia política partidista a mediados del siglo XX.
-Buenos muchachos los políticos que se dividieron el país bajo una “dictadura democrática” denominada Frente Nacional.
-Buenos muchachos algunos presidentes que quisieron reelegirse y se han reelegido.
-Buenos muchachos algunos grupos guerrilleros que dieron un giro a su plataforma subversiva y política, y se convirtieron en plenos delincuentes.
-Buenos muchachos aquellos que apoyaron una medida política denominada “estatuto de seguridad”.
-Buenos muchachos aquellos que han frustrado los procesos de paz en Colombia.
-Buenos muchachos aquellos que aniquilaron un partido político llamado Unión Patriótica.
-Buenos muchachos los dirigentes de izquierda que no toman distancia de las FARC.
-Buenos muchachos los “padres de la patria” que con su “sabiduría” han aprobado leyes en detrimento del grueso de la población durante los últimos veinte años.
-Buenos muchachos aquellos políticos que crearon y apoyaron grupos de autodefensas o paramilitares en algunas zonas del país.
-Buenos muchachos los políticos que se aliaron con los paramilitares para refundar la nación.
-Buenos muchachos nuestros héroes del ejercito nacional que bajo los “falsos positivos” acabaron con la vida de gente inocente y pobre.
-Buenos muchachos aquellos periodistas que no son objetivos.
-Buenos muchachos cada uno de los ministros del actual gobierno que han ayudado a cambiar la Constitución Política de Colombia a favor de su jefe.
-Buenos muchachos los hijos del presidente que se han convertido en importantes empresarios de zonas francas.
-Buenos muchachos los detectives del DAS que chuzan las llamadas de los que consideran detractores de este gobierno.
-Buenos muchachos los Ministros de Agricultura, que bajo su gerencia le dieron subsidios no reembolsables bajo el “hago ingreso seguro”, perdón “Agro Ingreso Seguro” a los amigos del presidente.
-Buen muchacho este presidente que se cree el “redentor” de la patria bajo la sacra obra de Dios.

Seguro cada lector tendrá un listado de “Buenos Muchachos” para realizar o aumentar a mi propuesta, y seguro, aparecerán en el trascurso de los días nuevos “Buenos Muchachos” que bajo sus acciones se ganaran ese rotulo.

-Imagen: Sin título, 1980. Papel impreso quemado y humo sobre cartón. 55x70 cm. Juan Camilo Uribe

jueves, octubre 08, 2009

Claves para dirigir una sala alterna de cine


Por: Yamid Galindo Cardona.

No pretendo a partir de este escrito centrar las bases para la acertada dirección de una sala alterna de cine, ni descubrir situaciones nunca antes analizadas y discutidas; pretendo con mi conocimiento y experiencia en este campo, presentar algunas claves que posibilitan dirigir acertadamente un espacio cinematográfico que cada vez entra más en crisis ante las otras posibilidades existentes en torno al séptimo arte, tales como la televisión por cable, la plataforma del internet, y el DVD. Actualmente definimos una sala alterna de cine como aquella que se encuentra por fuera del circuito de exhibición más reconocido, para el caso colombiano Cine Colombia, Procinal, Cinemark. Las salas independientes presentan películas con temáticas por fuera de los grandes mercados de la cinematografía mundial, especialmente Hollywood –aunque también en estas salas se presentan algunos filmes de este sector históricamente especial y reconocido-, las ubicamos generalmente en museos, universidades, fundaciones, centros culturales e inclusive como dependencia de una administración pública, ejemplo más acertado la Cinemateca Distrital de Bogotá. Las salas alternas incluyen dentro de su programación cine europeo, latinoamericano, asiático, africano etc., la mayoría de las veces en ciclos y festivales itinerantes. Las salas alternas se convirtieron en espacios donde supuestamente se presenta “cine arte” y “cine independiente”, donde asiste un público relativamente diferente al que ingresa a los circuitos del monopolio.

Presento a continuación diez claves que desde mi punto de vista son básicas y necesarias a la hora de administrar una sala alterna de cine, aclarando que sobre la base de la experiencia en este campo de entretenimiento es que he visualizado y examinado la reflexión que entrego, sin haber sido director, pero si muy cercano a su labor.

Claves
1-Que sea apasionado por el cine, es decir, que sufra de esa extraña enfermedad que Andrés Caicedo denominó “cinesífilis”, estando al tanto de la producción cinematográfica mundial, nacional y local; nutriéndose, y estando al día con publicaciones sobre el tema; asistiendo a festivales, seminarios y congresos para buscar espacios diversos y encontrar puntos de encuentro para posibles programas, retrospectivas y ciclos.

2-Que sea conocedor de las distribuidoras cinematográficas del país, amigo de sus administradores, algo básico para que un programa mensual se cumpla a cabalidad y no se le incumpla al público que llega convencido a la taquilla de la sala, y se encuentra en algunos casos, con la fatal noticia de que la película no llegó, y sigue en exhibición la que trae dos o una semana de presentación.

3-Tener y sostener una coordinación acertada con las personas encargadas de labores administrativas dentro de la institución a la cual hace parte la sala alterna, involucrándolos para que ayuden a solucionar problemas –recoger las películas, enviar solicitudes, hablar con los encargados de las distribuidoras-, no para que se los solucionen.

4-Ser aliado estratégico de otras salas alternas en la ciudad, la región y el país, encontrando opciones de distribución y programación que ayuden en ciertos momentos a solventar vacios en la oferta.

5-Ser un visitante asiduo al espacio de exhibición cinematográfica de la sala alterna para conocer los problemas existentes concernientes a la proyección –necesidades del operador con las maquinas que tiene a su cargo, estado de los rollos etc.-, preguntar en la taquilla el movimiento de entrada, ser un revisor de los aspectos que posibilitan la conformidad de los asistentes con respecto a las sillas, el aire acondicionado, los baños etc.

6-Escoger algunos días para visitar la sala alterna y hablar con el público asistente, puede ser a la entrada o salida, un ejercicio importante para conocer las opiniones sobre el filme exhibido, las quejas y elogios que se den, lo cual ayudará a mejorar sobre la base de su factor más importante.

7-Organizar actividades paralelas con respecto a las imágenes en movimiento: funciones al sector estudiantil, conferencias sobre la historia del cine, fundar o sostener un Cine club, publicar un folleto instructivo y en el mejor de los casos incentivar publicaciones de investigaciones con respeto al séptimo arte, etc.

8-Hacerse merecedor con el buen desarrollo de un proyecto, de una de las convocatorias que el Ministerio de Cultura otorga anualmente con respecto a la investigación, exhibición, y publicación del área fílmica.

9-Gestionar y organizar espacios que inviten al público a otros puntos de encuentro como son una biblioteca especializada de cine, y una videoteca fija donde el espectador escoja la película y se le ponga en el reproductor y televisor asignado.

10-Hacer prevalecer el funcionamiento de la sala para su uso básico concerniente a la proyección cinematográfica, sin alterar su libre desarrollo cuando el programa ya está asumido con antelación.

Un porcentaje de las salas alternas, teatros o cinematecas, asumen con decoro las diez claves antes expuestas, otras escasamente se acercan, y alguna ni siquiera llega al buen desarrollo de uno de los puntos. Sin embargo, es importante aclarar que el buen desempeño de una sala de cine alterna, esta mediada por una buena dirección y coordinación de cada uno de sus actos, teniendo el apoyo irrestricto de la dirección general, ya que en gran porcentaje estas salas pertenecen a una organización que se fundamenta con otras actividades, siendo el cine una de ellas.


Imágen: Público a la entrada del Teatro Colón de Cali en el estreno de la película "El Capitán de Castilla" -foto gloria- periódico Relator, oct. 2 de 1948