martes, abril 27, 2010

Intimidad Caicediana -2da parte-



Al amigo José L. Luna,
a quién la obra de Andrés Caicedo
le resulta familiar e interesante por su Cali del alma.

Por: Yamid Galindo Cardona.

La posibilidad de conocer la vida de Andrés Caicedo se da por el orden, clasificación, y planificación de este autor, que premonitoriamente edifico un camino intelectual enfocado al cine, y la literatura, y que a través de sus cartas, supo plasmar diversas ideas intimas que involucraban su circulo familiar y social; al día de hoy, las referencias publicadas y por publicar, dan a los acuciosos seguidores de su obra y vida, nuevas noticias para comprender y analizar sus escasos 25 años. Continuando la pasada publicación de este blog, les entrego la segunda parte dedicada a dos libros que nuevamente nos sumergen en el espacio Caicediano.

El Libro Negro de Andrés Caicedo
Editorial norma, 2008.
Colombia.
Págs. 155.
Con el título Caicedo, El Atravesado, Margarita Valencia realiza una introducción muy acorde al libro, interesante y necesaria para sus lectores; ubicando en el contexto colombiano la colección bibliográfica de A.C., con algunas referencias teóricas acertadas con respecto a esa colección acumulada en su particular biblioteca que sumaba en número 232 volúmenes, siendo la mayoría publicados en la década de los setentas del siglo XX y que se encuentra disponible en la sala de Raros y Manuscritos de la biblioteca Luis ángel Arango –blaa-:

…podemos suponer que el joven Caicedo, como la mayoría de los jóvenes, inició su biblioteca con libros de la biblioteca de sus padres: seguramente una gran parte de los 37 títulos de la Biblioteca Básica Salvat tiene este origen: esta BBS, una de tantas diseñadas para guiar al pueblo por el camino de las lecturas convenientes, es muy desigual en su tipografía interior pero de alta calidad en los contenidos y tiene cubiertas de tres colores para diferenciar su contenido; fue la primera colección que circulo en Colombia con el ánimo de colonizar espacios diferentes de las librerías ( es la clase de libros que las mamas compran en el supermercado) y fue fundamental para los lectores colombianos, en especial los lectores de provincias. Varios libros provienen de bibliotecas ajenas, como lo denuncian las firmas de otros en las páginas preliminares; uno, incluso, proclama orgullosamente el haber sido robado. Hay libros de segunda: algunos tienen, por ejemplo, el sello de la biblioteca del Centro Colombo Americano, que solía renovar con frecuencia sus libros (como el Consejo Británico) y ponía ala venta los ejemplares viejos; otros más, evidentemente acopiados durante el viaje a Estados Unidos, tienen sellos de bibliotecas de universidades. Una gran cantidad tiene sellos de librerías –libros escogidos de acuerdo con las necesidades del lector que era Caicedo ene se momento, del director de teatro, del potencial director de cine--: Librería Nacional, Letras, Librería Aguirre (de Medellín), Librería Colombiana Camacho Roldán, La Lechuza libros, Librería AL (en el pasaje Veracruz); el número de librerías es sorprendente, tanto como la variedad de libros que allí se conseguían, en particular si se tiene en cuenta el escaso desarrollo editorial en Colombia. De hecho, de los 232 volúmenes de la biblioteca de Caicedo, 81 (35%) son impresos en España, 49 en Estados Unidos / Inglaterra (21%), 56 (24%) en otros países latinoamericanos (Argentina, México, Chile, Cuba) y 14 (6%) en Colombia. De los 14 libros colombianos, doce son de autores locales, mientras que los libros latinoamericanos son de autores de todo el mundo (incluyendo una antología del cuento colombiano hecha en Uruguay); siete son hechos por el Estado y forman parte de la Biblioteca Colombiana de Cultura, editada por Juan Gustavo Cobo Borda en Colcultura, en la cual se publicó en la cual se publicó por primera vez ¡Qué Viva la Música! Una comparación a vuelo de pájaro entre los libros colombianos y los libros latinoamericanos nos deja muy mal parados: en Colombia en 1970 la industria editorial era muy endeble, tan endeble como el sustento intelectual que debía alimentarla (págs. 9-10).

La prologuista nos entrega un análisis sobre A.C. como lector, con reflexiones a obras leídas y por leer anotadas en sus diarios, con la “famosa” lista ya tan común en él de obras estudiadas en sus años de vida con sus respectivos promedios, involucrando textos sobre teatro, cine, literatura infantil, suspenso, novelas policiacas, literatura inglesa, latinoamericana y norteamericana. Culmina este prologo con dos análisis, el primero titulado Huellas en la página donde las referencias y pistas dejadas por A.C. se convierten en claves, además de “pedacitos de su vida por fuera de ellos” como nos anuncia Valencia; finalmente con el titulo de El paso del tiempo, la idea se centra en explicar los cambios en las condiciones de afrontar y resguardar un libro: “los libros de Caicedo muestran por todos los lados señales de maltrato, y también señales de afecto: cinta de enmascarar en los lomos, cinta pegante para impedir la desencuadernación, un plástico sobre la cubierta (pg. 18).

En 1988 el padre de A.C. escribió un pequeño texto donde explica el momento en que encontró un folder de pasta negra cuidadosamente elaborado con reseñas de libros, películas y obras teatrales vistas por su hijo; en el comentario de María Victoria Caicedo Estela –hermana de Andrés-, vale subrayar lo siguiente:

…Con el cuidado y la minuciosidad de un relojero antiguo, mi papá le colocó al original los refuerzos de cada página, los clasificó en sus tres categorías originales (Libros, Cine, Teatro), y numeró cada una de las páginas sin resistirse a la tentación a la que siempre sucumbe él, como es la de señalar y corregir los gazapos y colocar glosas cuando cree que éstas se requieren. Por ejemplo, en la página 89 de la sección de libros en la que Andrés reseña tres textos de Gabriel García Márquez, omite colocar el nombre del autor y mi papá cuidadosamente, lo escribe al margen con letra de imprenta…, A los diez años, en 1961, inicia su registro de libros leídos dejando en la página 67 del Libro Negro (en el manuscrito original), unas palabras que nunca cesan de sorprenderme: es un anota escrita a mano en la que dice “174 libros leídos desde los 10 años; 24.8 libros por año”. Pero además, y tal vez es lo más sorprendente, con gran disciplina, Andrés dejaba por escrito siempre un comentario, una reseña del libro leído, un riguroso hábito que posibilitó la existencia de este Libro Negro que por fin logra ver la luz (págs. 19-20-21).

Este “libro negro” es una guía didáctica muy interesante para los que quieran acercarse por primera vez a ciertas obras de la literatura universal, podría ser utilizado para incentivar a los niños, jóvenes y adultos que poco les gusta la lectura, ya que recoge obras que “pareciese” deberían de leerse y ser entendidas para comprender un poco más de nuestro entorno fantástico y real, dos ítems que los literatos combinan y acercan al público variado que los busca. Opinando que el mundo de A.C. en el momento que realiza sus lecturas, y las reseña, ha cambiado mucho en detrimento de ese entusiasmo por el bello arte de la palabra escrita y editada; sin embargo, “no todo esta perdido” y existen otros medios y espacios para llevar de la mano a aquellos que no han descubierto el mundo a través de las ideas que otros han plasmado como huella particular en busca de un colectivo.

Presento a continuación algunos ejemplos acorde al orden de publicación:

América Latina
México, Juan Rulfo.
Pedro Paramo: Esta novela se ha convertido en catorce años en un auténtico clásico de la literatura latinoamericana. La causa: el brutal acierto con que Rulfo define y se adentra en la mítica de su pueblo. Pedro Paramo es una narración donde los protagonistas sostienen un constante juego con la muerte, cuando ya no son más que simples muertos; la muerte y la vida, ese juego rápido y fácil de los hombres por los dos campos de existencia, es el ritmo constructor de esta gran novela. Rulfo no tiene necesidad de insistir en un personaje para darle perenne importancia épica dentro de su narración. Se puede decir que todo lo que toque Rulfo con su pluma, queda inmortalizado (pg. 68).

Colombia
Gabriel García Márquez.
Cien años de soledad: Aquí está el resultado del experimento con La Mamá Grande. La historia de una familia desde el primero al último de sus descendientes. Familia completamente irreal, con personajes tan inverosímiles como Supermán, que viven en un medio donde las supercherías, tradiciones, supersticiones y creencias sobrenaturales toman carácter de hechos reales. Así, y aquí está el merito de la novela, los Buendía se tornan fabulosos dentro de su irrealidad. Narración absolutamente fuera de tesis, no niega ni afirma nada, sólo cuenta, expone, narra. Estupendo orden dentro del desorden. La soledad, en lo que tanto insiste, no está tomada en un sentido estrictamente real, sino en un orden sobrenatural, pero así se torna una soledad monumental, horrible, sin esperanzas. El lector va asistiendo a al vida de cada Buendía casi sin darse cuenta del recorrido del tiempo. Pero, ¿realmente hay algún aporte nuevo a la narrativa en esta novela? ¿No será que Cien años dentro de su innegable calidad literaria, se esconde entre ella misma por una oscura trampa? ¿LA INMORTALIDAD y Supervivencia? De ello estoy convencido (págs. 92-93).

Norteamérica
Tennesse Williams
Su teatro es considerado como lo mejor del realismo norteamericano. Es un teatro folclórico. Se basa en elementos de la clase media norteamericana para anunciar sus hipótesis. Un tranvía llamado deseo: Williams estudia aquí la vida matrimonial. Cónyuges engañados mutuamente, aparentemente felices, una hermana de la esposa medio loca que vive de recuerdos, todo esto para llevar el mensaje de que la realidad es una y lo que se cree de la realidad es otra cosa. El autor no sabe realmente qué características darle a su mundo, no sabe si despojarlo de esperanzas o dejarlo a medias, no sabe si hacer triunfar la maldad o la bondad. En esta obra se alcanza a contemplar perfectamente dicho problema (págs. 117-118).

Europa
España, Luís Buñuel.
Viridiana (Guión): Con u prologo de Georges Sadoull. Completo informe de la parte literaria de la obra maestra de Buñuel. Naturalmente, un guión es un elemento todavía no realizado en su plenitud. La fuerza y la poesía de Viridiana como película no están desarrolladas en el guión, que se convierte en un mero e interesante elemento informativo para el cineasta, ofreciéndole datos y aspectos que pueden pasar desapercibidos cuando se enfrenta a la proyección de la cinta. Escenas y planos modificados durante el rodaje, suprimidos en el montaje, cortados por presión de la censura, etc. Todo eso, muy bien ubicado y con la introducción de Sadoull, hacen amable y positiva la lectura de algo tan pesado como es la literatura cinematográfica (pg. 124).

Las últimas páginas de este libro negro de A.C. presenta las imágenes de las caratulas de algunos de los libros reseñados en el documento, y que se pueden revisar en la blaa.

Andrés Caicedo
Mi Cuerpo es una Celda
-una autobiografía-
La otra orilla, editorial norma.
Colombia, 2008.
Págs. 299.
La dirección y montaje de esta autobiografía o memorias, estuvo a cargo del escritor chileno Alberto Fuguet, quien nos explica cómo se hizo el libro, entendiendo el oficio realizado en esta edición como “el de un montajista que se encontró con mucho material y a un director-guionista que ya no está. Lo bueno fue que yo me topé con unos productos que sólo querían que respetará la visión del autor” (pg. 257), algo así como “un documental narrado en primera que certificará en forma segmentaría lo él vivió, sintió y vio. No tenía a mi sujeto ni cerca ni vivo, pero había cartas, diarios, poemas, críticas de cine y material que se negaba a ser catalogado” (pg.- 258).

Este documento recoge textos de las ediciones ya citadas sobre la vida de Andrés Caicedo, incluyendo nuevas referencias que tal cual como anuncia Fuguet, hacen parte de muchas formas de expresión, sobresaliendo el genero epistolar, un espacio propicio para “desnudar” muchas facetas de Caicedo en aspectos familiares, amorosos, literarios y cinematográficos, relación general que advertimos en cada libro leído. Mi Cuerpo es una Celda representa una autobiografía donde el paso de tiempo se sostuvo por la posibilidad del resguardo de esos materiales post mortem de A.C. a cargo de sus familiares y amigos, sobretodo las esquelas que soportaron la privacidad alegre o dolorosa, para ingresar al conglomerado social representado en sus lectores, rompiendo la delgada línea del ámbito privado:

…Repito: Andrés Caicedo no escribió este libro tal cual como existe y acaso no lo concibió, al menos de manera consciente, pero es su libro. No se sentó a escribir Mi cuerpo es una celda. Simplemente se sentó todos los días a escribir lo que fuera. Todo lo que esta en este libro ha sido escrito por Caicedo. El material base fueron cartas, trozos de papel, diarios a medio terminar, libretas, cuadernos argollados, críticas de cine, artículos de prensa y “escritos”. Diría que más del sesenta por ciento no ha sido publicado con anterioridad. Un ochenta por ciento del magma con que empecé a trabajar era inédito. Los fans y lectores atentos se encontrarán con material que quizás ya conocen, aunque en otro orden, y editado de otra manera. Ese libro fue insisto, montado. Editado- Algunas cartas fueron reducidas. Otras, de la misma fecha, se fusionaron. Aquellos escritos que aparecen como apuntes o posts o anotaciones en u diario de vida son un invento mío a partir de muchas frases de Andrés que aparecían en largas cartas centradas en temas ni cinéfilos ni personales (págs. 263-264).

Este documento autobiográfico inicia con una carta del año 1975 que impacta por su contenido, dirigida a su mamá en un aventón que tuvo A.C para dejar este mundo terrenal:

…Yo muero porque ya para cumplir 24 años soy un anacronismo y un sinsentido, y porque desde que cumplí 21 vengo sin entender el mundo. Soy incapaz ante las relaciones de dinero y las relaciones de influencia, y no puedo resistir el amor: es algo mucho más fuerte que todas mis fuerzas, y me las ha desbaratado…, Y ojalá que algún día puedan publicarse los libros sobre mi adolescencia que escribí con tanto esmero: El atravesado y Qué viva la música. Eso y que por favor incineren mi cuerpo: ser devorado por los gusanos sería peor que seguir viviendo…, De mí, publiquen una foto de cuando estaba niño (pg. 16).

El montaje realizado por Alberto Fuguet estuvo dividido en ocho partes que guardan cierta periodicidad, desde el año 1966 hasta el año 1977: Intro; Cambiando / encontrando la voz (1966-1972); borderline / cruzando fronteras (1973); Cali calabozo (1973-1976); el espiral descendente (1976-1977); además de unos anexos titulados: ¿Quién es quién?; Cómo se hizo este libro (el making of); Bonus tracks en tres partes, y finalmente los agradecimientos. El grado de intimidad que nos presenta A.C. en cada documento publicado es muy alto, es la desclasificación de los “archivos prohibidos” regados en familiares y amigos que se entregan en otro espacio y dinámica particular.

A modo de conclusión
El complemento a las anteriores líneas corresponde al listado de sus obras divididas en cuatro partes: Cuentos, teatro, novelas y recopilación biográfica, quedando por fuera las reseñas de crítica cinematográfica que no se especifican. Listado elaborado a partir de los datos de la colección Cara y Cruz de la editorial norma sobre la obra de Andrés Caicedo y el articulo de Ricardo Moncada Esquivel, Andrés Caicedo un Joven de Medio Siglo. Gaceta Dominical periódico “El País”, Cali septiembre 23 de 2001, p. 7. Además de lo publicado en el año 2007 y 2008.

Cuentos
Infección -1966-
Por eso yo regreso a mi ciudad -1969-
De arriba debajo de izquierda a derecha -1969-
Los mensajeros -1969-
Vació -1969
Besacalles -1969-
El espectador -1969-
Felices amistades -1969-
¿Lulita que no quiere abrir la puerta? -1969-
Los dientes de caperucita -1969-
Los mensajeros -1969-
Destinitos fatales -1971-
Patricialinda 1971-
Calibanismo -1971-
Maternidad -1974-
En las garras del crimen -1975-
Berenice –sin fecha-
Teatro
Las curiosas coincidencias -1966-
La cantante calva -1967-
La piel del otro héroe -1967-
Los imbéciles están de testigos -1967-
El fin de las vacaciones -1967-
Recibiendo al nuevo alumno -1969-
Las sillas –versión 1969-
La noche de los asesinos –versión 1969-
La ciudad y los perros –versión 1970-
El mar –versión 1972-
Novelas
La estatua del soldadito de plomo.
Angelitos empantanados. Angelita y Miguel Ángel -1971-
El pretendiente -1972-
El tiempo de la ciénaga -1972-
Noche sin fortuna –inconclusa 1970/76-
El atravesado -1974/75-
¡Que viva la música! -1973-
Crítica Cinematográfica
Ojo al Cine -1999-
Recopilación biográfica
Andrés Caicedo. El cuento de mi vida -2007-
El libro negro de Andrés Caicedo -2008-
Mi cuerpo es una celda -2008-

Según Luís Ospina y Sandro Romero, la obra de Andrés Caicedo es básica y necesariamente juvenil, puesto que en vida, no se propuso otra cosa que fortalecer una imagen adolescente ante el mundo, hasta el punto de plantear que uno nunca debía dejar de ser niño y, por ende, vivir más de 24 años era una insensatez (Ospina Luís, Romero Sandro, Invitación a la Noche, Prologo de Destinitos Fatales de Andrés Caicedo, Biblioteca de Literatura Colombiana, Editorial Oveja Negra, Bogotá Colombia, p. 9- 25). Tal vez por lo anterior, su obra se torna vigente, fresca y joven; pero su lectura se vuelve compleja cuando no se conoce el espacio físico representado en la ciudad de Cali en cuanto a las obras de invención -aclarando que la ciudad de Cali que nos relata Andrés Caicedo, no es la misma, los cambios han sido significativos, pero de forma negativa. Para el interesado sobre el tema, lo remito a la columna de prensa titulada ¿Ciudad? Escrita por el arquitecto e historiador Benjamín Barney, en el periódico El País, allí encontrara herramientas críticas, teóricas, propositivas y futuristas, sobre lo que fue, es y será Cali, desde diversos temas que involucra la ciudad-, ciudad icono de perfiles y estados de ánimo de sus personajes. Complicado igualmente acercarse a sus análisis sobre el séptimo arte cuando la pasión por el cine no existe -es decir, la afición y gusto por ver cine y leer sobre la temática en cuanto su tendencia y su historia, es básico para acercarse al tema- ya que su sapiencia cinéfila sobrepasa límites.

Agradecida notita: Tres, de las cuatro obras de A.C. reseñadas, han sido obsequiadas por Dolly Galindo C., Mónica Calero M. y Andrés Calderón M. ¡Gracias!





Publicar un comentario