7.8.10

Un ex presidente de caricatura

Un periodo de gobierno trae consigo para quien lo “sufre” –el jefe de estado o presidente-, un cambio natural en su fisionomía: canas, arrugas, desordenes mentales y memoria selectiva, aunque hay que recordar, como lo dijo Mario Benedetti: el olvido está lleno de memoria. Nuestro último presidente, que entrega puesto este siete de agosto –a tres cuadras del sitio donde escribo estas palabras- se convirtió en un personaje que traspasó la línea delgada de la legalidad con acciones muy particulares que él mismo prometió cambiar en este país: corrupción, trafico de influencias, y lo más lamentable, las que tienen que ver con la seguridad nacional, que en otros países hubieran sido el detonante de una renuncia del mandatario o protesta generalizada de su población para hacerlo “caer”, me refiero al eufemismo denominado falso positivo y las chuzadas ilegales a la oposición y entes más importantes como la Corte Constitucional.

Por allá en el año 2002, mientras abordaba el metro en Medellín, y unos días después de recibir el mandato Álvaro Uribe Vélez, escuche a dos venerables antioqueños hablar sobre las virtudes del mandatario y el ánimo conflictivo de este personaje, partían de la experiencia que como Gobernador de Antioquia habían soportado de este general de cuatro soles; y en el momento, esa conversación paso desapercibida en lo que yo conocía de este “noble patricio” –usando palabras del personaje de Jaime Garzón con sobrenombre de Godofredo Sínico Caspa-, pero al día de hoy, después de ocho años, entiendo esa conversación paisa y la asumo y analizó bajo otra perspectiva con los actos soportados, las rabias observadas y los desencantos que este mandatario nos dejó, así su popularidad sea alta y sus logros contra la “amenaza terrorista” hayan sido aplaudidos, y en la gran mayoría de los casos puestos como el eje esencial de gobernalidad para sacar adelante este país bajo los tres “huevitos” sagrados de su política: la seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social –dícese familias en acción o la base de votos para soportar a largo plazo el proyecto o doctrina uribista-.

Un presidente es noticia diaria en prensa escrita, radio o televisión, tiene cierto espacio dedicado a sus funciones, las más importantes y las más banales, es centro de la opinión, y como tal a veces la usa para sus propósitos, inclusive con el beneficio de tener un canal institucional para entregarle a la comunidad observadora sus mensajes políticos con programa propio semanal como los Consejos Comunales de Gobierno, que sobrepasaba el tiempo normal de emisión, llegando a las doce tediosas horas de un presidente que ordenaba, regañaba y recibía agasajos de la población que visitaba el auditorio, todo bajo un guión preestablecido que escogía inclusive quien entraba y quien no, ya que la mala publicidad no podía tener espacio, tal cual como ocurrió el 3 de febrero de 2003 con el ex alcalde de El Roble Edualdo Díaz, afirmando ante las cámaras que lo iban asesinar, y tal cual ocurrió días después, imagen que sirvió de prueba para acusar y llevar a la cárcel al ex gobernador de Sucre Salvador Arana, quien en su momento fue nombrado por nuestro presidente embajador en Chile, a pesar de las sospechas que sobre este hombre existía.

Es a partir de esa exposición mediática que la noticia, los análisis y las críticas fluyen: editoriales, informes especiales, columnas de opinión en oposición o defensa, y la más artística y directa de todas, la caricatura. Cada periódico y revista de circulación semanal, ofrece a sus lectores por medio físico o virtual, un pequeño espacio para la crítica a través de la caricatura, que en gran porcentaje está dedicada a nuestro presidente de turno, lo que lo convierte a largo plazo en una fuente para la historia de la opinión pública, parodiando aquel título del profesor Germán Colmenares dedicado a Ricardo Rendón, y publicado en 1984, esta bella y analítica recopilación uso las imágenes publicadas en lo periódicos La República, El Espectador y El Tiempo, caricaturas que en palabras de Colmenares son “una visión particular que conlleva una interpretación sesgada por el humor, por la malicia o por el deseo deliberado de mostrar el ridículo, o de crearlo, en torno a un acontecimiento o de un personaje” (pg. ix) . En su momento Baudelaire afirmaba que “una historia general de la caricatura en sus relaciones con todos los hechos políticos y religiosos que han conmovido a la humanidad, graves o frívolos, relativos al espíritu nacional o a la moda, es sin duda una obra gloriosa e importante. El trabajo está aún por hacer, pues los ensayos publicados hasta el momento son poco más que documentos” (pg. 15). Pues esa historia y recopilación de la caricatura, se convirtió en punto de análisis para muchos investigadores que recogieron desde sus espacios regionales o nacionales ese aporte al estado de opinión, convirtiéndose en obras de importancia para entender la cotidianidad del estado y sus acciones más importantes a través de una figura o hecho particular, es decir, cada dibujo con su característica especial enmarcada en la punta del lápiz del dibujante, muestra el artista y al crítico. En Colombia los estudios de la maestra Beatriz González sobre la caricatura son de gran importancia, así como la colección que editara el Banco de la República en los años ochentas y principios de los noventas; al igual que otras obras sobre temas y caricaturistas particulares que han hecho parte del entorno de la opinión publica a través de la caricatura.

El ex presidente Uribe fue un personaje que tuvo diariamente algún espacio caricaturesco dentro de los periódicos nacionales, en algunos espacios del internet, y con menor intensidad en la radio o televisión por medio de la imitación, particularmente con la característica de ser más sensible al veto. Los ocho años de gobierno del periodo uribista, serán de discusión, investigación y crítica sobre el cómo y por qué nuestro país avanzo o fracaso en diversos aspectos concernientes a lo económico, social, cultural, el conflicto armado, etc. Las ciencias sociales entraran como pilar de estas pesquisas, y seguro tendremos muchos trabajos para leer y escudriñar, siendo necesario dentro de estas investigaciones algunas dedicadas al ex presidente como centro de la opinión a través de la caricatura, retomando los periódicos que Germán Colmenares utilizo para su texto, además de involucrar otros diarios, acogiendo la metodología del texto citado o por el contrario apropiando otros puntos de análisis; la caricatura debe ser para novicios historiadores y sociólogos, una oportunidad para encontrar tema de investigación en los departamentos de estas disciplinas en nuestras universidades, ya que hay material, medios y lo mejor de todo, tecnología para ir a los documentos y hacer registros de estas pequeñas obras artísticas generadoras de opinión a través de la actividad de un hombre particularmente polémico y mediático.

Vladdo, Mheo, Luisé, Betto, Matador, Bacteria, entre otros, serán objeto de análisis para los investigadores que asuman la tarea de revisar la obra de nuestro ex presidente en sus ocho años de gobierno; a través de lo que expresaron con la caricatura estos columnistas breves del acontecer nacional a punta del esbozo expresado en situaciones tensas, tristes y en algunos casos hilarantes, algo que sus lectores con ojo agudo y entendimiento, buscaron diariamente o semanalmente para entender de forma rápida y eficaz, la situación en la que estuvo expuesta la figura de este hombre políticamente in-correcto.

Fuentes
-Charles Baudelaire, Lo cómico y la caricatura, edición Visor Dis, España, 1988.
-Germán Colmenares, Ricardo Rendón una fuente para historia de la opinión pública, tercer mundo editores, Universidad del Valle, Banco de la República, Colciencias, Colombia, segunda edición, 1998.

Caricaturas
En su orden: Vladdo, Mheo, Bacteria.
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