3.2.11

Manifiesto de las Siete Artes

En 1919 Riccioto Canudo lanza su manifiesto a partir de un debate polémico con Louis Delluc en que consiguen clasificar el cine como el Séptimo Arte. Canudo nació en 1879 pero desde 1912 vivió en Francia, no es célebre por sus ensayos, ni por sus novelas, tampoco por sus poemas profético-vanguardistas; es conocido por ser el primer crítico que planteo en sus verdaderos términos el problema de una estética cinematográfica independiente, presagiando el futuro del nuevo arte tal como lo conocemos en la actualidad. 
                                                                   Fig. Riccioto Canudo

La obra Textos y Manifiestos del Cine[1]  recopila  manifiestos y documentos que suelen ser mencionados en la historia del cine y que sólo pueden ser localizados en bibliotecas especializadas. Un primer capítulo se titula La Estética, y contiene el Manifiesto de la Siete Artes  de Riccioto Canudo, quién ha pasado a la historia del cine como el primer crítico cinematográfico y autor del primer texto teórico importante. Canudo nació en Bari -Italia- en 1879 emigro a París en 1902, frecuento ambientes intelectuales se conectó con artistas de diversas tendencias y se sintió influido por las obras y teorías de Wagner, Marinetti, D Annunzio. Su interés por el recién nacido arte del cine lo llevó a escribir en 1911 el Manifiesto de las Siete Artes -texto publicado inicialmente en enero de 1914- afirmando que la idea de que el cine pudiera ser un arte, no surgió en las inventivas de sus propios creadores: Thomas Alba Edison, ni los hermanos Auguste y Louis Lumiére tuvieron una concepción estética del cine durante los primeros años del nuevo invento.


Es entre 1912 y 1916 que aparecen las primeras formulaciones del cine como medio de expresión artística, Canudo  ve en el cine un epicentro y posible culminación de varias artes: pintura, arquitectura, escultura, poesía, danza y música. Igualmente propone  el concepto de Fotogenia -la palabra es anterior al invento del cinematógrafo, siendo la cualidad fotográficamente favorable o expresiva de un personaje o un objeto. Idoneidad de la persona para producir, con su aspecto exterior, y en particular con el rostro, buenos resultados fotográficos-. Es propulsor con su reflexiones, de el porvenir del cine hablado, del cine en color y  la enseñanza del cine; fundó el primer cine club conocido: El club des Amis du Septiéme Art; afirmando en su manifiesto que la teoría de las siete artes ha ganado mucho terreno, aportando una clasificación a la total confusión de géneros e ideas como una fuente de nuevo reencontrada. Reprochó a los llamados  “tenderos del cine que se han apropiado del término Séptimo Arte”, sin aceptar la responsabilidad impuesta por la palabra arte; centra su llamado de atención en los cambios del cine, que en palabras del autor está empezando a balbucear para entrar en la infancia, cercano a la adolescencia, a despertar su intelecto y a multiplicar sus manifestaciones. Analiza dos de las artes observadas en su Teoría de las Siete Artes, anunciando que surgieron originariamente del cerebro humano para permitirle fijar todo lo efímero de la vida en lucha contra la muerte de las apariencias y formas, enriqueciendo a diversas generaciones con la experiencia estética.  Para Canudo, la Arquitectura y la Música  son artes que expresan la necesidad ineludible del hombre primitivo de retener para sí mismo todas las fuerza plástica y rítmica de su existencia sentimental; y la humanidad con su gran interés e inquietud fue llenándose de realizaciones importantes para su supervivencia en un mundo cambiante que lo pedía para su beneficio: “Al construir la primera cabaña, al bailar la primera danza con el mero acompañamiento de la voz como pauta para mover los pies sobre el suelo, ya había descubierto la Arquitectura y la música. Más tarde embelleció a la primera con la representación de los seres y las cosas cuyo recuerdo deseaba perpetuar, mientras añadía a la danza la representación articulada de sus movimientos: la palabra. De esta forma había inventado la Escultura, la Pintura y la Poesía; había concretado su sueño de inmortalidad en el espacio y en el tiempo. A partir de aquel momento el Angulo estético había aparecido ante su espíritu”. [2]

Parece que finalmente el círculo de movimiento de la estética se cierra hoy triunfalmente en esta fusión total de las artes que se llama Cinematógrafo, afirma Canudo, analizando la época en el que los teóricos de este nuevo arte han sintetizado en un “impulso divino” las múltiples experiencias del hombre, sacando las conclusiones de la vida práctica y de la vida sentimental; casando la ciencia con el arte, es decir, los descubrimientos y las incógnitas de la ciencia con el ideal del arte, aplicando la primera a la última para captar y fijar los ritmos de la luz; el cine, conciliador con las demás artes, cuadros en movimiento, arte plástica que se desarrolla según las leyes del arte rítmica: 

[...] Ese es un lugar en el prodigioso éxtasis que la conciencia de la propia perpetuidad regala al hombre moderno. Las formas y los ritmos, lo que conocemos como la vida, nacen de las vueltas de manivela de un aparato de proyección... Nos ha tocado vivir las primeras horas de la nueva Danza de las musas en torno a la nueva juventud de Apolo. La ronda de las luces y de los sonidos en torno a una incomparable hoguera: nuestro nuevo espíritu moderno.[3]

Conocer los aportes de un primer Manifiesto del Cine, es importante para asimilar los alcances de la discusión vanguardista presentada en los inicios del Siglo XX, en torno a la viabilidad de considerar el cine como un arte o no. Riccioto Canudo como abanderado de la discusión y propulsor del término Séptimo Arte, representa un autor de importancia para los estudios de la historia del cine. En las líneas recopiladas por los editores Romaguera y Alsina, se encuentran los lineamientos más importantes que hicieron del cine un arte de reconocimiento social en una población sorprendida ante la pantalla, el proyector y las historias documentales y de ficción que  se creaban en Francia, difundido  al mundo a través de inventos y creaciones pioneras.   




1- Joaquín Romaguera I Ramio- Homero Alsina Thevenet. Textos y Manifiestos del Cine. La Estética. Manifiesto de las Siete Artes. Cátedra, Signo e Imagen. España 1989. pp. 15-18. Dividen el libro en cinco partes: La estética, las escuelas y los movimientos, las disciplinas básicas, las fuentes literarias y las innovaciones técnicas.
2.Ibíd. p. 16.
3.Ibid. p.18

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