17.6.11

El séptimazo de Uribe

El séptimazo fue una jornada creada por el ex alcalde de Bogotá Luís Eduardo Garzón los días viernes después de las cinco de la tarde entre las calles 10 y 26 sobre la carrera séptima, espacio público para vendedores ambulantes, cirqueros, payasos, comidas rápidas baratas insalubres, músicos de la calle, eventos institucionales, y ladrones acomodados. Precisamente estos últimos, más las quejas de la ciudadanía por diversos aspectos, y los trancones vehiculares por la obras de la calle 26, sumaron como motivo en la cancelación del espacio por parte del sancionado alcalde Samuel Moreno. Parece que esta arteria vial esta destinada a diversos eventos por su neurálgica posición en vía del poder estatal, sitio de contiendas políticas, desfiles militares, acciones cívicas, y claro está, la que me lleva a este escrito, el factor mediático en la persona del hombre de los ocho años que peligrosamente divide a este país.

Lo anuncié en otro blog, Álvaro Uribe Vélez es un ex presidente de caricatura. Mala suerte la mía el caminar por la otrora calle real y encontrarme con el tumulto de peatones, lo que me obligó a buscar la cera de enfrente y cambiar mi rumbo, además de detenerme para acomodarme entre desconocidos, candentes, y vociferantes pobladores, para chismosamente informarme que pasaba, imaginándome muchas cosas: vendedores peleando con la policía porque el “lobo” –el camión con rejas- se les llevaba su material de trabajo; un ladrón en desgracia en manos de los peatones; una pelea de esas que uno de vez en cuando vislumbra entre mujeres; la filmación de una nueva película colombiana, etc. Conjeturas equivocadas al detallar levemente la figura mediana de un patriota que repartía manos y sonrisas escuetas en medio de ¡vivas! que decían “arriba presidente”, “Uribe, amigo, el pueblo está contigo”, más aplausos por allá y por acá. Al frente, otro grupo que gritaba “asesino, asesino, asesino”, “Uribe, paraco asesino”, síntoma de división total que despierta el caminante voraz que buscó la séptima capitalina para bañarse un poco o más de popularidad en medio de un amplio anillo de escoltas que con cara de asustados veían como este hombre despertaba los sentimientos más diversos; hasta que la congestión colapso, y los ánimos de los sectores en contienda parecían cambiar de tono, decidiendo nuestro personaje renunciar al circuito, y abordar su vehículo.



En diferido presencié que había pasado y lo que los noticieros no pasan, cuando la caminata del señor de los ocho años creo divisiones. Sin embargo, en el programa que le siguió, la acuciosa periodista logró que el ex presidente hablará –a él no le gusta mucho-, y entre las respuestas que entregó, Uribe afirmó que decidió caminar las calles bogotanas para hablar con la gente, saludarla, cierto síntoma de queja ante el mediático evento de la tarde donde su versión libre quedo un poco truncada ante las recusaciones de la contraparte. Igualmente, afirmó don Álvaro que le falto un megáfono, que seguro con sus “pilas corporales” hubiera puesto en funcionamiento para contarle a la sociedad capitalina su versión, es decir, un consejo comunal en procesión con sus sequitos –los delfines Tom y Jerry, Valencia Cossío, Juan Lozano, Oscar Iván Zuluaga, María del Rosario, y resto de lagartos- en medio del trafico, el bullicio y los caminantes del congestionado sector. Afirmó que encontró mucho cariño de la gente, al igual que detractores -enviados por Piedad Córdoba- que le gritaban improperios. También, que realizará reuniones en algunos sectores de la capital colombiana para informarle a la gente su versión sobre los hechos en los cuales se les cito, en este caso las chuzadas del DAS, sin embargo debería de sumarle falsos positivos, “hago ingreso seguro” –AIS-, el caso de las EPS, etc., nimiedades uribistas.

Lo narrado es un síntoma que explica el porque todavía la sombra de del ex presidente se siente en las acciones del actual gobierno, por ejemplo cuando algo sucede en los diversos estamentos o en las leyes que se aprueban, salta algún defensor desde una columna de opinión o programa televisivo –porque lo tienen- a enredar la pita y defender los ocho años de gobierno, y anunciar que se esta haciendo mal, y así dirigir la opinión publica en pos de lo que ellos creen se hizo bien, en este caso la cacareada seguridad democrática, la confianza inversionista, y la cohesión social, en resumen, los tres huevos de Uribe. Ahora, si la posición crítica está dirigida a un gobierno que se supone es la continuidad de sus políticas, que podemos decir de los movimientos políticos que siguen el camino de la oposición o de las personas que desde diversos espacios siguen críticamente alertando sobre la corrupción, la violación a los derechos humanos e informando sobre lo que se hizo en ocho años de mal gobierno.


En medio de las conjeturas, esa caminata de AUV, más su iniciativa de realizar reuniones para informarle a la sociedad bogotana sobre sus “problemas”, podrían considerarse un tanteo político que podría vislumbrar una candidatura a la alcaldía de Bogotá, amanecerá y veremos; o fue una decisión de pasearse -pavonearse, dirán otros- para aprovechar la bella tarde capitalina y así crear otro bogotazo, no como el de Gaitán. Por ahora me quedo con un día cualquiera de junio del año 2011 donde me hicieron cambiar el rumbo, detener, y observar como una población se divide ante la figura mediana de un hombre mediáticamente activo.

Imágenes
-Caricatura tomada del articulo “Con Uribe no se meta”: mensaje a investigador de las chuzadas, en http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article25377.
-Foto de Germán Enciso –Colprensa-, tomada de El Universal, Cartagena.

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