15.9.11

La Voz pasó por Cali –segunda parte-


El 28 de febrero de 1977, Lavoe se presentó en Buenaventura, punto inicial de su fama en la región vallecaucana extendida a Cali, el primero, según sus amigos y cómplices musicales, se convirtió en un espacio donde se sentía especial por el afecto de su gente, y cercanía al estilo de vida de algunos puertorriqueños.  Allí, en el público que fue a escucharlo, estaba Andrés Caicedo, “último concierto” del escritor caleño que días después, el 4 de marzo, decidiera suicidarse y entrar en el circuito de reconocimiento literario y cinéfilo en el entorno nacional, que al día de hoy sigue en auge.     


Sobre su primera presentación en Cali,  en marzo de 1977, Umberto Valverde nos cuenta:
[…] La primera vez que vino a Cali se presentó en el Evangelista Mora. Yo vivía en Bogotá y Henry Holguín, director de la Revista Antena, me envió a cubrir la presentación. Vamos a gozar un poco. Fue un sábado y Lavoe tocaba maracas, vestía un vestido verde y chaleco, se apreciaba su enorme anillo que lleva su nombre, vamos a reír un poco, ríe tu carcajada final, Héctor reía, a su lado, José Mangual Jr, bongosero y director musical, Lavoe se quita el chaleco, el sudor le pegaba la camisa a la piel, Lavoe cantaba sin esfuerzo, sobrado, estaba en la plenitud de su vida, tenía 31 años, la gente asistió como pudo, saltaron los controles y entraron a ver a su ídolo, que te pasa, estás llorando, tienes alma de papel, luego, hacha y machete, seguro, firme y decidido, casi todo su elepé, buscando una mejor sonoridad, Willie Colón ya no estaba con él, era su banda, Lavoe se secaba el sudor, tomaba aire, bebía aguardiente, casi no hablaba, sólo sabía cantar, Mentira, la trompeta triste, Salomé no está llorando el martirio de sus penas, mujer falacia, impostora de caricias, la gente gritaba, la muchachita lloraba, el negro bembón sudaba y abrazaba a su negra, el coro entraba, cambiaba de ritmo, llegaba la rumba, y de pronto, cantó Plazos Traicioneros, después del Evangelista Mora se presentó en Las Vallas, en una de sus mejores noches en Cali, Lavoe en persona, los caleños no lo podían creer, no quiso cantar Ausencia,  recordó la Murga de Panamá en una improvisación que trajo a la memoria algunos apartes de Alegría Bomba E, ese inolvidable tema de Cortijo, es el final, Lavoe hizo el corte con las maracas, Lavoe por primera vez en Cali en 1977.


La crónica de prensa publicada por la revista TV Semana del periódico El País sobre está presentación, titula Lavoe no quiso alternar con Piper, sin embargo…, el texto es escrito por Santos Colón, y sin hacer mención al titulo, el lector se queda sin saber cual fue la situación con Piper Pimienta que por su mensaje debió a ver pasado por quien acompañaría al cantante como telonero, y la no aprobación de la estrella salsera. El concierto se realizó en el Coliseo Evangelista Mora, el cronista alerta que dos días antes de la presentación estuvo pensando en el momento que comenzara a sonar Mentiras, Hacha y Machete, Periódico de Ayer, aquellos que cantó con la orquesta de Willie Colón, que no podía olvidarse de ninguno, y que si lo hacia los pediría a gritos: “Y así sucedió. Del Evangelista salía humo y no era para más. Prohibido entrar licor; y las canecas brillaban de mano en mano como en las grandes fiestas latinas del Yankee Stadium”. Sobre las acciones de Lavoe en escena: cantando, improvisando, bailando, secándose el sudor, recibiendo licor, tirando las maracas cuando terminó su última escena, recibe el escritor una queja de alguien que dice que “maleducados estos soneros”, y la respuesta:
[…]  “oiga señora, oiga señor, esto es así, es la salsa comprende? Y algo raro tiene que pasar cuando se piden permisos en tantas fábricas, los buses llegan atestados de gentes de todos los barrios, el traje dominguero para esta ocasión, expresión alegre para la cara, aplausos, y definitivamente, estamos bien, muy contentos, ese pelao del trombón, la trompeta del gordo, timbaleta, tumbadora, Lavoe y otra vez Lavoe “Ay que soba y soba, ay que soba y soba”…, que vaina la policía se lleva a un muchacho, rechifla, quebrar de botellas “ay que soba y soba”, sentado en al radiopatrulla con la cabeza entre las manos, triste muy triste compay, y pensar que pago buena parte de lo que trabaja en al semana rompiéndose el coco, mujer falacia impostora de caricias, la ambulancia corrió rauda por la avenida, ese tipo se quebró la pierna por estarse colando, pa’lante, alta la frente, el gordo de la filmadora parece un trompo bailando vinieron todos para oírme guarachar, dos piezas más y punto final; rellenas, jugos, cholaos,  maíz, pisones y no hay plata para ir a bailar, cuanto vale el “cover”?, mejor me voy a dormir, tengo que trabajar mañana, lástima, no cantó el Todopoderoso ni Panameña, pero vamos jugando…    

Lavoe regresó a inicios del mes de agosto de 1978, y en una crónica del periódico El País, responde algunas preguntas concernientes a sus inicios y trabajos con Pacheco y Colón, y sus afectos en Europa, New York, y Panamá como artista reconocido de lo que él llama la “cultura latina”. Sobre el afán del periodista sobre escuchar que “Cali es la capital de la salsa” por boca de HL., recibe la respuesta “Eh chico, si tu quieres saber de todos los sitios que he visitado en el mundo y donde he actuado, cuál ha sido el que me ha comido el corazón y me ha trastornado el cerebro, pues te diré que es Buenaventura”. Referencia su canción “Periódico de Ayer” de Tito Curet Alonso  como la más exitosa en ese momento, además de afirmar que si le tocará escoger una orquesta de salsa en donde cantar, escogería al Eddie Palmieri, y respecto  a las  orquesta colombianas, menciona a Fruko y sus Tesos, con los que había participado en Panamá. Una semana después publican la segunda parte de la  reseña que anuncia:
[…]Esa noche el gimnasio “Evangelista Mora” sirvió no como escenario para uno de los shows más esperados de la salsa en Cali, sino para ratificar la especia ya circulante: Cali no es la capital Mundial de la salsa”. Ni el concurso de bailarines, un tanto desorganizado y “cursi” (como realmente lo fue), ni el espíritu alegre y desbordado de  Piper Pimienta Díaz, estrenando su “Banda Pimienta”, y menos la calidad y show de Héctor Lavoe, sirvieron para despertar a la masa congregada en el frío coliseo.
A Lavoe se el fue la respiración. Gran parte de su actuación la dedicó a tratar de motivar a los asistentes, pero todo fue inútil. 
Sólo seis canciones y el “Monstruo de la Salsa”, aterrado y confundido, tuvo que parar. Disgustado por la frialdad de los caleños y desesperado ante una inesperada asfixia, tuvo que claudicar. “Realmente Cali no tiene sabor”, dijo y agregó “me quedo con Buenaventura”, nadie le jala, dijo.
Héctor tiró el micrófono, bajó corriéndolas escalas del tablado y rápidamente buscó refugio  en uno de los camerinos.
Aquella noche del jueves tres de agosto sirvió para que Cali se hundiera y Buenaventura quedara exaltada como la nueva Capital de la Salsa. 



 La referencia de prensa nos muestra  la gran impresión que Buenaventura le dejo a H.L, espacio geográfico que más adelante le sirviera para descansar de sus días musicales en la discoteca Juan Pachanga Charanga de Juanchito. Igual, porque descubrimos como el cantante se acercó a las formas de asumir la rumba en ese público que ya lo hacía suyo dentro de las esferas del ritmo salsero, una con más ímpetu que otra, como ocurre en los pobladores de Buenaventura. Música y ritmo de Lavoe que todavía escuchamos en la oferta radial que programa diariamente alguna canción, o que anualmente no deja escapar la fecha de su deceso para realizar homenajes de toda índole; también en los espacios de rumba de acá o allá, no falta “una” que invite “a brillar baldosa”, con viejos y nuevos oyentes que lo descubren y redescubren en su son, ton, y sabor, recordando que “es chévere ser grande, pero es más grande ser chévere”.    


Finalmente, a Héctor lo vemos en su diversos registros fotográficos casi siempre vinculados a las caratulas de sus discos grabados con el sello Fania en compañía de Willie Colón o en solitario. En registros privados que hacen su paso al archivo general fotográfico de su fans, aquellos que descubrimos bajo las sombras de los espacios rumberos. En videos montados en la web con viejas y conocidas presentaciones, y nuevas imágenes en auge o declive de su carrera. En cuanto a la vida del cantante y sus puestas en escena, en el 2006 se estrenó la publicitada cinta El Cantante, protagonizada por Marc Anthony, y dirigida por el cubano  León Ichaso, película que recibió recias críticas por su argumento, y extensos aplausos por la puesta en escena musical en la voz de su protagonista; igualmente, se realizó una obra teatral de gran éxito llamada ¿Quién mató a Héctor Lavoe? producida por David Maldonado y con la actuación en un primer periodo del cantante Domingo Quiñones, y luego por el actor Raúl Carbonell, quién protagoniza al cantante en la película Lavoe, la historia no contada de Anthony Felton estrenada en el 2010.         
                   
Fuentes e imágenes
-Revista TV Semana, periódico El País, Sábado 12 de marzo de 1977.  
-Fernando Ortiz A., Revista Viernes Cultural, periódico El País, Sábado  4 de agosto de 1978.
-Fernando Ortiz A., Revista Viernes Cultural, periódico El País, Sábado11 de agosto de 1978.




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