20.10.11

Memoria recuperada: la exposición de la biofilmografía de un país


Con motivo de los 25 años de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, se celebró uno de los mejores ciclos cinematográficos presentados en los últimos años, con apoyo de la Biblioteca Luís Ángel Arango en la sala de audiovisuales entre el 12 de agosto y 14 de octubre del año en curso. Paralelamente, los asistentes podían observar en el corredor central de la sala, la exposición de algunos documentos que se preservan sobre nuestra historia fílmica: afiches, fotos, revistas, el guión del primer largometraje del cine colombiano –María, 1922-, entre otros. También se publicó una guía de estudio que expone introductoriamente la función de preservar nuestros archivos fílmicos, además de una bibliografía y filmografía recomendada para los interesados en la investigación de nuestro cine.


El ciclo inicio  con la exhibición de tres documentos: Selección de registros del archivo histórico cinematográfico colombiano de los Acevedo 1915-1933,   Acevedo e hijos: por un arte propio, y la película Madre -1924-;  culminando con la presentación de tres trabajos: Esta fue mi vereda -1958-, Rapsodia en Bogotá -1963-, y Paramo de Cumanday -1965-. Se organizó el programa en características vinculantes a nuestra cinematografía, y que no son ajenas a la historia del cine mundial: cine silente, cine parlante y sonoro, el arribo del color, un cine nacional -con largometrajes, cortometrajes y documentales-, en una periodización definida entre los años 1924 y 1965, con un total de 29 realizaciones. La presentación estuvo a cargo de Rito Alberto Torres Moya -Subdirector Técnico de la FPFC- explicando históricamente cada obra, y su aporte a la cinematografía nacional, además de diversos aspectos sobre la restauración de estos materiales fílmicos. Contamos con la presencia del director Julio Luzardo, quien expuso un gran anecdotario de su obra El Río de las Tumbas 1965-, un aporte magistral que nos permitió conocer más de su película, y ante todo, acercarnos a su gestor; igualmente, la participación entrañable de Mady Samper, hablándonos de la vida de su madre -Gabriela Samper-, y de ese gran trabajo fílmico titulado Paramo de Cumanday.   

Asistí a la totalidad del ciclo, lo hice por dos razones: la primera, por erudición, ya que el interés que tengo sobre el cine colombiano desde la historia, me ponía sobre el espacio bogotano una oportunidad única de encuentro, posibilitándome ver sistemáticamente parte de la biofilmografía de Colombia en algunas de sus etapas; segundo, por percibir desde el espacio de exhibición, la participación del púbico a este tipo de programación, anotando la poca asistencia a algunas sesiones, un alto grado de desconocimiento sobre la cinematografía nacional, y los sentires hacia algunas obras en aspectos como los aplausos nacionalistas –cuando aparece musicalizado el himno nacional en Garras de Oro-, las duras críticas en “voz baja” al cine de Ducrane y Patria Films, la emoción ante esos halcones de la ruta que competían en una Colombia rural, las “fugas” espontáneas de la sala ante lo expuesto en la pantalla, las preguntas criticas, largas y cortas sobre lo visto en escena, y así sucesivamente diversos rasgos que aportan al espectáculo del país filmado y visto con los ojos del presente.         

La publicidad de este evento llegó a los vinculados a la red de la Biblioteca Luís Ángel Arango como socios, igualmente se pudo encontrar en el cronograma sobre papel en la calle y en el interior de su sede; también en la página de la FPFC  hubo cobertura del ciclo, además de algunas páginas en el internet, y los vínculos individuales que cada uno hizo desde sus redes sociales. Sin embargo, al decir de algunos de sus asistentes, y de otros que se han enterado sobre el camino de su exhibición, la publicidad fue poca, y las lamentaciones muchas ante no poder asistir por horarios cruzados, y otros ítems de diversa índole. Igualmente no percibí en programas televisivos nacionales –puedo estar equivocado- y sus escasas sesiones culturales, una nota sobre Memoria Recuperada. Pero también resalto esa apatía hacia nuestro cine, la recepción es poca, y siempre bajo prejuicios dañinos que opacan el sentido de nuestra cinematografía, en este caso con un interés particular vinculado a una institución que se esfuerza por salvaguardar las imágenes en movimiento de un país.


La interrogación constante de los asistentes al culminar cada reunión fue: ¿se consiguen esas películas?, con una respuesta repetitiva, si, se pueden consultar en la sede de la FPFC en el centro de Bogotá, cerca a la plaza de San Victorino, y algunas las puede solicitar en audiovisuales de la BLAA. Otro punto que se atravesó como gran interrogación fue la de los circuitos de exhibición nacional televisiva, y el por qué en estos espacios no se presentaban, la respuesta tiene una razón vinculada al sector privado: muchas de estas obras no tienen cabida en la parrilla de sus programaciones, exceptuando el canal institucional –Señal Colombia- que abre su espacio nocturno para entregar algunas de las películas programadas. También sirvió el espacio para realizar algunos vínculos académicos, conversaciones paralelas al comienzo y final de cada exhibición, y finalmente fortalecer para algunos, una visión amplia de nuestro cine.               

Finalmente, celebro esta gran oportunidad que tuvimos en Bogotá para ver una parte de nuestra historia cinematográfica, opción que los nuevos investigadores del cine nacional debieron haber aprovechado para su parcela académica, sobretodo los que se encuentran en Bogotá. Como propuesta, sería importante para el país que la Biblioteca Luís Ángel Arango realizará un ciclo itinerante en sus áreas culturales, para descentralizar un ciclo que muestra la biofilmografia de un país, y así presentar la historia del cine colombiano con sus obras  más representativas.

Adenda
Agradezco la invitación de Rito Alberto Torres a participar en el ciclo en tres de sus sesiones, un espacio aprovechado para exponer el tema que investigo en la actualidad concerniente a la producción cinematográfica en Colombia a mediados del siglo XX desde Ducrane Films y el Cine de la Extensión Cultural y bellas Artes del Ministerio de Educación.

Imágenes
-Escena del Carnaval, -Noticiero de los hermanos Acevedo 1925- Fuente, Crónicas del Cine Colombiano 1897-1950, Hernando Salcedo Silva.   
-Guía de Estudio 109: Memoria y Patrimonio Audiovisual. Biblioteca Luís Ángel Arango, Sal de Audiovisuales.
   
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