4.2.12

La Puesta en Escena de los Dictadores –primera parte-


Reseña: Cesar Sabater, Jaime Noguera, Kepa Sojo, Alberto González, Dictadores en el Cine –la muerte como espectáculo-, Centro de ediciones de la Diputación Provincial de Málaga (CEDMA), 2007, págs. 371.

El prologo de este libro, titulado El Poder y los Poderes del Cine, fue realizado por el profesor de la Universidad de Málaga Demetrio E. Brisset, relacionando al arte cinematográfico como la gran creación del Siglo XX vinculado a grandes episodios del género humano: “El cine, espejo a menudo crítico del poder, al mismo tiempo que proyector de ilusiones al servicio del poder” (p. 11). La apuesta del prologuista es ubicar al lector en el objetivo planteado en el Festival de Benalmádena, dedicado a la exhibición de diversos filmes que pusieron en escena varios dictadores europeos en el Siglo XX, y al contenido del libro que publica diversas investigaciones sobre las relaciones de estos personajes con el cine:

[…] El cine de estos dictadores, no es homogéneo. Así, tenemos que Mussolini potenció su carácter comercial, fundando el Festival de Venecia en 1932, y abriendo 3 años después los estudios de Cinecittà. En cuanto a Hitler admirador de Mickey Mouse, conocía el poder de convicción del cine, por lo que ordenó en 1933 filmar artísticamente los aparatosos congresos nazis de Nurëmberg, convirtiéndose en épico protagonista de reportajes escenificados para su gloria. Por su parte, Stalin se impuso como personaje heroico en el cine soviético desde 1937, eligiendo como  su doble oficial al georgiano M. Gelovani, dedicado en exclusiva a interpretar el padrecito entre 1938 y su muerte. Respecto a Franco, guionista de su justificatorio filme Raza, amante de las comedias morales y los recuerdos imperiales, se erigió en eterno protagonista de los obligatorios No-Dos. Pero esta banda de 4 déspotas tiene en común haber utilizado el cine para apoyar el culto a su personalidad cuasi divina (p. 12).       


Franco
El primer dictador que entra en juego, es analizado por César Sabater –Licenciado en Historia del Arte, Universitat de Valencia-, capitulo titulado Franco cine sobre un Cineasta Frustrado. Inicia el artículo con una completa e interesante cronología del dictador, donde se introduce el encuentro con Hitler el 23 de de octubre de 1940, y la posible entrada de España a la Segunda Guerra Mundial, además de otros datos de interés general. La segunda parte está dedicada al No-Do, y la imagen de Franco en este noticiero cinematográfico, ver:http://yamidencine-y-filo.blogspot.com/2010/07/franco-en-franca-filmacion.html finalizando con la reseña de las películas Raza –José Luís Sáenz de Heredia, 1942-; Franco, Ese Hombre - José Luís Sáenz de Heredia, 1964-; Caudillo –Basilio Martín Patino, 1977-; Dragon Rapide –Jaime Camino,1986-, agregando la entrevista al protagonista Juan Diego; Madregilda –Francisco Regueiro, 1993- con entrevista de su protagonista Juan Echanove; Espérame en el Cielo –Antonio Mercero, 1988- agregando la entrevista al director de la cinta; Buen Viaje Excelencia –Albert Boadella, 2003- sumando la entrevista al protagonista de Franco, y al director de la obra.


Aquí podemos encontrar una reflexión minuciosa de la obra fílmica que retrata desde diversos puntos de análisis –serios, burlescos, oníricos, entre otros-, la vida del dictador español y su paso por el mundo despótico europeo en gran parte del Siglo XX; un punto agregado del autor del artículo, es vincular entrevistas de algunos de los actores de estos filmes, así como de sus directores. Lo anterior, posibilita conocer los vericuetos de llevar a la pantalla este tipo de personajes, y ante todo, colocarse en el papel de interpretarlo.

Hitler
El autor de este capitulo titulado Hitler Interpretando a Belcebú, Jaime Noguera –director del Festival de Cine de Benalmádena entre los años 1998/2007-,presenta su texto de una forma directa y sencilla dividida en 4 capítulos con referencias a las películas realizadas sobre este personaje . La primera parte titulada Cinefilias Hitlerianas, recrea los gustos del Führer, no es una cronología de su vida como en el caso de Franco, más si una aproximación a lo que en vida, mientras estuvo al frente de su fallida cruzada, vio, ordeno, y produjo en términos cinematográficos a favor de su causa, y que son anécdota hoy día.  Por ejemplo, refiriéndose a una de las parodias que tuvo “fortuna” de ver, Noguera afirma:

[…] Al líder nazi también le gustaba Chaplin, pero dejó de ver sus films una vez le informaron que tenía sangre judía. Aún así, sentiría curiosidad por ver que había hecho el cómico con El Gran Dictador (1940), haciéndose conseguir una copia a través de Portugal, que se hizo proyectar dos veces seguidas. Su secretario personal recordaba años después que el gran dictador (el auténtico) le había hecho gracia el film, prohibido en Alemania y países satélites. Se había reído, sobre todo, con la aparición del alter ego de Mussolini, Benzino Napolini, interpretado por Jack Okie. (pp. 92-93).

En el caso de los trabajos fílmicos ordenados, el autor presenta el caso de uno de los temas más álgidos en la segunda mitad del siglo XX referido a los ghettos, y que los mismos nazis pusieron sobre la pantalla:   
     
[…] Ese mismo año, 1940 el Füher supervisó las imágenes del documental antisemita Der Ewige Jude (1940) rodadas en el ghetto de Varsovia, muchas de las cuales mostraban a niños y ancianos moribundos por la inanición. También ordenaba, en su histérica cruzada xenófoba, que Jud Süs, la historia de un intrigante judío que viola a la hija aria de un concejal, siendo ejecutado por los vengadores alemanes de buen corazón, se exhibiese en todos los países ocupados tras el gran éxito del público obtenido en el Reich: veinte millones de espectadores (P. 93). 

Entre referencias fílmicas, y hechos centrados en el entorno de Hitler bajo el indicador de una obra cinematográfica, el autor nos introduce en su propuesta de cómo se exhibió la vida de este personaje en la pantalla mundial.

La segunda parte titulada Hitler Antes de Hitler, propone un balance de obras sobre el dictador que suman, según Noguera, más de cien obras en el mundo cinematográfico, desde la primera caracterización realizada por el actor Larry J. Blake en la película The Road Back -1937-, pasando por  la ya citada parodia de Chaplin, y las versiones animadas de Walt Disney y la Warner Brothers. Por lo anterior, tenemos en el resto del capitulo las referencias a las siguientes obras: El Triunfo de la Voluntad, Leni Riefenstahl, 1935; Apres Mein Kampf, Mes Crimes, Alexander Ryder, 1940; El Gran Dictador, Charles Chaplin, 1940; Hitler, Dead Or Alive, Nick Grinde, 1942; Ser O No ser, Ernst Lubitsch, 1942;  The Hitler Gang, John Farrow, 1944.

La tercera parte se titula De la Caída de los Dioses a la Caída del Muro, en sus últimas líneas de presentación, antes de pasar a las películas referenciadas, el autor anuncia, como si se tratara de un cuento: “Cae el muro de Berlín, Alemania se unifica, la URSS se desintegra, Yugoslavia se desangra en una cruel guerra civil. En algún lugar, Hitler sonríe” (p. 123), panorama final de un proceso de postguerra donde la figura del más “famoso austríaco” ha sido reiteradamente llevada a la pantalla. Los filmes que soportan este segmento son: Rommel, El Zorro del Desierto, Henry Hathaway, 1951; The Magic Face, Frank Tuttle, 1951; Der Letzte, Georg Wilhem Pabst, 1955;  Hitler, Stuart Heisler, 1962; They Saved Hitler’s Brain, 1968; El Monstruo No Ha Muerto, Alberto Rinaldi, 1970; Hitler: The Last Ten Days, Ennio de Concini, 1973; Los Niños del Brasil, Franklin J. Shaffner, 1978; Hitler –Ein Film Aus Deutschland, Hans-Jürgen Syberberg, 1978; The Bunker, George Schaefer, 1981; Inside  The Third Reich, Marvin J. Chomsky, 1982; Countdown To War, Patrick Lau, 1989;100 Jahre Adolf Hitler Die Letzte Stunde Im Fühererbunker, Christoph Schlingfensief, 1989.      


La última parte dedicada a la figura del líder alemán, se titula  Hitler, Cambio de Milenio, lo que supone igualmente nuevas interpretaciones del personaje en un nuevo contexto mundial que ha dejado atrás la guerra fría:

[…] Pasados ya los años de postguerra y muertos la mayoría de los protagonistas directos del conflicto, los directores y los intérpretes de los films han decidido tratar a Hitler como a un ser más humano, eliminado su faceta de científico loco de mirada pérdida que ríe de forma malévola cada vez que opina. “Desmabusizándolo” o “Descaligarizándolo”. Bruno Ganz declara, frente a algunas críticas que el acusan de presentar al público a un personajes sanguinario de forma encantadora en Die Untergang, que nadie come sopa de forma malvada. Hasta el más abyecto ser tiene sus motivos, y nadie se considera a sí mismo como “malvado”. Los psicópatas oyen voces, trabajan según órdenes divinas, están al servicio de extraterrestres o pierden la conciencia y se encuentran con las manos llenas de sangre y un cadáver en la nevera. Todos huyen de su yo. Muchos de ellos achacan sus crímenes a una fuerza exógena o endógena que les hace actuar en contra de lo sería su voluntad (p. 151).     

Además de algunas cintas brevemente presentadas, incluyendo el capitulo trescientos quince de la serie animada Southpark en la celebración de navidad donde aparece Hitler, el autor reseña: The Plot To Kill Hitler, Lawrence Shiller, 1990; Patria, Christopher Menaul, 1994; The Empty Mirror, Barry J. Hershey, 1996; Gespräch Mit Dem Biest, Armin Mueller-Stahl, 1996; Moloch, Alexander Sokurov, 1999; Goebbles Und Geduldig, KaiWessel, 2001; Max, Menno Meyjes, 2002;  Joe And Max, Steve James, 2002, en esta reseña se agrega al entrevista al actor que interpreto a Hitler, Rolf Kanies; Hitler: El Reinado del Mal, Christian Duguay, 2003, igualmente aparece la entrevista al protagonista Robert Carlyle; El Clon de Hitler, Christian González, 2003; Stauffenberg, Jo Baier, 2004;  El Hundimiento, Oliver Hirschbiegel, 2004; Hitler Meets Christ, Michael Moriarty, 2005;  Speer Und Er, Heinrich Breloer, 2005; Uncle Adolf, Nicholas Renton, 2005; Ellos Robaron la Picha de Hitler, Pedro Temboury, 2006; Mi Führer: La Verdad Más Verdadera Sobre Adolf Hitler, Dani Levy, 2007. Finalmente, además de presentar las reseñas de algunas películas sobre “el gran dictador” en sus cuatro capítulos, nos entrega Noguera un amplio listado de la filmografía hitleriana.
  
Mussolini
El autor del anterior capitulo, repite con Mussolini El Nuevo Cesar, explicando como el dictador italiano entra en el uso de la cinematografía para beneficio propio, y de su proyecto político con la fundación en 1935 de los mayores estudios cinematográficos de Europa: Cinecittà. Utilizando como referencia de análisis el texto de Román Gubern El Líder Político como Discurso ficcional, Noguera explica los temas políticos tratados en la película  Campo di Maggio encargada por Mussolini, y el paralelismo con Napoleón como referencia de engrandecer la figura del dictador.

Con respecto a la Propaganda, Censura y Promoción,  brevemente nos presentan como las obras realizadas en el periodo fascista, tenían en algunos casos mensajes directos al hecho político del presente italiano; también se reseña la entrada en los circuitos faranduleros con la creación de una de las muestras más importantes en la cinematografía mundial, el Festival de Cine de Venecia, así como la participación de su hijo en el engranaje de la cultura fílmica fascista:

[…]La sangre de la sangre del Duce tuvo su influencia en el desarrollo  de la industria fílmica italiana. Vittorio Mussolini, uno de sus hijos, fundó la revista Cinema, convirtiéndose en su director. También estuvo al frente de los estudios Cinecittà, donde intentó cumplir la voluntad paterna esforzándose en que el cine italiano idealizase el imaginario fascista y el mito cotidiano, haciéndolos inseparables para el espectador. Con tal fin había realizado un viaje a Hollywood, en busca de acuerdos comerciales con la industria cinematográfica norteamericana, justo cuando su progenitor firmaba el Pacto de Acero con el III Reich, por lo que fue recibido con hostilidad por los creadores de la fábrica de sueños, muchos de ellos judíos nada simpatizantes con la agresiva política antisemita de Hitler (p. 211).   


El aparte dedicado a las relaciones internacionales, se enfoca directamente a las sostenidas con Alemania y su homologo Hitler, bajo la anécdota de Dino Alfieri -quien había sido Ministro de Cultura Popular de Mussolini- en su libro Dos Dictadores Frente a Frente, y las semblanzas físicas de los dos “buenos amigos” en Berchtesgarden 1941, mientras observan algunos filmes de la hegemonía Nazi (p. 212-213). Finalmente, y antes de pasar al listado de sinopsis sobre el duce, Noguera nos presenta el listado de representaciones de Mussolini en la pantalla, además de las reseñas: Mussolini: Ultimo Atto, Carlo Lizzani, 1974; El León del Desierto, Moustapha Akkad, 1979; Mussolini And I, Alberto Negrín, 1985; Mussolini, Auge y Caída del Nuevo César, William A. Graham, 1985; Edda, Georgio Capitani, 2005. Como anexo, la filmografía Mussoliniana, más una amplia bibliografía de los dos capítulos escritos.  



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