miércoles, marzo 26, 2014

Andrés Caicedo: Sus cuentos completos

Un nuevo libro de Andrés Caicedo, la compilación de sus cuentos con la novedad de El Ideal, texto inédito del año 1965. Para los aficionados y seguidores de la obra “caicediana” la noticia es especial, así ya conozcamos sus cuentos, y se tengan otras ediciones que suman a la colección junto a sus obras biográficas de intimidad pura, y amplia socialización. Los tres itinerarios que el lector debe llevar a feliz termino se encuentran en el acto creativo de CalicalabozoAngelitos Empantanados (o historias para jovencitos), y El Atravesado.  A.C. se presenta fresco, y retoma su circuito por las ondas de la experiencia literaria; vigente, con nuevos y viejos lectores que reaparecen en sus líneas, y entran en contacto con su eterna juventud, y de fondo la ciudad de Cali en los sesentas y setentas del siglo pasado.


La nota introductoria –El anacrónico- estuvo a cargo del escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, presentando a A.C. y parte de su nota suicida del año 1975 dirigida a su madre, donde recalca la que considera una frase irresistible, -el ojo de una cerradura por donde se alcanza a ver un mundo entero: “Yo muero”, escribe Caicedo, “porque ya para cumplir veinticuatro años soy un anacronismo”-. La escogencia de esta secuencia biográfica y epistolar encaja en lo que considera un diagnostico –dolorosamente- preciso. La conexión es directa con el joven intelectual del periodo y su falta de compromiso político ligado a la izquierda, la Revolución Cubana, y las relaciones intrínsecas con todo lo que “oliera y supiera a cultura”, tesis que le confirman Sandro Romero y Luis Ospina, complementada oportunamente con los gustos literarios de Caicedo, dejando el camino expedito para jugar con las frases y títulos del caleño:

…El mundo de Calicalabozo, ese mundo macabro poblado solamente por angelitos empantanados, obsesionado por contar historias para jovencitos –“Cali es una ciudad sólo para adolescentes”, solía decir -, ese mundo que traza con tanta crueldad los destinitos fatales de sus tristes protagonistas, está en todos estos cuentos: su oscuridad, sus vidas alucinadas, su sexualidad confusa, su existencia en los márgenes, sus brutales estrategias para huir del sufrimiento (el de la juventud, que los personajes no saben distinguir  del de la vida misma) que siempre acaban en el abismo y la perdición y el desencuentro irremediable (pág. 11).


El año donde se cumplen 40 años de la aparición de la revista de crítica cinematográfica Ojo al Cine, y el estreno de su obra cumbre ¡Que viva la música! en pantalla gigante, A.C. vuelve y se nos mezcla en la vida cotidiana, siempre habrá una razón en Cali para hablar de él, de su cine club, sus amigos, seguidores, y espacios urbanos por donde algún día la estela de su personalidad estuvo presente.             

El libro es para que usted sepa que Andrés Caicedo es todo un cuento.   

Fuente
Andrés Caicedo, Cuentos Completos, Alfaguara, 2014.     

Textos sobre la obra de A.C. publicados en el blog
http://yamidencine-y-filo.blogspot.com/2010/04/intimidad-caicediana-1era-parte.html
http://yamidencine-y-filo.blogspot.com/2010/04/intimidad-caicediana-2da-parte.html


miércoles, marzo 19, 2014

Empresarios del cine en Buga -1918-

En el año 1918 se publicó un “pesado” y voluminoso libro de 725 páginas titulado Libro Azul de Colombia: Bosquejos biográficos de los personajes más eminentes, con el subtitulo: Historia Condensada de la República, artículos especiales sobre comercio, agricultura, y riqueza mineral, basadas en estadísticas oficiales. Recogiendo información de todas las regiones del país,  el valor agregado del documento son las imágenes que en algunos casos soportan el dato, convertido en valioso para registrar y sumar a temas de investigación de interés individual. El caso particular está dirigido a un ejemplo registrado en el Valle del Cauca con respecto al cine, y que exponemos a continuación.

-Empresarios teatrales Uribe, Concha & Pinedo
El texto se ubica en la ciudad de Buga e indica: “Especialidad en películas. Compran y toma en arriendo las últimas novedades cinematográficas, para los Departamentos de Caldas y el valle. Atienden toda propuesta par espectáculos teatrales. Capital responsable: $50,000.  Residencias: Emmanuel Pinedo, Cali, Valle; Francisco A. Uribe, Pereira, Caldas; Tulio Concha, Cali, Valle; Uribe, Concha & Pinedo, Buga, Valle” (pg. 692). Los tres personajes posan para la foto, en la acera de una casa tradicional bugueña de tapia baja y techada, y una calle empedrada, cada uno se ubica en perspectiva al espacio, y los objetos de su negocio fílmico de exhibición entre los que se encuentran carteles, latas de películas, y fotos que se ubican en la pared como decoración del entorno, sumando una pequeña maquina de escribir que se sostiene en un trípode, y lo que parece un rollo de película de un proyector que alcanza el registro del fotógrafo.


Emmanuel, Francisco y Tulio, debieron sentirse satisfechos al ser escogidos como representantes de un oficio donde participaban pocos, y del cual se sentían influyentes en los espacios geográficos que ponen en la nota. Comerciantes del cine, podríamos conjeturar que los teatros bugueños que usaban los servicios fueron el Teatro Granada –Cra. 12. Calle 9ª.- y el Teatro Montúfar –Cra. 14 Calle 7ª-, fantasmas de un pasado desconocido, sin voz en la tradición oral, y ausentes en su arquitectura local. La exhibición cinematográfica también debió presentarse en espacios alquilados por los ofertantes, negocio primitivo de los inicios del cine que todavía en el segundo decenio del Siglo XX se concebía exitoso, teniendo en cuenta que en Colombia ya los hermanos Di Doménico traían fortalecido el oficio desde la capital, por lo tanto los tres empresarios se movían en otras esferas donde tal vez el monopolio de los extranjeros no alcanzaba y la competencia no existía, quedando lamentablemente sin especificar las obras que se ofrecían, su nacionalidad, títulos, etc.


El dato presentado suma a los influjos por una historia del cine en el Valle del Cauca y sus circuitos de promoción y exhibición, los cuales han estado dedicados, casi en su totalidad, a la ciudad de Cali, centro promotor cinematográfico de influencia  para el país por las obras realizadas en sus diversos periodos, desde el silente, hasta la actualidad fílmica de sus nuevos cineastas. Finalmente, para beneficio de la región, hay una creciente incentivación de festivales y trabajos que recrean nuevas historias de ficción y documental de la vida cotidiana local, “rostros y rastros” anónimos que se convierten en movida audiovisual del presente.  

 Texto de consulta
-Jorge Posadas Callejas ed., Libro Azul de Colombia: Bosquejos biográficos de los personajes más eminentes, The J. J. Little & Ives Company, New York, 1918.
-Imágenes editadas por el autor del blog.      

jueves, marzo 13, 2014

Escobar: Un capo ¡Che!

Revisando la amplia parrilla televisiva llegue al canal argentino T&C Sports en su programa de media noche “tiempo extra”, la sorpresa inmediata fue ver a un remedo de comediante tratar de imitar al Pablo Escobar –actor Andrés Parra-  de la serie televisiva colombiana -Escobar el patrón del mal- traspasada a otras fronteras, con ademanes, y un teléfono satelital ochentero que sumaba a los comentarios sexistas dirigidos a una dama compañera de set, y en forma extremadamente ridícula.

Inicialmente me pareció absurdo, pesado y por fuera de contexto, no imagine la misma acción con las denotadas parodias de “Sábados Felices”, por la simple razón de ser un tema delicado, y demasiado reciente en la historia del país,  por lo tanto sensible para muchos ciudadanos in-visibles de la vida social y política. Sin embargo, del lado argentino, el caso no es tan trágico y complicado, se asume como serie televisiva internacional, exitosa, y justa para levantar el rating de su canal televisivo en boga. Ahora, llevando al caso contrario el objeto de análisis -si el programa fuera colombiano-, y apareciera un cómico imitando  uno de los personajes de la dictadura, por ejemplo Jorge Videla, de contextura delgada, vestido de militar, con mostacho grueso, parlando a lo ¡che!, y diciendo “tírenlo al océano”, “llévenlos a la ESMA por comunistas, híncheles las pelotas”, y por casualidad algún ciudadano argentino lo viera, ¿cuál sería su posición?

Interesado por el tema visite la página del periódico El Clarín, encontrando algunas notas sobre la serie y su impacto mediático:

 -Primero, el artículo que da entrada a la serie recién estrenada valorando las actuaciones y la puesta en escena: “Si algún guionista de Hollywood hubiera escrito la historia de Pablo Escobar probablemente hubiéramos pensado que se excedía en imaginación. Sin embargo, Escobar tuvo una vida que traspasó cualquier límite de ficción y la televisión colombiana aprovechó ese material para transformarlo en serie”.

-Segundo, la infaltable entrevista a su protagonista Andrés Parra: “Si no fuera por la huella sangrienta que dejó en la historia colombiana, la figura de Escobar parece de tragedia griega. Si, hay algo de eso. Pablo es como un personaje shakespiriano porque vivió intensamente todos los estados y emociones humanas, y los expresó en toda su complejidad. Es impresionante cómo se inventa a sí mismo”.

-Tercero, la aparición de Carlos Salvador Bilardo –técnico de futbol vinculado en el pasado con el Deportivo Cali y la Selección Colombia-, según él como mediador del cartel de Cali y el cartel de Medellín: “Hay un solo caso, dos o tres, ni sé si hay tres, que no pude arreglar. Este es uno: Pablo con Miguel, no lo pude arreglar. Pablo Escobar, del cartel de Medellín, Miguel Rodríguez y Gilberto Rodríguez, del cartel de Cali... No lo pude arreglar, pero estuve a punto", se lamentó el Doctor en el programa "El equipo deportivo" de radio La Redonda. "¿Viste como me saco las fotos yo con las manitos adelante? Ellos me enseñaron”.

-Cuarto, el futbol en los tiempos de Pablo Escobar: “De todos modos, el principal vínculo de Escobar con el fútbol se dio a través de su intervención en los dos equipos de su ciudad: el Deportivo Independiente de Medellín y el Atlético Nacional. Pero no fue el único narcotraficante en esa búsqueda. El Mexicano asomó la cabeza en el Millonarios, a principios de los ochenta”.

-Quinto, la entrevista a Alonso Salazar, autor de la biografía de Escobar titulada “La parábola de Pablo. Auge y caída del gran capo del narcotráfico”, por el éxito en ventas de su libro a partir de la emisión de la serie televisiva: “Yo creo que es el poder de la televisión, en otros países de América Latina, en Estados Unidos, con el público hispano, también ha sido una serie de muchísimo éxito, al ser el libro la base de la serie también ha crecido en ventas”, explica el periodista, que fue alcalde de Medellín, la ciudad donde operó el cártel homónimo, comandado por Pablo Emilio Escobar Gaviria, el “hombre más importante del mundo después del Papa Juan Pablo”, como le gustaba de sí mismo”.  

-Sexto, un texto que explicaba las implicaciones del éxito de la serie en Colombia con el concepto de “narconovela” , agregando: “Colombia es un país en el que se produce una gran cantidad de telenovelas y series cada año, y entre las primeras polémicas que rondaron a "Escobar…" se contó una ya vieja discusión entre quienes ven en ésta y en otra larga lista de producciones que abordan el problema del narcotráfico ("El capo", "Las muñecas de la mafia", "El cartel de los sapos", por citar algunas) una tendencia apologética y quienes defienden la importancia de mantener presente la violenta historia reciente de la nación sudamericana”.

-Séptimo, la comparación inesperada con el capo de los capos cinematográficos, Don Vito Corleone, “el propio”, “El Padrino”,  juego de diferencias y similitudes, afirma el texto,  en cinco ítems: Geografía humana, lo primero es la familia, el hombre detrás de la máscara, de la ficción a la ficción, si lo digo yo. De la última parte anota el documento de Vito: “No es nada personal, son sólo negocios”, “No quiero matar a todos. Sólo a mis enemigos”, “Los desconocidos no deben saber lo que piensas”. Gracias a los subtitulados, son algunas frases que desentrañamos de los susurros y gruñidos del mentón de Brando. De don Pablo: “Al perro que tiene dinero, se le dice, Señor Perro”. “Hay tres maneras de hacer las cosas: bien, mal y como las hago yo”. Su latiguillo es la palabra “Verraco”, la usa hasta como onomatopeya para eructar”.


Los artículos brevemente reseñados -faltan otros- exponen el interés temático y mediático que ha despertado las serie colombiana en el sur del continente, valoraciones interesantes que suman al repertorio analítico del espectador que se acerca a la pantalla chica para descubrir ese Escobar desalmado, violento, familiar, y demasiado humano. La fama lo antecede, algunos turistas deciden venir al país y preguntar de entrada por Escobar y el narcotráfico, aventurándose a visitar Medellín para realizar la ruta turística del personaje, constante y tonante realidad que marca a Colombia en el exterior, y que obras televisivas vinculadas al género de la “sicaresca” o “narconovela”, explotan comercialmente para beneficios de los canales privados sin importar los medios y las mediaciones.    

El tema tiene mucho de largo y ancho, atractivo para los investigadores de medios televisivos, y sus impactos socioculturales en el entorno del contexto colombiano con estudios de casos internacionales de exhibición. Así que muñecas, traquetos, mexicanos, patrones,  carteles, reinas, mágicos, y demás seres de ese oficio administrativo y comercial exitoso de la cocaína, tendrán su futuro en el análisis del por qué, cómo, y cuándo, se convirtió en fenómeno de la TV.   

Notas de prensa

-La imagen es un montaje realizado por el autor del texto.
  

jueves, marzo 06, 2014

Publicaciones de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano

Además de preservar nuestro patrimonio audiovisual, restaurarlo, y ponerlo a disposición de diversas comunidades interesadas en su uso, la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano publica diversos catálogos y textos de consulta básica para los interesados en el ámbito de la investigación del cine nacional. El objetivo, así de conciso, es socializar brevemente ocho de sus publicaciones, las cuales constituyen el trabajo consumado de un grupo de personas vinculadas a la institución en diferentes especialidades, cada una con aportes relevantes en el dato, el análisis, la selección, y ante todo el “espíritu” de una actividad bien hecha dirigida a unos pocos aficionados en la conservación de nuestros filmes y sus acciones paralelas enfocadas en foto fijas, afiches, folletos, hojas sueltas, registros periodísticos, entre otros.

Presentamos las obras:

-Guía de Organización del Centro de Documentación y Biblioteca
ISBN 978-958-95510-4-2
2006
La guía esta dividida en nueve partes incluyendo la bibliografía: 1. Estructura tipológica; 2. Clasificación; 3. Codificación; 4. Epígrafes o descriptores; 5. Catalogación y sistematización; 6. Procesos técnicos; 7. Servicios; 8. Estadísticas del centro de documentación y biblioteca.  El objetivo, en palabras de la directora Miryam Garzón de García, es la de “propiciar el acceso a la consulta por el mayor número de usuarios, sobre la información depositada en el centro de Documentación y Biblioteca, se presenta esta Guía de Organización, de manera que no solamente se de a conocer la forma como se ha ordenado al interior de la institución, si no que también sirva de modelo a los profesionales y a las entidades que acopian información en soportes escritos, electrónicos y ópticos como los de la multimedia”.


-¡Acción! Cine en Colombia
ISBN 978-958.8250-38-0
El libro-catalogo editado con motivo de la exposición celebrada entre octubre de 2007 y enero de 2008 entre algunas entidades como el Ministerio de Cultura, el Museo Nacional de Colombia, la Secretaria de Recreación y Deporte de la Alcaldía Mayor de Bogotá, significa un esfuerzo máximo por ubicar información básica y relevante de nuestra historia cinematográfica. La investigación y textos estuvieron a cargo de Pedro Adrián Zuluaga, con asesoría de Rito A. Torres, Jorge Nieto. Las páginas de este excelente trabajo editorial y de edición, están divididas periódicamente en seis partes: 1897-1915, el cinematógrafo en Colombia: redescubriendo y conquista de un país;  1916-1937, el cine silente o la Colombia idealizada; 1938-1959, el poder de las ideas; 1960-1977, árduos campos de batalla;  1978-1996, ¿Los años dorados?; 1997-2006, un gran supermercado audiovisual. En su introducción la directora del Museo Nacional explica que la exposición y el documento, “no hace una historia del cine colombiano sino que ofrece una mirada a la manera como el cine ha descrito la nación y cómo los colombianos hemos consumido el cine que se produce dentro y fuera de nuestro país”.  Valiosa compilación que sirve de derrotero para entrar en las páginas del pasado fílmico nacional con un lenguaje sencillo y directo para los lectores que les interesa el campo de la investigación cinematográfica nacional, y aquellos que ajenos al tema, y críticos constantes de nuestros estrenos internos, no conocen de nuestras realizaciones, debates, y encuentros.
       


-Versiones, subversiones y representaciones del cine colombiano. Investigaciones recientes 
XII Cátedra Anual de Historia, Ernesto Restrepo Tirado 
Ministerio de Cultura, Museo Nacional de Colombia, Patrimonio Fílmico Colombiano
Memorias. 2008, 263 p.
En el año 2011 dedique dos textos en el blog al libro, consultar en:



-Documentales colombianos 1915-1950
ISBN 978-958-95510-5-9
La periodización del catálogo expone 82 documentales, va “De Barranquilla a Cartagena” dirigido por Floro Manco entre loa años 1913-1916 a blanco y negro y silente; hasta “Señorita Bogotá” de Álvaro y Gonzalo Acevedo Bernal a blanco y negro, sonoro y del año 1950. Las fichas técnicas, comentarios y notas, se complementan en algunos casos con fotogramas de las obras. La investigación y textos a cargo de Rito A, Torres y Alejandra Orozco, pone en la opinión publica una guía interesante, básica y complementaria para cualquier investigador de nuestras imágenes en movimiento, “enfatizando la importancia de continuar con la búsqueda y recuperación de estas obras con el fin de afianzar el acervo de la memoria audiovisual del país”.    


-Publicaciones periódicas de cine y video en Colombia 1908-2007
ISBN 978-958-95510-6-6
El texto, bellamente editado, presenta una selección especial de nuestras revistas de cine, historia de fracasos y éxitos en medio de la exhibición y producción cinematográfica internacional y nacional. Iniciando con “Cinematógrafo” del año 1908, surgida en Bogotá, y dirigida por Manuel Álvarez Jiménez; culminando con “Enfoque Visual” publicada en Bogotá con la dirección de Alejandro Pérez y César Mauricio Pérez. Fichas, investigación, y textos, estuvieron bajo el criterio de Jorge Moreno, Juan Carlos Arango, Diego Rojas, y Rito A. Torres. En su presentación, la directora de la institución afirma que “constituyen un universo de sentido las publicaciones periódicas especializadas que recogen lo que dinamiza la producción cinematográfica al publicar textos que suscita la creación fílmica. Impresiones, conjeturas, posturas críticas y comentarios hacen correr la tinta e influyen en la aceptación del trabajo. Las revistas documentan la expresión  cinematográfica, prestan un servicio como punto de referencia para investigaciones y movilización del conocimiento y estudio del fenómeno artístico consignado en el celuloide. Conocido es el cine por las dinámicas que sugiere y las posiciones que alienta, su correspondencia con la realidad, las necesidades de la sociedad y los conflictos humanos, las ficciones que motiva y la forma como se asume lo representado, la forma de ser y ver la vida consolidan esta creación para el entendimiento como séptimo arte”.         

-Principios y técnicas en un archivo audiovisual
ISBN 978-958-95510-7-3
Ocho capítulos contienen este libro, incluyendo el glosario la bibliografía y los anexos. La memoria y el patrimonio audiovisual, la conservación,  los soportes audiovisuales, la clasificación, aspectos éticos y legales de la gestión de archivos, entre otros subtemas, los podemos encontrar en este instructivo texto que se enfoca visiblemente en la actividad cotidiana de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, y su hacer como entidad protectora. Con respecto al tema del patrimonio audiovisual nos indica: “Los primeros archivos de filmes y cinematecas fueron creados durante el decenio de los treinta del pasado siglo, al igual que la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF), conformada en 1938.  Los archivos comenzaron a guardar además de los soportes fílmicos de las imágenes en movimiento. Elementos como las bandas de sonido magnético, equipos y documentos en papel. Esta convergencia de diversos materiales provocó que en los años setenta y ochenta, en algunos países, el Estado agrupara la gestión de estos materiales tan diversos provenientes del cine y luego también de la televisión y el video, y se fusionaran los archivos de televisión y cine, creando, como en el caso de Inglaterra, el Archivo Nacional de Cine y Televisión; y en Francia el Instituto Nacional Audiovisual (INA)”.      

Disponible en línea:      



-Documentales colombianos en cine 1950-1992
ISBN 978-959-95510-8-0
El detalle y la minucia es ejemplar en este trabajo compilatorio, se presentan los datos de 1121 documentales, iniciando con “Colombia Incógnitas para los Censos Nacionales”, dirigido por Luis Moya Sarmiento en 1950, a blanco y negro, y en 35 mm.; finalizando con “Vea a Ver” de Arturo Jaramillo en 1992, a color y en formato de 16 mm. Agrega el libro un índice cronológico de documentales por año, de sus directores, y de series documentales en cine, además de las amplias referencias bibliográficas de su acervo documental.


-Carteles de largometrajes colombianos en  cine 1925-2012
 ISBN 978-958-57740-0-1
La edición de lujo que nos ofrece la fundación, se convierte en un libro de colección único para mostrar y presentar a los interesados en nuestro cine nacional, contiene los afiches elaborados por la fundación para sus obras restauradas, y aquellas que pertenecen al trabajo individual y colectivo de los directores del cine colombiano, imágenes graficas que denotan cierta belleza para el lector, reactivando por lo tanto la memoria cinéfila. Veremos entonces de inicio el homenaje a “Bajo el Cielo Antioqueño” filmada en 1925; para culminara con “Sofía y el Terco” del 2012 con la premisa de que “el cartel cinematográfico que se difundiría para publicitar la película colombiana atendía a una composición que develaba un juego conceptual entre la imagen y el contenido para producir un efecto visual provocador en el espectador. Se acude así a un tipo de desarrollo de las artes gráficas que modifica ligeramente la fotografía, introduce símbolos, ubica información con llamativos textos, datos concretos y directos de la realización de la obra y responde a las normas de la composición del color”.



Debemos agregar que estas publicaciones han tenido el apoyo del Ministerio de Cultura, el fondo para el desarrollo cinematográfico, y Proimagenes Colombia. Igualmente la institución ha editado nuestras primeras imágenes en la “Colección Cine Silente Colombiano”;  desarrollado trabajos documentales sobre la “Historia del Cine Colombiano” en 14 capítulos; y coproducido con la Cinemateca Distrital la “Colección 40/25 Joyas del Cien Colombiano”; películas de obligada consulta para los que enseñan cine colombiano, o simplemente lo asumen como una forma personal o colectiva de aprender esos sueños fotográficos en movimiento hechos realidad.    



_______________________________

El orden de presentación de estos catálogos y libros publicados, traen la editorial de la directora de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, y en algunos casos la introducción de uno de los investigadores que regularmente son los mismos. Las ediciones varían, denotando la preocupación por entregar un trabajo bien elaborado con los datos precisos en forma de fichas técnicas, y periodizaciones que presentan los títulos, sumando las imágenes. En contra, y lastimosamente se generaliza a muchas publicaciones institucionales, estos trabajos se quedan cortos en su divulgación, reducida a pocos investigadores que se acercan por “casualidad” o de “lleno”, al hecho cinematográfico de nuestro cine colombiano, el cual en manos de la fundación, tiene un protector incondicional.
        
*Agradezco a Rito Alberto Torres M. –Subdirector técnico de la FPFC- por facilitar las obras para su revisión y consulta.              

Página FPFC