20.4.14

Cinemateca La Tertulia, un rescate necesario

En Cali la producción fílmica ha sido una marca reconocida en el ámbito nacional e internacional, venida desde el periodo silente de nuestro cine, la experiencia  exitosa del cineclubismo vinculante de la década del setenta, hasta el desarrollo del Grupo de Cali –Caliwood- en el siglo pasado. Acciones compartidas paralelamente en algunos  escenarios de exhibición que hicieron parte de ese circuito convertido en nostalgia, y ejercicio de memoria constante con el rotulo de teatros de barrio, algunos ya destruidos, convertidos en iglesias de romería cristiana o parqueaderos vehiculares.    

Una sala en particular sobresale en la actualidad, decadente en su estructura arquitectónica, abandonada en los últimos quince años, y por fuera de los proyectos que la saliente directora del Museo de Arte La Tertulia parece llevó a cabo con sus desatinos administrativos conocidos a viva voz en reuniones internas o por fuera de los entornos museísticos de la ciudad. La Cinemateca la Tertulia se inauguro el 6 de marzo de 1975 con la cinta de Luchino Visconti Ludwig, El Rey Loco de Baviera, convirtiéndose en el escenario alterno de exhibición cinematográfica más importante de la ciudad por fuera de los circuitos comerciales, vigente durante muchos años con los ciclos dedicados al cine de autor, lo mejor del cine comercial, y festivales de interés nacional itinerantes.


Quien escribe vivió diez años en la actividad cotidiana de la Cinemateca de martes a domingo en dos horarios de programación, conoció el oficio de recibir o vender las boletas a los asistentes, programar, exhibir, operar los proyectores de 35 y 16 mm. en los que salían “las mil y una historias” dispares de centenares de directores venidos de recónditos lugares del planeta, y observar la decadencia en la que se fue sumergiendo por la falta de una dirección acertada. He visitado cada vez que puedo lo que queda de la sala en su sentido estructural, he observado la insoportable soledad de sus sillas –trescientas- con uno o dos cinéfilos desprevenidos que aparecieron en la “noche sin fortuna” de un día más de exposición en DVD de la película que pudo ser en 35 mm., pero que por daños y falta de mantenimiento no lo pudo ser, formato i-regular que parece se instauro, y ni siquiera convoca acertadamente al público por medio de la publicidad de los encargados de la comunicación en el Museo.

Mí visita a la Cinemateca La Tertulia siempre tiene el sentido nostálgico y curioso de  saludar a los amigos que deje: subo a la cabina de proyección, paso a la oficina con los afiches desorganizados, los libros y revistas en lo anaqueles empolvados, y la humedad de la pared que carcome el edificio y que bellamente algún amigo del director decidió intervenir con el retrato del susodicho, acción paralela que colinda con un viejo corcho que posee clavados algunos viejos papeles de quejas, denuncias, e imágenes de  directores y actrices que suman a la foto de los integrantes del “cineclub de los infames”. También inspecciono la sala y su característico olor expedido por la alfombra puesta en 1975, la puerta de acceso con el cartel que puse hace 15 años sobre un ciclo de patrimonio audiovisual, los viejos afiches enmarcados por los directores idos, y la pantalla que sigue allí inmovible como testigo de la historia del cine proyectada. Bajando a la sala subterránea y el baño colectivo, la sorpresa, sufrió la restauración deseada por muchas damas que pedían a gritos, en otras épocas, un mejor sitio con las condiciones necesarias de la salubridad pública.   

¿Y cuándo restauraran la Cinemateca? Pregunta que seguro muchos se hacen ante su retroceso y alejamiento de las prioridades de la dirección, algo que seguro tendrá un viraje ante el nuevo ciclo que se avecina en aspectos concernientes a la organización administrativa, y la gestión cultural ante los organismos estatales que podrían seguir colaborando en dirección de “meterle mano” a una de las salas más importantes del país para exhibir cine, encumbrándola con el respeto necesario que parece perdió en el edificio de al frente al dejarla a la deriva de su dirección desacertada e incompetente.   

Reinventar la Cinemateca la Tertulia debe ser un acto misional, de trabajo mancomunado e incorporando a viejos y nuevos dolientes que disfrutaron de sus mejores años, o de aquellos que apenas la distinguen como un escenario más del viejo entorno del “charco del burro”. No se trata de volver a reunir juntas asesoras para que diagnostiquen lo que ya está diagnosticado sin solucionar nada, se trata de volver sobre lo que se encuentra evaluado, y desde allí reinterpretar las necesidades descubiertas para buscar los recursos necesarios que pongan para el beneficio del público caleño la sala que todos queremos y añoramos se descubra nuevamente con la tecnología de ahora, y los ciclos fílmicos que no llegan.


 En octubre de 2009 escribí un texto sobre “las claves para dirigir una sala alterna de cine”, puntos que siguen vigentes y se suman a lo que debería realizar alguien que coordine la Cinemateca La Tertulia:

1-Que sea apasionado por el cine, es decir, que sufra de esa extraña enfermedad que Andrés Caicedo denominó “cinesífilis”, estando al tanto de la producción cinematográfica mundial, nacional y local; nutriéndose, y estando al día con publicaciones sobre el tema; asistiendo a festivales, seminarios y congresos para buscar espacios diversos y encontrar puntos de encuentro para posibles programas, retrospectivas y ciclos.

2-Que sea conocedor de las distribuidoras cinematográficas del país, amigo de sus administradores, algo básico para que un programa mensual se cumpla a cabalidad y no se le incumpla al público que llega convencido a la taquilla de la sala, y se encuentra en algunos casos, con la fatal noticia de que la película no llegó, y sigue en exhibición la que trae dos o una semana de presentación.

3-Tener y sostener una coordinación acertada con las personas encargadas de labores administrativas dentro de la institución a la cual hace parte la sala, involucrándolos para que ayuden a solucionar problemas –recoger las películas, enviar solicitudes, hablar con los encargados de las distribuidoras-, no para que se le solucionen los inconvenientes.

4-Ser aliado estratégico de otras salas alternas en la ciudad, la región y el país, encontrando opciones de distribución y programación que ayuden en ciertos momentos a solventar los vacíos de la oferta.

5-Ser un visitante asiduo al espacio de exhibición cinematográfica del teatro para conocer los problemas existentes concernientes a la proyección –necesidades del operador con las maquinas que tiene a su cargo, estado de los rollos etc.-, preguntar en la taquilla el movimiento de entrada, ser un revisor de los aspectos que posibilitan la conformidad de los asistentes con respecto a las Sillas, el aíre acondicionado, los baños, etc.

6-Escoger algunos días para visitar la sala alterna y hablar con el público asistente, puede ser a la entrada o salida, un ejercicio importante para conocer las opiniones sobre el filme exhibido, las quejas y elogios que se den, lo cual ayudará a mejorar sobre la base de su factor más importante.

7-Organizar actividades paralelas con respecto a las imágenes en movimiento: funciones al sector estudiantil, conferencias sobre la historia del cine, fundar o sostener un Cine club, publicar un folleto instructivo y en el mejor de los casos incentivar publicaciones de investigaciones con respeto al séptimo arte, etc.

8-Hacerse merecedor con el buen desarrollo de un proyecto de una de las convocatorias que el Ministerio de Cultura otorga anualmente con respecto a la investigación, exhibición, y publicación del área fílmica.

9-Gestionar y organizar espacios que inviten al público a otros puntos de encuentro como son una biblioteca especializada de cine, y una videoteca fija donde el espectador escoja la película y se le ponga en el reproductor y televisor asignado.

10-Hacer prevalecer el funcionamiento de la sala para su uso básico concerniente a la proyección cinematográfica, sin alterar su libre desarrollo cuando el programa ya está asumido con antelación
.                

Queda la preocupación expuesta, tal vez un grito para oídos sordos que suma por casualidad a lo que piensa y planifica la nueva directora del Museo La Tertulia. El tiempo lo dirá, y allí estaremos como testigos constantes de ese bello espacio público que soporta los embates de las transformaciones urbanas de Cali, intacto en su fachada, pero falleciendo internamente ante el paso del tiempo que cobra la falta de atención de los encargados de sostenerla, y hacerla brillar para seguirla pasando de película.      

9.4.14

Canaguaro

Director: Dunav Kuzmanich.
Guion: Dunav Kuzmanich, Pepe Sánchez, y Marcelo Romo.
Guion Literario: Isabel Sánchez.
Interpretes: Alberto Jiménez, Hernando Casanova, Eduardo Vidal, pepe Sánchez, Álvaro Ruiz, Arnulfo Briceño, entre otros.
1981, 87 minutos, color.
16 mm. Ampliado a 35 mm. Ficción.

Dunav Kuzmanich, chileno de nacimiento, llegó al país en 1975, dos años después del golpe militar que derrocó a Salvador Allende. Su experiencia en el país austral se traslada a Colombia en momentos  donde el Sobreprecio y la aparición de Focine, fomentaban un nuevo ciclo fílmico dentro de la cinematografía nacional. Además de dirigir, también fue guionista, montajista, y director de cámaras. Su accionar –en cine y televisión- lo podemos ubicar desde la producción Cadáveres para el Alba en 1975, hasta La Nave de los Sueños en 1996.

En el año 2013 el Instituto Distrital de las Artes –IDARTES-, la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, y Proimágenes Colombia, homenajearon al director, seleccionando y recuperando la obra en un paquete de películas que suman al repertorio ya reconocido de Cine Silente, Historia del Cine Colombiano, y la Colección 40/25.  Oportunidad única para los aficionados al cine nacional para conocer la obra de Dunav, y encontrar historias vinculantes con la cotidianidad de un país, en este caso la película que nos convoca desde ese oprobioso capitulo de nuestra historia denominada eufemísticamente “la violencia”.              


La cinta nos ubica de entrada en un momento trascendental para la vida política y social del país, el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán el 9 de abril de 1948, y lo que desembocó en el Bogotazo, escuchando parte de uno de sus discursos, y observando material de archivo de los desordenes de ese viernes negro. Después escuchamos otra voz –en off-, la de Juan Harvey Caicedo:

…. El 9 de abril de 1948 es asesinado en Bogotá el líder popular Jorge Eliecer Gaitán. La violencia, que hacia ya tiempo se abatía socarradamente sobre los campos de Colombia se desata ahora en Bogotá, la multitud  se vuelca en las calles buscando en quién vengarse, en quién descargar su ira, a quién hacer pagar por la muerte de sus más inmediatas esperanzas, se inicia la llamada época de la Violencia. Una larga guerra que se arrastrará por cinco años en todo el ámbito de Colombia, cientos de miles de muertos, atrocidades sin cuento, pueblos enteros desaparecidos bajo las llamas, familias que huyen sin saber a dónde, son el telón de fondo de una situación sin derrotero ni destino. El caos político encuentra salida en una guerra anárquica en la que el pueblo lucha porque se siente agredido, pisoteado, herido, aunque sin saber claramente que es lo qué busca, que es lo qué quiere, hacía dónde va. Pero llegó el momento en que ese inmenso número de muertos del pueblo colombiano, empezó a dar un sentido a la lucha, empezó a señalar un camino, empezó a decir ¡basta ya! Y es así como en los Llanos Orientales, se forma uno de los frentes más importantes en esa cruenta lucha por encontrar el camino hacía el destino del pueblo.             

El contexto histórico de la película va desde el Bogotazo hasta la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla (1948-1953). Los Llanos Orientales se convierten en el espacio geográfico donde ocurren los hechos, alzados en armas de la región que están vinculados indirectamente a uno de los partidos políticos, confluyendo en el constante conflicto de los abusos policiales de los llamados Chulavitas, con escenas de un horror que no cesa en la actualidad: despojo, desplazamiento, asesinatos, violaciones, etc. La garantía de tener mejores armas para contrarrestar al enemigo político, mantiene vivas las esperanzas del grupo comandado por Canaguaro, apodo del líder guerrillero –puesto por nacer en la vereda Canaguaro y por ser bueno para pelear- que se mueve entre los recuerdos de un pasado violento en que su familia sucumbió, y la realidad de su existencia. Las armas nunca llegan, “la guerra termina” dice uno de los emisarios, comienza un nuevo país, más incluyente, entreguen las armas, es el postulado. La acción es real, y en ella las guerrillas del llano con Guadalupe Salcedo, el resto es historia, píldora para la memoria, aquella que el artista Oscar Muñoz nos pone con su obra emblanquecida, borrosa, de esa fila de personajes anónimos de un momento histórico, y en ella, el guerrillero.    


El fuego, el sagrado corazón de Jesús, los godos, el Estado, un doctor bogotano, el espacio rural, un maestro de escuela, familias desplazadas, odio, venganza, hacendados ganaderos, entre otros, suman a la simbología de un accionar violento del cual no terminamos de sacudirnos, y podemos asociar a historias de vida con nuestros padres y abuelos, cada uno contándolo desde un punto de vista diferente, pero con lugares comunes.

Canaguaro es una película vigente, y básica en el repertorio del tema de la violencia en Colombia, sin lugar a dudas, aporta al debate como manifestación artística que soporta los embates del tiempo en momentos de dialogo.

*Agradezco a Rito A. Torres –Subdirector Técnico de la FPFC- por facilitar los materiales fílmicos del director Dunav Kuzmanich

3.4.14

Cineclubismo a pura letra

En el año 2003 empezó la publicación de una serie de libros dedicados al cineclubismo que llegaría a tres ediciones en el año 2013. Material de trabajo que visto en su totalidad suma 54 artículos con la compilación efectiva de Nicolás Román Borré, César Cortez RZ, y otras personas dedicadas al oficio de programar, exhibir, criticar, y conversar sobre cine. Entran en e repertorio  aficionados, cinéfilos, y expertos en el tema que tuvieron cabida en Sobre Relatos, Cuentos y Ensayos de Cineclubes, título que recorre la publicación editada para todos los públicos con sentido informativo y educativo.    


El primer libro –de bolsillo- estuvo coeditado por la Universidad Nacional, y la Asociación Nacional de Cineclubes La Iguana -2003-, propuesta inicial que entrega algunos textos que definen el concepto Cine club, sus  diversas acotaciones, y las expectativas surgidas al revisarse en su pasado, presente y futuro; la tecnología en el cine y sus cambios en el contexto de la producción y exhibición; además de experiencias personales y colectivas en el entramado de la vida cineclubista.  

La segunda parte -2009- de la trilogía no difiere en sus temas de reflexión de su antecesor, con escrituras sencillas que agilizan su lectura amena, llenas de experiencias personales ante el acto de oficiar como miembro de un Cine club e inclusive ante el escudriño de visitar una sala de cine porno en Cali. La presentación, más atractiva y personal que su antecesora, pone el énfasis sobre esa extraña enfermedad asociada al cineclubista denominada por Andrés Caicedo cinesífilis, acá una entrada:

….La esquizofrenia cinclubística es una enfermedad que la ciencia psiquiátrica no estima prioritaria dentro del campo de sus investigaciones. Dicha patología se diferencia de las adiciones del coleccionista cinéfilo o del crítico cinematográfico, en que estos encuentran un deleite individual en la acumulación de objetos o en la suma de placeres intelectuales; en cambio, el cineclubista necesita compartir con un público la experiencia sensorial que lo emociona.
Los síntomas que permiten reconocer la anomalía comienzan por una kinetofagia bulímica, enrojecimiento conjuntival y avitaminosis por falta de luz solar.  Los esquizofrénicos de esta índole fundan cineclubes en todas las instituciones que pisan; sus proyectores viajan alomo d emula, saltan charcos en barriadas, se humedecen en chalupa y respiran las estrellas de la noche en las sesiones al aire libre. (Nicolás Román Borré).

El Tomo III adhiere a su título central la periodización 1913-2013 Un Siglo de Cineclubismo, homenaje al origen del concepto en momentos donde el cine entraba en el escenario de la crítica, las vanguardias, y su posicionamiento como arte, explicación que podemos encontrar en el artículo de Felipe Macedo “Cine del pueblo, el primer cineclub”. El resto de reflexiones suman al espíritu de la obra de presentar diversos temas del universo cineclubista, sin desentonar en la practicidad de proponerle al lector una serie de escritos especiales y vinculantes con algunos espacios de exhibición dentro, y por fuera del país. 

En su exordio al tercer volumen, Nicolás Román Borré deja entrever “el término de un prolongado ciclo” de diez años, y entre líneas la necesidad de abordar el tema de “la legalidad, la ética o la moralidad de la proyecciones”. Significa  que la tarea no termina, seguro, alguno de los editores retomará la idea de seguir con el periplo de una saga literaria que siempre entrega historias, sorpresas y formas de comprender ese mundo lleno de intríngulis fílmicas por medio del oficio cineclubista, con los problemas consecuentes de convocar, dirigir, editar, organizar, y publicar un nuevo tomo sobre relatos, cuentos y ensayos de cineclubes.      

Volúmenes
-Sorrel Aroca, Marlon Colmenares, Nicolás Borré, Sobre Relatos, Cuentos y Ensayos de Cineclubes, Universidad Nacional de Colombia, 2003.

-Nicolás Román Borré, Cesar Cortez RZ, Juan A. Niño J., Sobre Relatos, Cuentos y Ensayos de Cineclubes, Ediciones Pluma de Mompox S.A, 2009.

-Cesar Cortez RZ, Pierre Angelo González, Nicolás Román Borré, Sobre Relatos, Cuentos y Ensayos de Cineclubes 1913-2013, Un siglo de cineclubismo, Universidad de Cartagena, 2013.

Nicolás Román Borré, referencias en su blog al Tomo II y III
-http://nerb.over-blog.com/article-34757883.html
-http://nerb.over-blog.com/article-sobre-relatos-cuentos-y-ensayos-de-cineclubes-tomo-iii-1913-2013-un-siglo-de-cineclubismo-120368828.html