14.11.14

Belleza Coronada

Noviembre trae lluvia, inundaciones, y reinas, seres de la “animalandía” colombiana con medidas perfectas 90 60 90 que representan nuestras regiones, en caravanas representativas que mezclan reuniones familiares, apoyos políticos, y lagartearía televisiva desde uno de los canales privados colombianos que orondo se posicionó en nuestra historia televisiva como el canal oficial del reinado nacional de la belleza. Siendo un país de reinas coronadas y sin coronar, nuestras bellezas se metieron en la idiosincrasia nacional desde el año 1934 según las reseñas históricas, y pasaron al formato cinematográfico como hecho noticioso en nuestros cines por medio de cintas que mezclaban variedades: visitas presidenciales, inauguraciones institucionales, juego de loterías, ciclismo –vuelta a Colombia-, entre otros; allí, ellas ponían el acento en blanco y negro de unas medidas “imperfectas” que denotaban otro rasgo y sentido de belleza. 

Pero el rating ha bajado, ya el evento en Cartagena tiene otras connotaciones,  su público se ha alejado a otros programas, a otras realidades nacionales; la pequeña caja de los sueños no es la misma de los años ochentas y noventas del siglo pasado, cuando el programa era obligatorio ese fin de semana de puente para verlas saltar en trajes “folclóricos”, en trajes de baño, y llenas de fantasía por algún diseñador de moda. La presión mediática bajó, e importa un bledo cómo se llama la ganadora, qué traje lucio y a qué departamento pertenece; ahora nos ocupamos más por sus errores al responder preguntas sobre cultura general, para abochornarlas, burlarnos en las redes, y creer que son unas niñas tontas, postizas y puestas allí para que disfruten unos pocos días de fama. 

En “busca del dato perdido”, sobre otros temas más bellos, encontré una interesante referencia sobre El primer concurso de belleza en Colombia, publicado por la Revista Cromos en el año 1965, escrito por Lucy Nieto de Samper y con Fotos de Mult. Documento que posibilita entender ciertas sensibilidades y cotidianidades de la feminidad, de las relaciones sociales de una sociedad conservadora y convencida de esa herencia cultural venida de la tradición española desde una pequeña ciudad del centro vallecaucano.   


A continuación el texto para que la seriedad retorne al querido trono, y el toque de frivolidad se torne interesante:

El primer concurso de belleza en Colombia se hizo en 1904
Cuando el siglo XX amaneció en Colombia, la patria se encontraba pobre y sangrante... Liberales y conservadores se empeñaban en una guerra fratricida y miles y miles de hombres morían en los campos de batalla.

En el gobierno, un hombre viejo y achacoso, trataba de conducir al país desde su exilio de Villeta, lugar en donde tuvo que instalarse a causa de su precaria salud.
La vida era muy difícil y el país económico estaba paralizado. El comercio se hallaba arruinado, la producción en todos sus órdenes era casi nula, y el peso estaba tan devaluado como el actual...

Cuando cesó el fuego en los campos de batalla, se fueron aplacando las pasiones y adormeciendo los odios, y parecía que iba a amanecer por fin una época de recuperación y progreso, el país sufrió un daño irreparable: la separación de Panamá...       

Mientras tanto, el mundo vivía otras experiencias: Inglaterra pasaba por una época de bienestar y de progreso, bajo el austero gobierno de la reina Victoria. Francia, dejando aun lado sus guerras y sus derrotas, se abría paso por el camino de la comodidad y el placer. Era la época de los “frufrús”, los volantes, los encajes, los adornos. En París, modistos, joyeros, decoradores se entregaban con entusiasmo a trabajar en realzar el encanto de la mujer y acentuar sus atractivos… En la moda se moldeaba el busto, se apretaba la cintura casi hasta la asfixia para formar el “talle de avispa”, y conferir a las caderas su valor… Las faldas se ceñían al cuerpo para abrirse a ras del suelo en amplios vuelos, y las cabezas sostenían grandes sombreros cubiertos de pájaros, flores y frutas… las mujeres se adornaban también con capas, boas de plumas, encajes, broches y toda clase de “perendengues” y recargos, era la “belle epoque”…, la era de la galantería, el reinado de la mujer…

EN COLOMBIA UNA REINA. –Pero si en Francia todo era propicio para que la belleza se exaltara, para que venerara en todo su esplendor a la mujer, en Colombia no había sino problemas… dificultades, contratiempos… No obstante… en una pequeña población del Valle del Cauca –la alegre Buga- los habitantes Vivían su “belle epoque”, y se preocupaban por elegir a las más bellas.

Los reinados de entonces, claro está, eran muy diferentes. Las costumbres austeras, las modas, no permitían el análisis tan minucioso que se hace ahora de los encantos femeninos. Y la belleza se juzgaba únicamente por la perfección de los rasgos de la cara, que era, por lo demás, lo único visible en la mujer, ya que entonces usaban trajes muy largos que las aprisionaban desde el cuello hasta el tobillo.

Y así fue como se desarrollo el primer reinado de belleza en Colombia: los notables del lugar se reunieron y escogieron las muchachas más bonitas y más distinguidas, y en poder de los nombres convocaron al pueblo a un plebiscito, para que en esa forma se eligiera a la mejor. Por medio de “esquelas” que se repartieron de casa en casa, solicitaron los votos para las siguientes señoritas: María Fernández de Soto (hoy esposa de don Alberto Cucalón), María Luisa Campo Rivera (contrajo matrimonio con el Dr. Peregrino Ossa), Luisa Sinisterra Concha, Paulina Sanclemente Cabal (quien casó con don Rafael Fernández de Soto), Francisca y Eulalia Cabal Salcedo, María Martínez Escobar (Señora de don Luis Azcarate), Inés Pombo Martínez (esposa del Dr. Gustavo Martínez), Raquel Becerra, Lucía Sanclemente (que fue casada con el Sr. Francisco cabal), Carmen Becerra Escobar (quien fue esposa del Sr. Braulio Rivera), y Raquel Becerra Fernández de Soto.

La votación favoreció a la hermosa Carmen Becerra, quien fue entonces coronada reina; la acompaño en calidad de princesa la señorita María Martínez Escobar. Esto ocurrió en abril de 1904. Patrocinó ese primer concurso de belleza el semanario Zig-Zag, un periódico de tamaño tabloide con sólo cuatro páginas, que dirigía el Dr. José Joaquín Hurtado y administraba don Regulo Domínguez.


INFORMACIÓN DE PRENSA. –Familiares de la primera reina de belleza colombiana, Sr. Luis Eduardo Domínguez y Sra., conservan como reliquia un ejemplar amarillento de Zig-Zag en donde bajo el título “Concurso de Belleza” se informó al público sobre la elección de la reina. En algunos apartes decía: “… por fortuna, y aun cuando se excusaron muchos sufragantes y otros –los menos- no se dignaron a dar respuesta alguna a nuestra esquela, no por eso hemos dejado de saber cual de las muchas flores ha merecido el triunfo. Triunfo, es verdad, obtenido sin esfuerzos de inteligencia y sin ruido de fusiles o cañones, más no por eso menos glorioso. Porque es una manifestación de la justicia humana, que corona una de las obras de la creación, es decir, una de esas producciones que la naturaleza, en sus momentos de delirio, se complace en forjar como para dar una prueba objetiva de las bellezas del cielo o del poder de Dios…”

MUCHO VA DE PEDRO… A PABLO. –“Triunfó sin esfuerzos de inteligencia”… “inteligencia virgen”… eran atributos de la época. La mujer de entonces no existía sino como adorno del hogar. Era “el destello del amor infinito, incomparable y bello” y la perenne inspiración de compositores y poetas. La mujer de principios del siglo XX, vivía en una urna de cristal… y el hombre le rendía pleitesía… Eran en verdad otras épocas… Pero regresemos a la reina:

Carmen Becerra nació en Buga en el hogar del señor coronel Gustavo Becerra Baca y de la señora Carmen Escobar Rivera. Eran miembros de familias muy distinguidas. Por la línea materna, la reina descendió de familias de rancios abolengos, como los Álvarez del Pino. Y por la línea paterna abundan intelectuales de pura cepa bugueña.

Carmen no conoció a su madre –también una hermosa mujer- porque murió al dar a luz a la niña. Y por eso vivió al lado de una tía, doña Tulia Becerra. Fue tal el cariño por quien amorosamente reemplazó a la madre, que cuando se llegó la hora del matrimonio de la linda joven, le puso como condición a su novio seguir viviendo en la casa de la tía. El aceptó y vivieron con ella. 

Por lo mismo que la niña –que fue bellísima desde chiquita- no conoció a su madre, todos los parientes se dedicaron a consentirla. En la casa de campo de sus abuelos paternos, en las afueras de Buga, construyeron una casita con techo de paja, para que Carmen jugara con sus muñecas…

MURIO EN PLENA JUVENTUD.- Cuando la sociedad bugueña eligió a Carmen Becerra como la mujer más bella, iniciando así los concursos de belleza que hoy se dan silvestres en el país, la joven no tenía sino 16 años. Tres años después, el 17 de agosto de 1907, contrajo matrimonio, en elegante ceremonia, con el doctor Braulio Soto Rivera. El matrimonio fue tan feliz como efímero, pues la esposa fallecía siete años después, a la edad de 26 años. Por extraña coincidencia, la primera reina de belleza murió un 11 de noviembre, la fecha que 33 años después se consagró para realizar en Cartagena los concursos nacionales de belleza.

NOTA.- Estos datos, realmente curiosos y quizá desconocidos, nos lo facilitó don Luis Eduardo Becerra, pariente de la reina.                 

Nota: los puntos suspensivos y las palabras en mayúscula, corresponden al texto original.



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