sábado, febrero 14, 2015

El cine nacional en la Revista de Estudios Colombianos

Nos. 33-34, 2009

Asociación de Colombianistas y Wabash College

Un número especial dedicado al cine colombiano aparece un poco invisible ante los escenarios académicos donde la cinematografía nacional entra como objeto de estudio. Se trata de la edición especial de la Revista Estudios Colombianos en sus números 33-34 publicada en el año 2009, con la responsabilidad editorial de la Asociación de Colombianistas y Wabash College, y la dirección como editora invitada de la Dra. Juana Suárez, reconocida investigadora en las idas y venidas de nuestro cine, con su mirada juiciosa y crítica para potenciar los contenidos que encontramos para el deleite del lector interesado en nuestras imágenes en movimiento.

El logro de esta publicación se encuentra en los diversos temas del cine colombiano que van y vienen en aspectos significativos que se vinculan a nuestra realidades filmadas en ficción: con adaptaciones literarias; ejercicios de memoria desde el oficio de director; entrevistas que entran en el escenario de reconocimiento del autor, con sus adaptaciones, problemas y eficiencias; y un panorama bibliográfico básico de reconocimiento centrado en textos recientes venidos desde los beneficios institucionales con las becas de investigación.



En su introducción El cine colombiano: ¿es posible otra mirada?, Suárez expone dos factores como principios de la publicación: primero, la propuesta siempre vigente en su discurso académico de generar diálogo entre los investigadores y sus pesquisas sin importar el campo de estudio y su espacio geográfico  de desarrollo; segundo, al afirmar:

…Por otro, poner en esa mesa de diálogo otros elementos y épocas del cine colombiano. Con sus aciertos y fallas, la Ley de Cine del 2003 ha generado interés sobre estudios del cine colombiano pero ante todo material de trabajo, convocatorias, publicaciones, festivales y exhibiciones.  Con cierto ritmo, el cine colombiano ha ido superando el  “síndrome de los diez años” (cada director hacía una película cada tanto), para pasar a un balance anual más copioso de, por lo menos, doce a dieciséis películas colombianas al año. La calidad de las mismas se mira con optimismo por algunos sectores, con pesimismo por otros. Un punto de partida, entonces, ha sido entender este momento de la producción fílmica colombiana como arte de un proceso y como uno de los intentos sólidos de generar industria cinematográfica (pág. 4).

En momentos de despegue fílmico con nuevos y consagrados directores del medio nacional, y la amplia participación en festivales internacionales, el material de insumo para el análisis del cine contemporáneo colombiano se incrementa para presentes y futuras investigaciones en diversos campos de estudio, recordando la prioritaria y básica necesidad de reconocer la historia del cine colombiano en sus diversas etapas de desarrollo; lo anterior, para que las nuevas generaciones de cineastas no se crean el cuento que el cine colombiano solo tiene veinte años de desarrollo.

 Para los interesados en el contenido de la revista, con sus respectivos artículos que pueden leerse en su totalidad ir a:



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