24.9.15

Mi cine de barrio

Esos viejos edificios abandonados sólo sirven para la nostalgia de veinticuatro cuadros por segundo en panorámico o cinemascope. Sobreviven ante la apatía de las jurisdicciones políticas con más pena que gloria, y por obra de magia en algún momento, se  convierten en patrimonio arquitectónico sobreviviendo en su restauración y uso, los nuevos usos del siglo XXI. Tan popular fue ese espacio de divertimento público, que los cines de barrio marcaron a muchas generaciones ante el programa fílmico que observaron; por ser cita obligada de fin de semana, o la forma más eficaz de escapar a otros compromisos entre lunes y viernes, pura escuela cinéfila sin llamado a lista, recreo, y nota numérica.     

Relevantes, y siempre traídas al presente, las memorias cinematográficas de la vida hecha cine en los teatros de barrio, tienen una mención especial en las acciones de una narración histórica de sociabilidades, encuentros culturales, y esa intensa relación entre espectador, exhibición, y  producción. Las historias pueden coincidir porque nos encontramos ante el establecimiento de un mismo circuito de cintas, pero la marca distintiva será la edad, la generacional, aquella que puede ser ventajosa y atractiva ante las incertidumbres del presente con muchas escuelas de cine, festivales por doquier, y estudiantes entusiastas en ser cineastas con pocos resultados, guardando las proporciones de nuestro mercado fílmico.     


 La rememoración, siempre tan vigente en el tango, puso de manifiesto en 1949 con la letra y música de Pablo A. Hechim, y la voz de Alberto Castillo, un tema dedicado a los salones fílmicos. Es decir, ya a mediados de siglo, se pensaba desde la música la importancia de haber vivido la experiencia del cine, tal vez sin pensar, el autor entraba en ese escenario de poner en función de la memoria, un patrimonio que con el pasar de las décadas vendría en decadencia y olvido por medio de su destrucción, o por el contrario al de otras actividades diferentes a las del disfrute de la imagen en movimiento:      

Amplias cicatrices marcaron los años
Sobre tus paredes pintadas de azul,
Lugarcito humilde, cine de mi barrio
Rincón de los sueños de mi juventud.

Te conozco de antes, salón de recuerdos
En tu viejo palco mil sueños forjé,
Junto a aquella novia, de mi humilde barrio
Y aquellos amigos que nunca olvidé.

Cine de mi barrio, rinconcito humilde
Cofre de las series llenas de ilusión.
Cine de mi barrio, Chaplin y Buck Jones
Eran la alegría de mi corazón.

Dónde está la barra querida de antaño
El turquito Amado y el tano José,
La ñata Rosita, mi novia primera
Y aquellos domingos de la matiné.

La adolescencia fue la edad propicia para vivenciar esta experiencia con el cine, y con ella el noviazgo, los amigos, las obras, las actrices, los actores, y las funciones en ese espacio arquitectónico que tiene su encanto único expresado en la fachada, su hall, el color de las cortinas, la pintura de sus paredes, las sillas, la pantalla, la cabina de proyección, los baños, etc. Si la canción tiene cierta pauta sobre algo que se añora, el cine también lo ha hecho con obras que marcan nostalgia u homenajean el oficio implícito de la sala de exhibición, desde Buster Keaton en 1924 con Sherlock Holmes Jr., pasando por La Rosa Púrpura del Cairo -1985- de Woody Allen, hasta el homenaje del Festival de Cannes en el año 2007 con ocasión de sus 60 años invitando a 33 cineastas de 25 países a realizar cada uno un cortometraje de 3 minutos alrededor del tema de la sala de cine; ideas y formas de narración dispares que nos muestran a través de un solo objetivo, el encuentro en la sala oscura con la cotidianidad de un día cualquiera.             
     

En Cada quien su Cine encontramos ideas que homenajean obras de nuestra historia del cine, y en ellas sus estrellas; fallas generales ocurridas en las salas; dudas ante la escogencia de una película, y la normal solicitud de un comentario sobre está; salas abandonadas; cine al aíre libre; relaciones intimas dentro y fuera de la pantalla; la exhibición de formatos -8, 16, 35, mm.- fílmicos; la in-soportable soledad de los cines; los cineplex; las filas; la ceguera; la familia; los oficios en un teatro; entre otros. Directores como Theo Angelopoulos, Jane Campion, Manoel de Oliveira, Atom Egoyan, Alejandro González Iñárritu, Abbas Kiarostami, Takeshi Kitano, Claude Lelouch, David Lynch, Roman Polanski, y Kar-Wai Wong; entran en sintonía con un tema en común, pero con criterios independientes para entregarnos en sus cortometrajes acciones interesantes, regulares, y las posibilidades del entorno cinematográfico con sus “ingredientes” más “sustanciosos” expresados en el público, la sala, la exhibición, y la taquilla, algunos idos a lo básico de la experiencia de ver cine, y otros entroncados en los vericuetos de la modernidad fílmica y sus alcances oníricos y desastrosos.                 

Y usted lector, ¿cuál fue su teatro de barrio? ¿Qué recuerda de ese sitio que lo llenó de imágenes fantásticas venidas de la imaginación de un director y su grupo de trabajo? ¿Qué películas vio? ¿Qué actriz o actor adoró? ¿Qué género disfrutó? ¿Existe todavía su cine de niñez e infancia? Con estas preguntas podemos descubrir un poco de nuestro pasado con el cinematógrafo, y allí, directamente, nuestros encuentros con la familia, los amigos y el amor. 

  
Cuando el carrete del proyector suene, la luz ponga foco en la sala oscura, y el olor particular de la sala inunde su olfato, se encontrará ante uno de las experiencias más fantásticas del disfrute humano representado en el cine. En escena los teatros idos, restaurados, o transformados en otros menesteres, y con ellos, la memoria de ciudad, del espacio urbano, y los encuentros fortuitos o concertados.

¡Que empiece, siga, o muera la función!      

Fuente tanguera
-Mi Cine de Barrio
Letra y música: Pablo A. Hechim 
Grabado por Alberto Castillo con el acompañamiento de la orquesta de Eduardo Rovira (1949).

Fuente fílmica
-Cada Quien su Cine –Una declaración de amor a la gran pantalla-
Varios directores 
Francia, 2007
Duración, 120 minutos.

Imágenes de la película Cada Quien su Cine
1-Artaud, programa doble.
De: Atom Egoyan.
2-La Fundidora.
De: Aki Kaurismäki.
3-Épilogue.

Sin autor. 
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