7.11.15

Políticamente in-correcta: Cien Años de "El Drama del 15 de Octubre"

Se cumplen cien años de una película extraña, vanguardista, y anticanónica para su momento en los aspectos concernientes a su trama, realización y producción. Dirigida por Vincenzo Di Doménico, y producida por Di Doménico Hnos, El Drama del 15 de Octubre marca el camino de aquellos filmes que vieron en el tema de la violencia una salida efectiva y mediática para alcanzar públicos insospechados en el teatro del séptimo arte.

El periodo silente de nuestro cine tiene en El drama del 15 de Octubre  una historia atractiva para investigar, a pesar de no conocerla en su contenido, y sólo reconocer un fotograma de su producción, escena en el cementerio central de Bogotá en el mausoleo del general con un plano que representa innumerables ofrendas florales, y en la parte superior, al lado del busto, una joven mujer que enarbola la bandera nacional en su mano derecha, envuelta «patrióticamente» en otra, sobresaliendo el escudo colombiano, erguida, y estirando su brazo izquierdo con algunos laureles; escena que podría ser la última de la cinta por su simbología, vanagloriando al líder como personaje patriótico y victorioso a pesar de su muerte, el cual, representado en su tumba, ejemplifica su paso al escenario eterno del recuerdo colectivo.       

    
Investigar la historia del cine colombiano silente tiene las dificultades de las fuentes primarias básicas representadas en el material fílmico, por eso las memorias, y artículos periodísticos del periodo, son el sustento para desarrollar un texto representativo del momento analizado. Ir a los libros que han tocado el tema, verificar sus fuentes, y asumirlas nuevamente con otros criterios en el montaje escrito, se convierte en ejercicio dinámico del historiador del cine colombiano, tal cual como ocurre en el hilo conductor de este artículo. Así, se asume que lo narrado y analizado, ya conocido por otros investigadores fílmicos, aporta al conocimiento de aquellos lectores que descubren como «la idea de El drama del 15 de octubre no podía ser más audaz: presentar una documentación sobre los hechos del asesinato del general Uribe Uribe, justo al cumplirse un año del magnicidio»[1].

En 1915 los empresarios del cine invitaban a la comunidad bogotana a participar de sus actividades fílmicas, lo hacían aclarando de entrada que «La casa Di Doménico quiere construir películas en Bogotá, pero no sólo se ha encontrado con los obstáculos de que todo el mundo en cuanto ve la cámara se lanza a colocarse enfrente», sino que además había poca creatividad para presentar historias y argumentos propicios para el lienzo, agregando:

[…] Y por eso ha abierto un concurso para premiar con la enorme suma de doscientos francos el mejor argumento y con…inentendible… El argumento tiene que venir escrito en elegante forma literaria y lo más condensado posible; no debe afectar las creencias ni la honra ajena; no debe ensalzar las hazañas de asesinos, bandidos y gentes de malas costumbres; tiene que tratar de un drama moderno en donde puedan ser tomados nuestros edificios y camellones, pero sin que haya necesidad de viajes muy largos para filmarlos, y además tiene que dar margen para que se tomen algunas escenas de un argumento que pueda servir para hacer la apoteosis de la vida política  y de la muerte del general Uribe Uribe, y de campo a varias de las acciones en que el ilustre mártir sirvió a la patria.

Resulta contradictorio la nota al encontrar entre líneas la frase «no debe ensalzar las hazañas de asesinos, bandidos y gentes de malas costumbres», postulado que en definitiva convierte la película en centro de críticas y censura hasta sacarla del circuito de exhibición. ¿Por qué si plantean esta condición de no representar ciertas situaciones, su filme las pone en escena? Realidad que podríamos entenderla desde la posibilidad mediática que vieron los Di Doménico en los asesinos del general Uribe, y las facilidades otorgadas por las autoridades carcelarias para acercarse a los delincuentes y ponerlos de nuevo en sintonía con su oprobiosa acción, esta vez actuando, posando, y recreando los momentos del asesinato, realidad y ficción que se acerca al documental definido por John Grierson como aquel « tratamiento creativo de la realidad».  
    

El 8 de noviembre de 1915 se estrenó el largometraje sobre el asesinato de Rafael Uribe Uribe, filme que sumaba a las energías de la SICLA en la interacción entre exhibición y producción cinematográfica, y que emocionados publicaban: «Medellín. –Anoche fue estrenada la película que representa el asesinato del Gral. Uribe Uribe. Esta película contiene dos largas partes. El éxito fue enorme. Próximamente la despacharemos a ésa. Didoménico». Drama de imágenes en movimiento representando un momento histórico que remarcaba la fecha en que Leovigildo Galarza y Jesús Carvajal decidieron poner fin a la vida del general, «cuya censura significó el retraimiento de los Di Doménico en sus planes de filmación y un retraso considerable en el desarrollo del cine nacional»[2].  
Francesco Di Doménico aprovechó un momento especial del cual había sido testigo urbano en el algarabío, las noticias de prensa y el rumor callejero, para ponerlo en «la parrilla» de sus ideas cinematográficas, sobretodo si el triangulo asesinos y víctima, se movía mediáticamente en el acontecer de la vida  cotidiana en la capital colombiana con la sobrecogedora historia que de fondo podría tener el éxito fílmico: 

[…] Francesco, tan prolijo en otros recuerdos, apenas dejó esta mención: “Filmamos también los funerales del General Uribe Uribe, su autopsia y a los sindicados, escondiéndonos en todos los rincones del Panóptico para poderlos tomar infraganti y no en pose forzada. La película desgraciadamente fue prohibida para su exhibición en toda Colombia, por medida de orden público”[3].         

Memoria selectiva debió tener don Francesco para evitar hablar del tema censurado que levantaba ampollas en los seguidores del político liberal, claramente reflejada en las memorias familiares por parte de su hijo Donato, quien afirmaba que el tema de la cinta sobre el asesinato de Uribe Uribe, era asunto donde «se hablaba pasito»[4]. Voz baja para la altura de un documental sobresaliente en sus capacidades de representar a Leovigildo Galarza y Jesús Carvajal en medio del drama, que visto con los ojos del presente, se asemeja a la intencionalidad de buscar glorificar a la victima y los victimarios, rara situación que en la práctica es reprochable, pero que en la mente abierta de un extranjero metido en la empresa del cine, solo significaba arte, espectáculo, y ganancias.          

*El texto es una edición del artículo titulado: Realidad y ficción sobre el asesinato de Rafael Uribe Uribe en la película El drama del 15 de octubre en 1915. Documento a publicarse en el próximo número de la Revista Académica Memoria y Sociedad, editada por el Departamento de Historia de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Javeriana.   

*Las imágenes corresponden:
1- Sepelio del general Rafael Uribe Uribe, Archivo Cinematográfico de los Acevedo,
2-Único fotograma existente de El Drama del 15 de Octubre. “Alegoría a la Libertad”.
Fuente: Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano.
Edición: A cargo del autor del blog.     

  


[1]Nieto, Rojas, Tiempos del Olympia, 99. 
[2]Leila El'Gazi, «El Drama del 15 de Octubre», Las 10 películas del siglo XX en Colombia, Credencial Historia, Edición 112, (Bogotá, abril 1999), 44. El artículo se encuentra disponible en la web:  http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/revistas/credencial/abril1999/11215oct.htm
[3]Nieto, Rojas, Tiempos del Olympia, 100.
[4]Nieto, Rojas, Tiempos del Olympia, 101.
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