domingo, junio 12, 2016

La política de los autores -Entrevistas-

La revista de crítica cinematográfica francesa Cahiers du Cinéma, publicó en el año 2001 una serie de entrevistas a directores identificados dentro de esa tendencia denominada teoría de autor; traducción que vino por medio de Miguel Rubio para ediciones Paidós en el año 2003.

El prólogo de este trabajo compilatorio estuvo a cargo de Serge Daney, quien nos entrega una mirada panorámica a lo que fue la Nouvelle Vague, y sus principales momentos de impacto en el fenómeno estético del cine en el periodo: “primera generación de cineastas cinéfilos de la historia del cine”, admiradores de ciertos cineastas ya con marca registrada, pero que se salían de algunos esquemas tradicionales sin significar aquello que no hicieran parte de una industria, la europea, la hollywoodense:

[…] Esta generación tuvo otra suerte: se creyó justiciera. La historia del cine, la que Sadoul y Mitry contaban, era injusta, llena de prejuicios, de agujeros y de aproximaciones. Gracias a Henri Langlois, todas las tardes, había materia que descubrir y redescubrir, que evaluar y reevaluar. El panteón del “séptimo arte” no era todavía ese monumento en el que, anticipadamente y sin rebelarnos, aceptamos perdernos. La tarea de la generación precedente -la de Bazin y el movimiento de los cine-clubes- consistió en volver a apropiarse del cine considerado como una historia única. En el ambiente de la guerra fría, fue necesario rehabilitar al cine americano, servirse del neorrealismo italiano como de una palanca, mantener una mirada teórica sobre el cine soviético, reprochar su academicismo al cine francés consagrado a las “adaptaciones literarias”. Y estar dispuestos a descubrir otra cosa, fuera donde fuera, en Japón, por ejemplo (p. 12).

En ese contexto histórico, y con cuatro emblemas en la creación fílmica, se da un giro representativo, los europeos Renoir y Rossellini, y los norteamericanos Hawks y Hitchcock; partiendo según Daney de tres negativas a la política de los autores:

-Los primeros veían mal cómo un filme podía ser obra de un solo autor, ya que es de notoriedad pública el hecho de que el cine “no se hace solo”.
-Los de segundo tipo, les costaba aceptar el supuesto “de que un filme tenga a veces un autor, se afirme seriamente que lo sea asimismo “por derecho divino” de toda su filmografía”.
-Los últimos, reflexionaban sobre el por qué no se contentaban con aquellos que lo eran desde siempre, de manera ostensible y a veces dramática. El concepto de autor se dedicaba en última instancia a una galería de monstruos, demasiado singulares para la maquinaria hollywoodense que había terminado por rechazarles…” (p.13)



Con esta introducción, que resume apropiadamente un momento álgido de la Historia del Cine, el lector podrá entender ciertas particularidades y “autores” que dieron vida y pelea a una concepción de las imágenes en movimiento más allá de su impacto comercial o cultural; todo, mediado por la situación social y política europea de postguerra, y enmarcada en la cinefilia pura de personajes que la respiraban constantemente por sus poros como factor básico de reflexión y visualización puesta en práctica con sus propias obras.
Para entenderlo, y teniendo en cuenta que el documento citado es escrito en 1984, volvamos sobre la conceptualización:

[…] Ahora bien, ¿qué hay de más prototípico, incluso atípico, que un filme de “autor”? Sin embargo, siempre en la distancia, puede decirse que los Cahiers amarillos, al lanzar su famosa política, no hicieron más que llevar a cabo un proceso que se había iniciado mucho tiempo: el reconocimiento del cine como arte y del cineasta como artista, según la concepción romántica del autor-demiurgo-propietario de su obra que existía ya en la literatura (p. 15).      

El contenido de este libro para cinéfilos interesados es el siguiente:

-Entrevista con Jean Renoir (Jacques Rivette y François Truffaut).
-Entrevista con Fritz Lang (Jean Domarchi y Jaques Rivette).
-Entrevista con Howard Hawks (Jaques Becker, Jacques Rivette y François Truffaut).
-Entrevista con Alfred Hitchcock (Claude Chabrol y François Truffaut) seguida de una
Nueva entrevista (Jean Domarchi y Jean Douchet).
-Entrevista con Luis Buñuel (André Bazin y Jaques Doniol-Valcroze).
-Entrevista con Robert Bresson (Michel Delahaye y Jean-Luc Godard) 
 

Como ocurre en este recurso literario de interacción entre entrevistado y entrevistador, podemos encontrar una línea temática ya definida por los autores que va en dirección del proceso de realización cinematográfica que han llevado a cabo estos personajes en mención. El cine se atraviesa constantemente, y en él momentos cruciales para entender el armazón de la realización. Por ejemplo, Hitchcock:

[…] La Soga es el primer filme en el cual ha utilizado el “ten minutes take”. Si, fue en La Soga donde hice la experiencia. Creé una técnica nueva porque me dije: he aquí una historia que pasa en un solo decorado, en una hora y media; por consiguiente, es necesario que yo fabrique una técnica cinematográfica especial, que sea continua, sin que se detenga nunca, sin cortar nada, para crear esa misma sensación de continuidad (p.121).

El libro se torna como un objeto de consulta para profundizar sobre los contenidos venidos de la experticia de un grupo de directores de cine que marcaron una influencia en el denotado orden de la llamada teoría de autor. Siempre vigente y polémica en la trama de los procesos de aprendizaje enfocados al cine, en este caso desde su historia y sociología, dos áreas cada vez menos apreciadas por quienes desean convertirse en futuros cineastas.

Referencia
La política de los autores, Cahiers du Cinema, 2001. Colección La memoria del cine 17, Paidós, 2003, España, 189 páginas. 


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